lunes, 18 octubre, 2021
Banner Top

Por lo general, un deportista que alcanza la cima mundial comienza a practicar deportes a una edad muy temprana. Muchos ya “nacen” con un talento innato y es por ello que surgen cientos de fotos y videos de estas estrellas realizando cosas maravillosas siendo tan solo unos pequeños infantes. Pero esta norma no siempre se cumple. Y es que algunas personas descubren su vocación cuando ya se encuentran transitando la adolescencia.

En esos momentos de crecimiento e incertidumbre también se puede descubrir la felicidad. “Comencé cuando era adolescente, con 14 o 15 años. Pertenezco a una familia que realmente ama los deportes. Mi padre practicaba yudo, mi madre jugaba al vóley y mis cinco hermanos hacían atletismo. No recuerdo haber tenido grandes dificultades cuando entrenaba, competía, incluso cuando soñaba en ser campeona. Tuve el apoyo de mi familia, de mi pequeño club, de la federación nacional y de la autoridad máxima del país”.

Aquellas palabras (dichas en el sitio Rede Nacional Do Esporte) pertenecen a la protagonista de esta historia, Nawal El Moutawakel. Nacida un 15 de abril de 1962 en Casablanca, Marruecos, detectaría prontamente que tenía un talento innato para correr. Comenzó de manera tardía, es cierto, pero no por eso llegaría última. Dentro de ella comenzó a arder una verdadera pasión por la velocidad por lo que, en principio, no pudo inclinarse por ninguna distancia en específico, llegando a practicar en los 100 m, 200 m, 400 m y los relevos 4×100 m y 4×400 m. Todo esto cambiaría después de la llegada a su vida del entrenador Jean-François Coquand, quien le recomendó que se volcara a una disciplina que entraría por primera vez (para las mujeres) en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984: los 400 m vallas.

“Al principio no me gustó mucho. Yo no era muy alta ni muy fuerte, y creía que no me iba a destacar. Mi técnico tuvo que trabajar mucho mi actitud mental, hizo que me gustara la prueba y rápidamente me convertí en campeona africana, campeona mediterránea, campeona nacional, campeona francesa” expresaría con respecto a este cambio, el cual terminaría convirtiéndose en la mejor elección de su carrera.

También puedes leer:   Fanny Blankers-Koen, la atleta que derrotó a los prejuicios

A Nawal no le iba mal en las otras distancias (llegó a ser campeona árabe en los 100 y 200 m y africana en los 100 m vallas), pero pronto comenzó a mostrarse como una fuerza a seguir en los 400 m vallas, llegando con fuerza a los Juegos a disputarse en tierras norteamericanas. Incluso tuvo la posibilidad de ser observada por el entrenador de la Universidad Estatal de Iowa, Pat Moynihan, quien la convenció para que se uniera a su equipo gracias a una beca deportiva, algo que ella aceptó gustosa.

Mientras tanto, tuvo que atravesar momentos bastante duros, ya que recibía críticas bastante fuertes (entre otras cosas por su ropa de atleta) algo que también viviría otra pionera de la zona como lo fue Hassiba Boulmerka. Sin embargo, su entereza y el apoyo de su familia y amigos la mantuvo fuerte y entera para competir, algo que demostraba torneo tras torneo, mejorando siempre su registro. Pero si bien fue ganando varios certámenes, no era considerada dentro del grupo de candidatas a ganar el oro, ya que debía competir ante la sueca Ann-Louise Skoglund (campeona europea), la india PT Usha (campeona asiática) y la estadounidense Judi Brown Clarke (campeona americana).

En Los Ángeles, El Moutawakel comenzaría bien, ganando su heat con un tiempo de 56.49s y luego en semis, aunque tercera (por detrás de Skoglund y de la rumana Cristieana Cojocaru), volvería a reducir su tiempo, ahora dejándolo en 55.65s y registrando su mejor marca personal.

En la gran final, disputada el 8 de agosto en un Memorial Coliseum repleto, la mujer, vestida con su remera verde y pantalón rojo, se mentalizó para dar el gran golpe. Ella, desde el carril número 4, no miraba a sus competidoras, si no que se dedicaba a mover sus piernas mientras observaba fijamente el horizonte, hacia esa meta que esperaba cruzar como la número uno. Tras una salida en falso comenzaría la verdadera acción y Nawal se lució. Nadie pudo seguirle el ritmo a esa musulmana voladora que clavó el reloj en unos sorprendentes 54.61s, lógicamente su mejor tiempo y el mejor Olímpico, además de convertirse en la primera mujer de un país islámico que ganaba una medalla y la primera de su patria en conseguir un oro.

También puedes leer:   Spiridon Louis, el primer gran campeón de los Juegos

Siempre quedará el saber que hubiera pasado si no hubiera existido el boicot soviético, ya que las tres primeras del Mundial de Helsinki en 1983 (las soviéticas Yekaterina Fesenko y Ana Ambraziene y la germana oriental Ellen Fiedler) consiguieron mejores marcas. Sin embargo, la marroquí logró dejar en claro que la presión no la detuvo en el momento más importante y quizás hasta se hubiese superado teniendo una competencia más dura.

Con el oro en su pecho, Nawal no solo logró convertirse en una verdadera pionera y en una destructora de voces opositoras, sino que también se trasladó rápidamente al panteón de los grandes héroes deportivos de su patria. Tan trascendental fue su gesta que el Rey de Marruecos, Hasan II, decretó que todas las niñas nacidas aquel día se llamarían como la velocista. “Estoy muy orgulloso de ti, el país se ha vuelto loco. Esta victoria nos ha hecho a todos más felices y orgullosos de ti” le dijo a éste al finalizar la carrera. 

El Moutawakel no solo pasaría a formar parte del Olimpo deportivo marroquí, dado que su leyenda fue más allá, inspirando a las mujeres de la región a competir. “Existe una Nawal antes de los Juegos y una nueva Nawal después. Y esa es una historia fantástica. Pero existen otras tantas mujeres que tienen lindas historias y tengo plena seguridad de que mi historia las inspiró de alguna manera, incluyendo a la joven atleta de Arabia Saudita, Dalma (Rushdi Malhas), que ganó una medalla en Singapur en hipismo (bronce en los Juegos Olímpicos de la Juventud, en 2010), la primer mujer en representar a Arabia Saudita en un evento olímpico. Y también Ghada Shouaa, de Siria (oro en el heptatlón en Atlanta 1996, primera medalla femenina del país en Olimpíadas), Hassiba Boulmerka de Argelia (oro en los 1500m Barcelona 1992, primera argelina en ganar una medalla olímpica) y Habiba Ghribi, de Túnez (plata en los 3.000m con obstáculos en Londres 2012, primera medalla olímpica femenina tunecina).  La lista de mujeres árabes es extensa, y también la de mujeres africanas, que nunca tuvieron la oportunidad de sobresalir por falta de apoyo. Ahora las puertas están abiertas” expresaría, llena de orgullo.

También puedes leer:   Shaul Ladany: el sobreviviente por excelencia

La africana lograría ganar algunos certámenes más retirándose de manera sorpresiva en 1987, cuando solo tenía 24 años. Pero aquello no detuvo sus pasos. En los siguientes años su figura crecería todavía más, llegando a ser dos veces ministra de deportes en su país, embajadora de Marruecos de cara a su candidatura para el Mundial de fútbol masculino del 2026, presidenta de la Comisión de Coordinación de Rio 2016, miembro de la Junta Ejecutiva y su actual cargo de vicepresidenta del Comité Olímpico Internacional (cargo que ejerce desde el 2012), entre otras cuestiones que incluyen respaldar a organismos de derechos humanos, alentar la educación y alfabetización y, por supuesto, apoyar a las mujeres en la práctica de deportes. Un curriculum a la altura de muy pocos mortales.

Nawal El Moutawakel, entonces, es más que una simple campeona o la primera ganadora de un oro en una disciplina olímpica: es una bandera para todas las féminas que siguen oprimidas y que no pueden confiar en si mismas.  “Las mujeres hoy en día están perfeccionando cada vez más las técnicas. Pero siempre hay un comienzo y el comienzo fue cuando competí en 1984. Yo estaba feliz por formar parte de esa historia, muy feliz por mostrar a todas las mujeres del planeta que ellas podían correr y saltar y destacarse. Ahora las puertas están abiertas. Estoy feliz por haber contribuido por lo menos un poco con esas conquistas y para el empoderamiento de las mujeres en el atletismo y en los deportes”.

 

 

Fuentes:

  • Casa África
  • ONU Mujeres
  • Rede Nacional Do Esporte
  • Financial Times
  • ¡Hola! Esperamos que hayas disfrutado del artículo. Antes de que te vayas queremos recordarte que estamos preparando cosas grandes, pero necesitamos la ayuda de nuestros lectores para hacerlas realidad. Por eso, si te gusta lo que hacemos en The Line Breaker, abrimos un canal para que consideres invitarnos a un café y así ayudarnos a mantenernos en pie.
(Visited 175 times, 30 visits today)
Tags: , , ,
Me estaba por retirar del periodismo -no iba a ser una gran pérdida la verdad- pero TLB apareció para salvarme la vida. Escritor de corazón, podcastero amateur y contador de historias por vocación. Orgulloso del equipo que supimos formar y deseoso por seguir creciendo en este mundo tan competitivo.

Related Article

The BreakerLetter

Archivos

Nuestras Redes

INSTAGRAM

Mis Marcadores