lunes, 12 agosto, 2019
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La Teoría de Darwin habla, en parte, de la idea de que las especies cambian a lo largo del tiempo. Pues bien, en cierta forma, esa evolución puede aplicarse a nuestro protagonista de hoy. Un jugador que fue evolucionando conforme los años pasaban, trabajando en silencio. Y este 2019 parecer ser el de su explosión definitiva.

El oriundo de Tucupita fue la figura en el vital triunfo de Venezuela ante Bolivia, mismo que les permitió clasificar como segunda del Grupo A y le lleva a enfrentarse a Argentina en Maracaná. El extremo lograba convertirse en el cuarto futbolista vinotinto en lograr un doblete en Copa América.

Lejano queda aquel 21 de agosto de 2011, cuando un joven Darwin debutaba como profesional con Mineros de Guayana. A los pocos días marcaba su primer gol en Primera y, menos de un mes después, se mostraba ante el gran público al anotarle un doblete al Deportivo Táchira, uno de los grandes del país, en Cachamay.

En pleno diciembre, mientras celebraba su primer título como profesional tras ganar la Copa Venezuela 2011, ya se empezaban a escuchar rumores de un cambio de aires. Por ello no sorprendió que el Udinese, de la Serie A italiana, se hiciera con sus servicios seis meses después. El club zebra, dirigido por la familia Pozzo, decidió que el juvenil terminara de hacer su progresión en el mismo fútbol europeo. Pocos días después se confirmó su cesión al Granada español, equipo que funcionaba como destino de jóvenes futbolistas que no tenían sitio en el propio Udinese, gestionado por el hijo de los Pozzo, Gino. Todo quedaba en familia.

Tras una estancia corta en el filial granadino, debutó en agosto de ese 2012 ante Rayo en Primera División, entrando como suplente en el tiempo de descuento. En Copa del Rey también tendría sus oportunidades. Poco tiempo después, llegaba la hora de tomar decisiones. Darwin se iba cedido a Portugal, donde alternaría con el primer equipo del Vitória y su filial, sin mucha suerte aunque consiguiendo una Copa. Volvía a Granada.

En ese 2013 tomaría parte del Sudamericano Sub 20. Pese a no brillar en el mismo, terminaría colaborando con dos asistencias de gol. Aquella prometedora seleccion vinotinto (con nombres como Juan Pablo Añor, Josef Martínez, José Conteras, Wilker Angel o Renzo Zambrano) decepcionaría al no lograr el cupo para el Mundial de la categoría.
Machís parecía sobrado en la cantera pero no terminaba de explotar como profesional.

Anteriormente, había estado en el Hércules y el Huesca, donde anotó diez goles y dio seis asistencias para colaborar con la permanencia del equipo. Ese verano regresó con la intención de convencer al entonces entrenador Paco Jémez y tener la oportunidad de quedarse en el Granada.

El venezolano tuvo que poner rumbo al Leganés, de LaLiga, tras quedarse fuera del equipo. La razón era que los granadinos habían completado sus cupos de extracomunitarios (ya tenían a Ocho, Gabriel Silva y el ecuatoriano Angulo). En el conjunto pepinero disputó 29 partidos y marcó tres goles. Uno de los tres goles que marcó en aquella temporada fue en un duelo clave para asegurar la permanencia del club del sur de Madrid… ante el Granada.

Tocaba regresar. La tercera era la vencida y, tras un inicio dubitativo, se convirtió en el líder del ataque de un equipo que luchaba por regresar a la élite del fútbol español, siendo un fijo en el esquema de Oltra.
Su gran temporada le hizo ganarse un sitio, finalmente, en Udinese. Siete años después que lo firmaran inicialmente. En pretemporada fue titular e importante en los amistosos que disputó con el club italiano. Cuando empezó la Serie A… nada cuajó. Siendo suplente habitual, sólo alcanzó a disputar trece partidos en la primera vuelta. No se sentía feliz. El camino indicaba que debía regresar a donde se sentía cómodo, a su “hábitat natural”: la Segunda española.

En el Cádiz la rompió. Recordados sus partidos ante Las Palmas y ante Numancia. Los gaditanos lucharon por los puestos que daban acceso a Primera hasta los últimos instantes. Su contrato poseía una cláusula que indicaba que el club se quedaba con el jugador si esto finalmente terminaba ocurriendo.

Lamentablemente, una baja de juego y resultados terminó hundiendo a un equipo que perdió a su mejor jugador cuando más lo necesitaba, debido a los compromisos de Machís con su selección.
Esa confianza también se ve reflejada en el seleccionado venezolano. No es casualidad que sus dos primeros goles con el equipo nacional vinieron a finales del año pasado, mismos a los que se le suma el doblete ante Bolivia en Belo Horizonte. Todo esto a pesar de debutar en aquel lejano 2011, en un amistoso ante Costa Rica.

Desborde, regate, velocidad, peligro… Todo esto se vio en el juego de Machís durante toda esta temporada. Mejora continua, de eso se trata la vida. La teoría se empieza a cumplir.

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Juan Zavala
Venezolano del 96. Literatura, geopolítica y deportes. Contando aquellas historias que tanto nos apasionan desde otro punto de vista.

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