domingo, 20 junio, 2021
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Novak Djokovic había ganado los dos primeros sets ante Taylor Fritz (7-6 y 6-4) pero, a partir del tercero, empezó a dar señales de que algo no andaba bien. Se movía con dolor y hacía notar que no estaba al 100%, algo que el norteamericano aprovecharía para igualar un encuentro que parecía terminado (6-3 y 6-4).

Sin embargo, para el quinto pareció recuperarse casi al completo y volver a ser el jugador de siempre, algo que le permitió llevarse cómodamente aquella última manga por 6-2, pasando a la cuarta instancia, donde ya dejaría en claro porque era el gran favorito a levantar su noveno Australian Open. 

Para muchos, este momento ante Fritz fue algo que ocurre varias veces dentro de un circuito agotador, sobre todo en torneos de Grand Slam, donde los partidos suelen durar más de 2 horas. Sin embargo, para otros esto fue solo una vil treta del serbio, que aprovechó la confianza que tenía su rival con respecto a su lesión para “recuperarse” y así poder sacar adelante un encuentro que se le había complicado de manera inesperada. “Si él hubiera estado realmente lesionado no habría seguido jugando. Sabía que volvería fuerte en el quinto set” expresaría el número 31 del ranking ATP.  

“Los médicos me han dicho que no es algo muy grave, pero voy a tener que tomarme un tiempo de descanso para poder recuperarme bien” expresó Novak, a la vez que manifestó estar mal por las críticas. En mi opinión, para hacer una acusación de esta índole primero deberían conocerse los resultados de los análisis, aunque es necesario preguntarse: ¿Puede una persona como el serbio ganar un Grand Slam solamente con argucias y trampas? ¿Se puede ser uno de los jugadores más importantes de la historia solo jugando así? 

Tras aquella titánica lucha ante el estadounidense llegaron duelos donde el número uno demostró que no solo se sentía mejor físicamente -o al menos, que su lesión no lo molestaba sobremanera, algo que muchos atletas deben realizar a lo largo de su trayectoria-, sino que su tenis creció sobremanera, destruyendo las ilusiones de Milos Raonic (7-6, 4-6, 6-1 y 6-4), Alexander Zverev (6-7, 6-2, 6-4 y 7-6), Aslan Karatsev (6-3, 6-4 y 6-2) y Daniil Medvedev en la final (7-5, 6-2 y 6-2). Sus 33 años pocas veces se hicieron sentir en los distintos partidos, no solo por su resistencia, también por su calidad y visión, tanto para explotar sus propias virtudes como para romper al rival a través de sus debilidades. 

Posiblemente, el nombre de Novak no esté más alto en los anales del tenis -al menos, no de momento- debido a que su figura es más controversial si la comparamos con las de Roger Federer y Rafael Nadal, dos caballeros dentro y fuera del circuito, a los que prácticamente no se le conocen conflictos (el suizo era más pasional al inicio de su carrera, pero se fue apaciguando con los años). Los partidos de exhibición disputados durante la cuarentena (y con los consiguientes positivos de jugadores como Grigor Dimitrov y Dominic Thiem, entre otros) y una fiesta en Belgrado en momentos de encierro y distanciamiento social son solo algunos de los causantes de que Novak no termine de enganchar con el gran público. Tampoco ayuda que su padre, muchas veces, les tire pestes a los dos más grandes campeones masculinos de Grand Slams. 

Es cierto que uno suele buscar la perfección en sus héroes deportivos sin considerar que estos también son personas y tienen diferentes formas de sentir o de actuar. Pero, para valorar lo que Djokovic ha hecho tanto en el Australian Open como en el resto de su trayectoria es necesario ver un todo y enfocarse especialmente en lo que verdaderamente importa como lo es el tenis, dado que la forma de ser, por si misma, no gana campeonatos.

Puede que Nole haya utilizado algunas de sus molestias para cortar el momentum de sus rivales. ¿Pero acaso esto no sucede en el fútbol una y otra vez? Es detestable, sí. ¿Se debe sancionar? Si se lo descubre, sí. Pero repito: ¿se puede lograr tanto y ser uno de los más grandes solo de esa forma? Definitivamente no. Se debe ofrecer muchísimo más para ganar torneos y el serbio en todo momento lo ha demostrado. Ya luego quedará en cada uno apoyarlo o no. O, incluso, preguntarse si el tenista debe ser un “ejemplo para los demás” como se ha dicho por ahí. Pero eso, señoras y señores, es cuestión para otro debate.  

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Me estaba por retirar del periodismo -no iba a ser una gran pérdida la verdad- pero TLB apareció para salvarme la vida. Escritor de corazón, podcastero amateur y contador de historias por vocación. Orgulloso del equipo que supimos formar y deseoso por seguir creciendo en este mundo tan competitivo.

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