miércoles, 30 septiembre, 2020
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En febrero del 2018, la selección española masculina de rugby, conocida como el XV del León, logró un hecho histórico, vencer a Rumanía por 22-10 y tomar el control de su clasificación al Mundial de Japón 2019. 20 años antes, la única clasificación de España a un Mundial fue en Gales 1999. Por su parte, la selección femenina lleva varias ediciones jugando mundiales a un extraordinario nivel, pero ese es un tema que merece un capítulo aparte.

Si bien no tenían el boleto asegurado, lograron depender de sí mismos; le restaban un par de partidos ante Alemania y Bélgica (en teoría los más débiles de la eliminatoria) en los cuales tenían que sumar nueve puntos, un par de victorias (una con punto bonus) les daría la clasificación a Japón. Ya no importaba lo que hicieran los rumanos, los más cercanos perseguidores de los españoles. Pero ¿qué tuvo que pasar para que ese domingo, en un estadio con 15,000 espectadores, España diera un gran paso hacia lo que parecía uno de los grandes logros deportivos de sus últimos tiempos?

El rugby español lleva ya varios años buscando la evolución. Personalmente, conocí el rugby español en el 2008, gracias a un blog en internet que no se si aún existe, a partir del cual me instruí con respecto al país, su selección, descubrí a César Sempere, sus competencias, sus clubes y, sobre todo, las narraciones de sus comentaristas en las transmisiones de los partidos, y gracias a esto, he podido ver el gran cambio ocurrido a través de los años.

Uno de los grandes pilares fue la competitividad de su liga, la División de Honor, una competencia que en algunos casos particulares es semi profesional, con equipos como SilverStorm El Salvador y VRAC Entrepinares que hacen competencia con varios extranjeros pagados que le dan nivel y que aumentan la competitividad. Los clubes trabajan muy bien sus divisiones inferiores, muchas categorías se juegan para que los niños tengan una evolución a través del tiempo. Existe también una División de Honor B (segunda división) que también está bien organizada y tiene buena competencia.

Otro punto es la difusión. como ejemplo de ello la final de la Copa del Rey, la final del torneo de copa del rugby español que hace un par de años que llena el Estadio José Zorrilla, donde juega el Club Valladolid de la Liga Santander, el cual tiene capacidad para 26,000 personas. Esto le da muchísima difusión al rugby en España, la gente conoce el deporte cada vez más y se interesa en él. Incluso el mismo Rey de España estuvo presente en el partido para entregar el trofeo al ganador, algo históricamente reservado para la copa del mismo nombre que se ofrece en el fútbol.

El punto tal vez más importante fue la internacionalización de la selección española, no en el ámbito de competencia, si no en el de jugadores. Abrieron sus puertas a jugadores de fuera, y en la plantilla de ese partido en febrero del 2018 ante Rumanía, había 13 franceses, 3 argentinos, 1 fijiano, 2 neozelandeses y 5 españoles, solo Juan Anaya, Marco Pinto, Jesús Moreno, David Barrera y el capitán Jaime Nava eran nacidos en territorio español, los franceses y argentinos contaban ascendencia española, el resto cumplía con la regla de tres años jugando en el país. 

 

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Lo importante de esto, es que de los 24 jugadores, 18 jugaban en Francia (divididos en Top 14, Pro D2, Fédérale 1) uno jugaba en Nueva Zelanda y solo cinco jugaban en la liga española. Esto quiere decir que el nivel de juego aumentó considerablemente en los últimos años, ya que antes no había tal cantidad de jugadores foráneos, en la época de los 2007, 2008, la mayoría eran jugadores locales. 

A esto se le suman los jugadores que han venido evolucionando en el rugby local, como Emiliano Calle, que hoy está jugando en Inglaterra, Afa Tauli, el increíble Thierry Feuteu, Fernando López, Michael Hogg, Joshua Peters, Brad Linklater, Michael Walter-Fitton, los Munilla, Tomás y Facundo, entre otros, le han dado otro nivel al rugby de la selección española.

Si bien España no consiguió su pase al Mundial del 2019 debido a aquella recordada derrota envuelta en controversia con Bélgica en marzo del 2018, han retomado el camino. Después del escándalo mundial que fue ese partido, varios jugadores que fueron castigados han vuelto, y el XV del León está de nuevo en ruta. El Mundial del 2023 en Francia es el objetivo, una eliminatoria contra Georgia, Rumania, Rusia, Portugal y Bélgica que arranca el próximo año debería ser la primera piedra en el gran futuro que parece tener en camino el rugby español.

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