viernes, 24 septiembre, 2021
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La Champions League es la competición por antonomasia del fútbol europeo. Un torneo con más de sesenta años de historia, que ha evolucionado a lo largo del tiempo. El cambio  más significativo fue el que se produjo en el año 1992, adaptando el primer formato alejado de las rondas directas a ida y vuelta. Temporada tras temporada aparecen diferentes historias de superación, porque la Copa de Europa ha sido siempre una oportunidad para mostrarse en el continente. Jugar competición continental es el premio para esos equipos humildes que han brillado el año anterior en la liga nacional. Desde el Leicester City, hasta el Málaga CF, pasando por el Montpellier. Una larga lista de pequeños que se han ganado el privilegio de pelear con los más grandes. 

Algunos con más o menos éxito, cada edición nos deja un puñado de bonitas historias de “Davides contra Goliats”. Estas hazañas parecen peligrar debido a las nuevas corrientes por las que asoma el llamado “fútbol moderno”. La que nos depara en el día de hoy, es la de un equipo que logró firmar un final de temporada para el recuerdo y que hizo de Anoeta un fortín donde los más grandes del fútbol español se dejaban puntos. La Real Sociedad de Philippe Montanier.

Para comenzar la disección de esta escuadra es necesario arrancar por la mente pensante del proyecto. El francés Montanier llegó a San Sebastián en el verano de 2011 procedente del Valenciennes. En Francia había logrado resultados más que positivos, por lo que tras dos temporadas se marchó a España. Caracterizado por un fútbol alegre, es uno de los muchos pupilos de la filosofía cruyffista. En la única temporada que estuvo al mando de la nave txuri urdin, dejó bien clara su manera de entender el fútbol. La técnica con un lugar protagónico al nivel de la táctica, donde la posesión toma un papel fundamental, sigue aún presente en la Real Sociedad. El legado de Montanier fue más allá de la única temporada que pasó en LaLiga.

La plantilla de la Real Sociedad le venía como anillo al dedo al técnico francés. La Real de Montanier se caracterizó por presentar un once que se quedó grabado en la memoria del aficionado. En primer lugar hay que comenzar hablando por el hombre que defendía la portería, Claudio Bravo. El chileno se asentó en San Sebastián como uno de los mejores porteros del panorama, y sus actuaciones le sirvieron para dar el salto al FC Barcelona más adelante. Con una media de 1,29 goles por partido, la Real fue el cuarto equipo menos goleado del campeonato. Mucha culpa del buen rendimiento defensivo la tuvieron la pareja de centrales formada por Iñigo Martínez y Mikel Gonzalez, quienes sentaron cátedra en el eje de la zaga, en especial un joven Martínez, que con apenas 21 años lideró la zaga txuri urdin, a la vez que fue el jugador que más minutos disputó. En los laterales, Carlos Martínez y De La Bella se compenetraban a la perfección. El primero con un perfil más defensivo, mientras que el segundo se prodigaba más en ataque. 

En la siguiente área del terreno de juego se situaban tres jugadores primordiales en el equilibrio del equipo. Illarramendi y Bergara ponían los cimientos, mientras que Xabi Prieto la magia. La medular de la Real estaba a buen recaudo gracias en especial a Illarra, que a sus 22 años comandaba el centro del campo. Fue tal el nivel demostrado que se ganó el derecho de firmar con el Real Madrid al término de la temporada. Sobre Xabi, hay que mencionar que es uno de los pocos jugadores de la Real que ha superado la barrera de los 500 partidos con la zamarra blanquiazul, donde deleitó a la hinchada con su fútbol. 

En la zona de ataque, la Real contaba con uno de los tridentes ofensivos más dinámicos y bonitos de ver de la competición: Carlos Vela, Agirretxe y un imberbe Griezmann. Encandilaron al mundo, además de ser un dolor de cabeza para cualquier defensa rival. Entre los tres produjeron 38 de los 70 tantos que anotaron aquella temporada. Por último, cabe destacar la labor de Gonzalo “Chory” Castro desde el banquillo. El uruguayo aportó seis goles y cinco asistencias, siendo un arma fundamental como suplente revulsivo.

En cuanto al desarrollo de la temporada, los aficionados de la Real tuvieron que sufrir para ver a su equipo clasificar a Champions League. Anoeta se confirmó como un fortín, un lugar donde los grandes sudaban para rascar algún punto. El éxito de los de Montanier se cimentó en rendir en las grandes citas, que hicieron que un arranque dubitativo (10 puntos al término de la Jornada 10) se transformara en victorias de mérito ante rivales clave, como el Valencia o el Sevilla. Apeados de la Copa del Rey ante el Córdoba, las miradas se centraron en la competición nacional. 

