martes, 5 noviembre, 2019
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En abril de 2016, el Ministro de Deportes de Sudáfrica Fikile Mbalula anunció la imposición inmediata de una cuota racial para cuatro de las cinco federaciones más importantes del país. Estas eran las de atletismo (ASA), cricket (CSA), netball (NSA) y rugby (SARU), que históricamente habían tenido planteles en los que predominaban los deportistas blancos. Desde el gobierno afirmaron que el objetivo de un piso del 7% de jugadores negros en estas disciplinas no se había cumplido por lo que, además de impulsar un incremento de estos sectores, le quitaron el privilegio a estas asociaciones de postularse como anfitrionas para cualquier tipo de evento.

También sostenían que desde la asunción de Nelson Mandela en 1994 hasta la fecha no había habido progreso en la inclusión de los negros en las disciplinas en las que se les prohibió durante más de 50 años. El rugby y el cricket fueron los principales apuntados, ya que históricamente se los consideró deportes de supremacía blanca en la época del Apartheid y que, actualmente, no cuentan con más de cinco o dos jugadores de otra raza, respectivamente.

El anuncio fue una bomba de tiempo, ya que recibió críticas de todas las instituciones habidas y por haber, incluida la South Africa Trade Union, que hasta llegó a demandar al gobierno por desafiar las prácticas laborales.

En un video publicado en su cuenta de Youtube, el director ejecutivo del sindicato, Dirk Hermann, acusaba a la ANC, el partido gobernante, de obsesionarse con una lucha de razas que ya no existía. Alegaba que al oficialismo le importaba tener un equipo que se viera bien en detrimento de los resultados conseguidos por cada una de las selecciones. La denuncia no pasó a mayores ya que Solidarity, como es conocido popularmente el sindicato, no tiene registrados jugadores de ninguna de las federaciones afectadas, por lo que su reclamo no tenía validez legal.

Las declaraciones que generaron una mayor controversia fueron las del capitán de los Springboks Siya Kolisi, quien en el 2018 se convirtió en el primer capitán negro de la historia del seleccionado de rugby. En un deporte vinculado con la minoría de la población que gobernó el país durante decenas de años, que alguien como Kolisi se pronunciara en contra de esta medida fue un golpe bajo que el gobierno no esperaba. Más aún si tenemos en cuenta la frase que utilizó: “no lo conocí personalmente, pero creo que ni Mandela hubiera aprobado la cuota”. El peor escenario posible para cualquiera: que den por hecho que el hombre más importante de la historia de Sudáfrica no estaría de acuerdo con una medida que, según sus impulsores, beneficiaría a la población negra.

Es cierto que Heyneke Mayer, el head coach que precedió a Rassie Erasmus, recibía quejas por parte de los jugadores negros por la inclusión de blancos en posiciones en las que no se desempeñaban habitualmente en sus clubes mientras que ellos se quedaban a un costado y tenían pocos minutos de juego. Así como también es cierto que Erasmus alineó a ocho jugadores negros en el debut del último Rugby Championship frente a Australia. Pese a que era “el equipo B”, los mitos de que esos deportistas tuvieron lugar por el simple hecho de que no estaban la mayoría de los titulares quedó infundada ya que “el equipo A y B” viajaron juntos para afrontar el partido contra Los Pumas en Salta.

Pero esto desvía el eje principal del asunto: como una ley hace que primen ciertos aspectos de un deportista sobre los que realmente deberían importar. Fue el mismo Martin Luther King el que dijo “juzga a una persona por sus cualidades individuales, no por su color de piel”. Y he aquí un país que tuvo un régimen por varios años que predicó el odio hacia los negros y ahora que se encuentran en una democracia plena terminan tomando decisiones “revanchistas”. Kolisi también se refirió a esta situación al alegar que: “no me gustaría que me elijan por mi color de piel porque no sería bueno para el equipo y mis compañeros lo sabrían”.

En el cricket tuvo lugar el primer choque de intereses cuando a principios de agosto la Junta Directiva de la Federación impuso que la selección nacional no podría alinear a más de cinco jugadores blancos por partido y que tres o cuatro deberán ser negros.

En el rugby, por su parte, Erasmus vio como su lista mundialista era rechazada porque no cumplía con el 30% de jugadores negros que la federación exigía. Así fue como tuvo que dar una nueva lista, donde eran diez los negros que superaron el corte y que finalmente están en Japón 2019. Solo él y su staff saben quiénes se ganaron un lugar por sus actuaciones dentro del campo y quiénes ingresaron como “quota player” (jugador de cuota).

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Facundo Osa
¡Buenas gente! Soy Facundo Osa, tengo 20 años y me gusta escribir de todo un poco. Últimamente estoy en una parte más polideportiva de mi escritura ya que me alejé del fútbol porque dejó de atraparme como antes. Así que ya saben, cada vez que vean alguna nota que sea de algún deporte que no frecuentamos tanto en la página, seguro sea mía jajajaja. Ya que están, síganme en Twitter (@FacuOsa) si no se quieren perder de nada del mundo polideportivo (especialmente rugby, básquet y automovilismo).

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