viernes, 18 junio, 2021
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Tras la sorprendente victoria del Benfica en la edición anterior, la Copa de Europa había dejado su carácter hegemónico para dar una oportunidad a los demás clubes a luchar por ella.

Sin embargo, el torneo 1961-62 iba a repetir campeón, ya que el Benfica había crecido en Europa. El Real Madrid, por otra parte, volvía a la competición con el objetivo de retomar la senda de la gloria, aunque le tocaría participar en la ronda preliminar y derrotar al Vasas húngaro, ex campeón de la Copa Mitropa. 29 equipos comenzaron el torneo, con algunos debutantes como el Tottenham, el Mónaco o el Feyenoord holandés, y el representante español “debutando” en la ronda previa.

Además, en la ronda preliminar también estarían la Juventus o el Rangers, debido a la estructura del torneo que obligaba a algunos equipos campeones de ligas más punteras a pasar por estos partidos por sorteo, aunque no solían deparar sorpresas.

El Real Madrid, tras superar la previa, en la primera ronda del torneo derrotaría por un 12-0 al BK 1913 Odense danés, una goleada histórica del club blanco que se encontraba inmerso en una pequeña revolución deportiva. En cuartos de final, tras enfrentarse a la Juventus en tres partidos y repartirse una victoria por 1-0, el partido de desempate se celebraría en otro país. 

En esta ronda, el delantero argentino de la Juventus, Omar Sívori, era un hombre con miedo a volar, por lo que el equipo transalpino organizó el viaje en tren para jugar el partido de desempate. Esto supuso un gran error, ya que las heladas, la nieve y las condiciones del viaje decantaron la balanza para el equipo blanco, que consiguió pasar a semifinales tras un partido en el Parque de los Príncipes en Francia, pero con grandes esfuerzos a la hora de contrarrestar el estilo italiano.

El Tottenham, con Jimmy Greaves como estrella londinense tras una experiencia en Italia, pasó a semifinales en su debut y llegó a enfrentarse al campeón portugués, aunque la inexperiencia del equipo hizo mella y no consiguió llegar a la final por muy poco. En la primera ronda, los polacos del Gornik les pusieron frente a las cuerdas en la ida, aunque el 8-1 de la vuelta permitió respirar tranquilos a los debutantes. Otros partidos memorables fueron las victorias del Standard de Lieja, o del Dukla de Praga, que avanzó hasta los cuartos de final.

Sin embargo, el Benfica se presentaba como un campeón que empezaba a construir unos mimbres sólidos bajo la dirección de Béla Guttman y el juego de Aguas y Eusébio. El mozambiqueño había despuntado frente al Austria de Viena y al Núremberg alemán, aunque en las semifinales no brilló. Sin embargo, sus compañeros se encargaron de derrotar a los Spurs, un equipo que tenía la intención de llegar a la final como debutantes y que en White Hart Lane, su casa, dieron la vuelta al marcador, siendo insuficiente el 2-1 de la vuelta.

El Standard de Lieja, por otra parte, llegaba por primera vez a semifinales tras debutar contra el Haka finés en un duelo de inexperiencia que no tardaría en resolver el conjunto belga. Tras superar el frío del norte de Europa, el Rangers se anteponía en su camino.

Superados estos rivales, el Standard fue para el Real Madrid un rival menos difícil, y en la ida pusieron a su favor un  4-0 en España. Un mes antes de esto, el equipo blanco había ganado la liga nacional superando al Barça por 3 puntos.

Joaquim Bogalho había llegado a la presidencia lisboeta en los ´50 con intenciones de quitarle el trono al Sporting, equipo que barría en la competición nacional. Bogalho apostó por construir un nuevo estado (Da Luz), buscó talento en las colonias y se encargó de traer a húngaro Béla Guttman. El equipo lusitano conquistó las ligas de 1960 y 1961 y ya tenía en sus vitrinas a la deslumbrante Copa de Europa.

 

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La idea del técnico del Benfica se tradujo en realizar marcajes individuales a Di Stéfano y Puskás, evitar que el balón pasara por Gento y distribuir el juego rápido mediante contraataques. El Madrid, por su parte, intentaba atacar mucho durante los primeros momentos del encuentro para jugar el resto de partido con holgura. Era ya una plantilla veterana no aguantaba las exigencias de este tipo de partidos, y eso se notó en el tramo final del partido.

Di Stéfano, viendo que no le llegaban balones, decide juntarse con la segunda línea, y en una jugada, recibe un balón, filtra un pase aéreo y Puskás en velocidad define con un fuerte remate de zurda. Siete minutos después, el húngaro recibe en tres cuartos de campo y de media vuelta vuelve a marcar con un golpeo raso.

Miguel Muñoz, técnico merengue, ve el partido resuelto, pero Aguas le pone emoción tras recoger un rebote del palo tras un tiro libre de Eusébio en la segunda jugada. El conjunto portugués sigue dominando con un tiro al palo, y en el minuto 34´, una pelota habilita a Cavem que finaliza desde fuera del área. 2-2. Cuatro minutos después, Puskás completa su triplete y pone el 3-2. El Real Madrid hubiera podido poner el 4-2 de no ser por el larguero. Otra final de palos y travesaños.

En la segunda parte, el Benfica salió a dominar, aumentó el ritmo de juego y la velocidad de Coluna le permitía marcar para empatar. Tras esto, el central del equipo español, Casado, se lesiona y se coloca en el lateral, ya que en esos momento no había cambios. En cuatro minutos el Madrid acabó cayendo por un 5-3 final con dos goles de Eusébio, uno de libre directo y otro de pena máxima.

El Benfica consiguió ser campeón por segunda y última vez en su historia. Maldición, mala suerte, jugadores que no daban la talla o rivales superiores pudieron ser algunos de los motivos, ya que desde que Guttman dejó de ser entrenador, el equipo lusitano no ha vuelto a ganar una final europea.

Puskás, con siete goles, fue el pichichi del torneo, aunque el delantero Aguas y Eusébio marcaron seis y cinco goles respectivamente. Fue el mejor final de torneo posible, con los tres jugadores más determinantes de aquella edición batiéndose a duelo.

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1996. Periodista, nací con un balón en los pies y una idea en la cabeza. Escribo sobre muchas cosas, pero sólo pienso en el deporte. Me importa el fútbol y todo lo que le rodea: estoy aquí para contarlo. También en Agencia EFE.

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