El nuevo año comenzó con una dura derrota frente al Real Madrid en el Día de Reyes, pero el conjunto guipuzcoano logró reponerse en enero, llegando a ganar al FC Barcelona 3-2, dando la vuelta a un 0-2 adverso. El “Chory” Castro fue figura ese día con un doblete. En febrero, el buen estado de forma continuó, cerrando el mes de forma invicta, y la buena dinámica que desarrolló la Real en 2013 le permitió llegar a la última jornada con opciones de jugar Champions League. 

Tal fue el nivel, que la Real sólo perdió dos partidos en el nuevo año, frente al Real Madrid y Getafe, sacando adelante partidos tan complicados como el derbi vasco, frente al Atleti en el viejo Calderón o la victoria ante el Sevilla en el Sánchez Pizjuán. A ello hay que sumarle el 4-2 que le endosó al Valencia, el máximo rival por la cuarta plaza. El global de los de Montanier con el cuadro “ché” fue de 9-4. Para analizar la mejoría de los de San Sebastián, sólo hay que mirar los números: al término de la Jornada 18 ocupaban la 9º plaza con 25 puntos; la clasificación a Champions se produjo con 66 puntos en el casillero.

A pesar de todos los esfuerzos, la Real llegó a la última jornada con opciones, pero sin depender de sí misma para clasificar a la Copa de Europa. Los de Montanier debían ganar su partido ante un Deportivo que se jugaba el descenso y esperar una derrota del Valencia en Sevilla. Un gol de Xabi Prieto en el descuento para empatar ante el Real Madrid en la jornada previa le permitió a la Real contar con una mínima posibilidad de clasificar. El Valencia, dos puntos arriba, visitaba a un Sevilla que no se jugaba nada. La hazaña era complicada.

A los 22 minutos de juego, Griezmann anotó su 10º gol del curso. Ese fue el primer y único tanto de un choque que acabó con victoria local mientras en Sevilla Banega adelantaba a los visitantes. La alegría valencianista apenas duró media hora, pues cuatro goles de Negredo y la expulsión de Jonás truncaron las aspiraciones de los de Valverde. El Sevilla ganó 4-3, lo que significó que, diez años después, los de San Sebastián volvieran a la máxima competición europea.

La andadura de la Real Sociedad en Europa fue corta pero intensa. Después de las dolorosas salidas de Montanier e Illarramendi, llegaron Granero, Canales y Seferovic, este último para añadir más pólvora a una delantera bien engrasada, pero que terminó siendo más bien un problema. Además, se hicieron con un joven Jagoba Arrasate para dirigir el plantel. Los ingredientes para el nuevo curso eran apenas los mismos, la columna vertebral formada por Bravo, Iñigo Matínez, Xabi Prieto y Carlos Vela se mantuvo. Tras derrotar al Lyon en la fase previa se confirmó la presencia de la Real en la fase de grupos de la Champions League, donde quedaron encuadrados junto al Manchester United de Rooney y los veteranos Ferdinand y Vidic, el Bayer Leverkusen de Kießling y unos jóvenes Son Heung-Min, Emre Can y Bernd Leno; por último, el Shakhtar Donetsk de los brasileños Luiz Adriano, Douglas Costa, Fred y Alex Teixeira cerraba una dura travesía continental.

Sobre el papel se antojaba un camino complicado, pero la realidad superó a la expectativa y los de Arrasate se estrellaron. Apenas lograron empatar un partido, frente al Manchester United. Para el recuerdo quedarían los más de 3.000 aficionados apoyando a los suyos en Old Trafford, apenas la mitad de los más de 6.000 en total que se desplazaron a Manchester. La inexperiencia y varios errores defensivos de peso condenaron a la Real Sociedad, que terminó última de su grupo. Aún así, en Liga finalizaron la temporada en 7º lugar gracias a los 59 puntos cosechados.

En ese curso, el Barcelona volvió a caer en Anoeta, haciendo valer su papel de matagigantes. En el verano de 2014, Griezmann puso rumbo al Atlético de Madrid a cambio de 54 millones de Euros. El “principito” explotó marcando 17 dianas en liga. Por su parte, el Barcelona firmó a Bravo para la portería, que se sumó a otra de las salidas significativas, la de Haris Seferovic, que cerró su paso por Gipuzkoa con un pésimo bagaje, cuatro goles en 40 partidos.

Desde entonces la Real Sociedad no ha vuelto a jugar Champions League. Sí lo ha hecho en Europa League, además recientemente tras su gran desempeño en La Liga a manos de Imanol Alguacil. Su triunfo en la Copa del Rey (no la ganaban desde 1987) pone en valor el gran proyecto de la Real, que a base de esfuerzo ha sabido ganarse un hueco entre los gigantes del fútbol español. Una narrativa que, de confirmarse los recientes proyectos de los “salvadores del fútbol”, jamás se hubiese producido.

 

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Estudiante de periodismo. Tuve la suerte de crecer viendo la mejor generación de futbolistas de la selección española. Me gusta el deporte, así como todo lo que rodea al mismo, sus causas y consecuencias. Por ello es importante contar las historias de los protagonistas. Del 2001.

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