jueves, 31 octubre, 2019
Banner Top

Los Juegos Olímpicos representan el pináculo a tanta dedicación y esfuerzo que los deportistas que participan allí demuestran para llegar. La fama, inevitablemente, no siempre llega acompañada de gloria, récords y medallas. Vayamos por partes.

Al escuchar esa frase, de forma inevitable, se nos viene a la mente una de las grandes anécdotas de la historia de los Juegos Olímpicos. Un momento muy recordado por los aficionados fue la actuación de Eric Moussambani en la prueba de los 100 metros libres en Sídney 2000. La imagen del representante de Guinea Ecuatorial nadando, casi intentando no ahogarse, quedó para la posteridad como un ejemplo de superación e ilusión.

Estos valores son escenificados por un atleta que experimentó en el trascurso de su carrera, según explicó el mismo, “seis huesos rotos, tres ligamentos rotos, tres meses en una silla de ruedas, un año y medio con muletas y cientos de horas de fisioterapia”. Toda esa lucha tuvo recompensa un 5 de agosto de 2016.

El lugar era Río de Janeiro y el contexto nos ubica en plena ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de verano. Le tocaba el turno a Tonga, cuya delegación alcanzaba apenas siete deportistas. Era la novena vez que el país oceánico participaba en la máxima cita del deporte, habiendo debutado en la edición de Los Ángeles en 1984. Doce años después, en otra ciudad estadounidense (Atlanta), conseguía su primera y única medalla hasta el momento. El boxeador Paea Wolfgramm lograba la plata en la categoría +91 kg.

Dos décadas pasaron y le tocaba encabezar a Pita Taufatofua aquel pequeño combinado. Lo hizo vistiendo la indumentaria de la danza me’etu’upaki, las más conocida de su país, la cual es ejecutada solo por hombres y en eventos de gran importancia nacional. Durante el desfile, no llevaba nada más que una taʻovala.

Su apariencia le hizo ganar fama en redes sociales. Tonga, su país, fue mencionada más de 40 mil veces en Twitter en una hora y para el final de la semana “donde está Tonga” había superado las 100 millones de búsquedas en Google. Pita obtuvo su cupo tras ganar el Torneo de Clasificación Olímpica continental de Taekwondo en Post Moresby (Papúa Nueva Guinea), en su tercer intento de clasificar a los Juegos Olímpicos. En Río fue eliminado en primera ronda por el iraní Sajjad Mardani.

Parecía que el sueño de Taufatofua se acababa. Nada más lejos de la realidad. Pocos meses después publicaba un vídeo anunciado sus planes de competir en esquí de fondo. Confesó que aprendió las técnicas viendo vídeos en Youtube de carreras profesionales. En enero de 2018, Wall Street Journal informó que estaba a una carrera de clasificarse para los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018 en Pyeongchang. La última oportunidad de Taufatofua fue una carrera el 20 de enero en Ísafjörður, Islandia. Todo se volvía una odisea tras casi perderse la carrera debido al cierre de carreteras por tormentas de nieve y una avalancha.

Según sus declaraciones, su principal objetivo era «no chocar con un árbol» durante la competencia. Finalmente Taufatofua logró clasificarse para los Juegos en el último día del período de calificación. Al ser el único deportista le tocaba volver a ser el abanderado de su país en el desfile de apertura de aquellos Juegos de Invierno. A pesar de las bajas temperaturas (y de decirle reiteradamente a los medios antes de la ceremonia que no caminaría sin camisa) nuevamente no llevaba nada más que una estera de ta’ovala tradicional envuelta alrededor de su cintura.

Llegaba el día de competir en los 15 kilómetros estilo libre. Quedó antepenúltimo, ya que se vio beneficiado por la retirada de dos competidores. Eso sí, ya era un gran logro cruzar la línea de meta, aunque lo hiciera muy lejos del campeón Darío Cologna. El suizo era medallista de oro olímpico por tercera vez.

A principios de este año, se informó que Taufatofua volvía al ruedo. Ahora intentaría clasificarse para los Juegos Olímpicos 2020, esta vez en canoa de velocidad (K-1 200 metros). Le dijo a la BBC: “Es un deporte que está cerca de mi corazón, ya que es lo que hicieron mis antepasados durante miles de años, cuando colonizaron las islas polinesias”.

Después de algunos intentos fallidos, sabe donde tendrá que poner todo su esfuerzo. En febrero del año que viene, para clasificar a Tokio, tendrá que ganar su clasificatorio continental. Fuera de las competencias no tiene mucho tiempo para aburrirse. Hablamos de un embajador de UNICEF, ingeniero con una maestría en camino, modelo, alguien que colabora con organizaciones benéficas para personas sin hogar y que trabaja para crear conciencia sobre el calentamiento global, que amenaza a su nación isleña de Tonga. Parece complicado llegar a estos Juegos pero Taufatofua ya tiene su lugar en la historia del olimpismo por su ejemplo de superación y trabajo.

Tags: , , , , , , ,
Juan Zavala
Venezolano del 96. Literatura, geopolítica y deportes. Contando aquellas historias que tanto nos apasionan desde otro punto de vista.

Related Article

0 Comments

¿Qué te pareció la nota?

A %d blogueros les gusta esto: