domingo, 27 octubre, 2019
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Cada 2 de noviembre los recuerdos de 1985 vuelven a hacerse presentes en el mundo del rugby argentino. Y no es para menos. Ese día, Los Pumas estuvieron a segundos de hacer historia y de tumbar, en condición de local, a los All Blacks, nada más ni nada menos.

Lejos habían quedado aquellos Pumas del ´65 que derrotaron a Sudáfrica por primera vez en territorio africano. Esta era una nueva década, una nueva etapa del deporte ya que en los ´80 Argentina empezó a conseguir oportunidades a base de tackles, scrums y tries. En 1983 derrotaron a Australia por primera vez en condición de visitante y en junio de 1985, cinco meses antes del partido con Nueva Zelanda, hicieron lo propio con Francia por 24 a 16.

Ese 2 de noviembre de 1985, la cancha de Ferrocarril Oeste estaba desbordada de gente como en cada presentación de Los Pumas. El estadio ubicado en la zona oeste de la Provincia de Buenos Aires, tal como indica su nombre, era el escenario habitual donde el seleccionado hacía sus presentaciones, en paralelo con el gran presente de su equipo de fútbol masculino, que militaba en la primera división y hacía unos años había peleado por el título.

Durante el primer tiempo, los argentinos habían resistido el embate de la mejor selección en la historia de este deporte pese a que terminaron siendo doblados en puntos antes de irse al entretiempo por 18 a 9. Parecía que iba a ser un trámite como cualquier otro para los neozelandeses, pero la reacción llegaría en la segunda mitad gracias al pie mágico del capitán Hugo Porta.

El apertura de Banco Nación se consagró esa tarde en Ferro al anotar 21 puntos, a base de cuatro penales y tres drops, que, hasta la actualidad, lo mantiene como el jugador con la anotación más alta en un partido con la camiseta celeste y blanca. “Yo me sentí inspirado para intentar hacer puntos con el pie desde todos lados y no hice más que seguir mi instinto. No seguía ninguna lógica en el momento de decidir las patadas, simplemente lo hacía”, iba a declarar luego del partido el 10.

Pero, a pesar de la noche soñada del conductor argentino, las conquistas de John Kirwan, por duplicado, Murray Mexted y Craig Green mantenían la paridad en 21 en el tanteador. Y, faltando segundos para el final del partido, llegó la jugada que podría haber decantado el resultado para el lado argentino y que podría haber significado una de las máximas conquistas a las que se puede aspirar en esta disciplina: derrotar a los All Blacks.

Con un scrum a favor en las cinco yardas rivales, Los Pumas, fiel a su estilo, dominaron la formación, como en la mayoría de sus partidos, y comenzaron a hacer que el pack neozelandés retrocediera. Era LA formación en la que se podía confiar; el momento ideal que uno se imaginaba si le decían de qué manera se le puede ganar a los Hombres de Negro con un 99% de probabilidad de acierto. Pero, lamentablemente, no fue el día del 99% de efectividad, si no de ese 1% restante que nadie quiere.

Cuando el empuje de los albicelestes parecía haber cesado, el octavo Ernesto Ure tomó la ovalada para dirigirse al ingoal pero tuvo la mala fortuna de que, cuando lo hizo, se le cayó hacia adelante. El árbitro sancionó knock on y decretó el final de un encuentro que podría haber significado la primera victoria en la historia de la selección Argentina frente a los All Blacks.

Fue el mismo Ure el que reconoció su error al explicar: “Empezamos a empujar y los llevábamos, pero en un momento sentí que habíamos dejado de empujar. En esa fracción de segundo decidí levantarme con la pelota para definir. Justo en ese momento, el pack volvió a ir para adelante y en lugar de agarrar la pelota, se me fue para adelante. Me quise morir”.

Años más tarde, Porta confesó en el libro “Ser Puma” que: “después de esa jugada nos envolvió una enorme frustración. Es más, como capitán se lo reproché al Flaco (Ure). Le dije de todo. A fin de cuentas nunca estuvimos tan cerca de ganarle a los All Blacks”.

Los 15 que estuvieron al borde de la hazaña fueron: Diego Cash, Alejandro Cubelli y Fernando Morel en la primera línea; Eliseo Branca y Gustavo Milano en la segunda; Tomás Petersen, Jorge Allen y Ernesto Ure en la tercera; Guillermo Holmgren y Hugo Porta como pareja de medios; Pedro Lanza, Diego Cuesta Silva en el centro de la cancha, Fabián Turnes y Juan Lanza en las puntas; y Bernardo Miguens como fullback.

Pese a haber estado a nada de tumbar a Nueva Zelanda, el partido de aquel 2 de noviembre de 1985 quedó en la historia del rugby nacional por ser el único de los 29 partidos entre Pumas y All Blacks en el que el combinado nacional no fue derrotado. En total, el historial se inclina claramente favor de los neozelandeses con 28 victorias a favor y tan solo un empate. ESE empate.

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Facundo Osa
¡Buenas gente! Soy Facundo Osa, tengo 20 años y me gusta escribir de todo un poco. Últimamente estoy en una parte más polideportiva de mi escritura ya que me alejé del fútbol porque dejó de atraparme como antes. Así que ya saben, cada vez que vean alguna nota que sea de algún deporte que no frecuentamos tanto en la página, seguro sea mía jajajaja. Ya que están, síganme en Twitter (@FacuOsa) si no se quieren perder de nada del mundo polideportivo (especialmente rugby, básquet y automovilismo).

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