domingo, 5 abril, 2020
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Verano de 2019. Italia regresaba a la escena internacional en el Mundial de Francia veinte años después de su última participación, con una buena imagen bajo la dirección de Milena Bertolini. Las Azzurre perdieron la oportunidad de quedar a un partido de jugar la final al caer en cuartos frente a la vigente campeona de Europa (Países Bajos). Cuatro millones seiscientos mil espectadores ante la televisión para ver a estas Ragazze Mondiali. Aparecieron figuras célebres del masculino como Marco Verratti publicando en sus redes sociales el seguimiento de los partidos, Alessandro Del Piero enviando mensajes de ánimo tras cada prueba superada, Buffon o Chiellini felicitándolas por lo conseguido.

En las semanas posteriores nos llegaban varias noticias: en España anunciaban que podríamos ver todos los partidos de Primera Iberdrola – nunca llegó, conflictos pecuniarios como en la vida misma –, Inglaterra hacía su apuesta fuerte con la financiación de Barclays y una renovada inversión de Continental AG, con las que todos los partidos de su máxima competición doméstica han podido verse gratis en todo el mundo. Suecia, Países Bajos, Brasil y Estados Unidos también consiguieron atraer a sus ciudadanos – sobre todo en el caso de los dos primeros, donde el seguimiento es muy alto –, para ver fútbol. ¿Femenino? No importaba, el sentimiento patriótico y las ganas de ver a las jugadoras alcanzar la gloria mundial era lo único primordial para todos.

En medio de aquel panorama estallaba, utilizando una popular frase italiana, no la gioie sino el dolori. La Atalanta Bergamasca Calcio abandonaba su inversión en el proyecto femenino, rompía el acuerdo con la ASD Mozzanica – club modesto pero habitual de la Serie A Femminile, del que han salido jugadoras internacionales como la bergamasca Valentina Giacinti, ahora goleadora del Milan aunque seguidora del Atalanta masculino – que firmó el 22 de septiembre de 2017. El equipo quedó la pasada temporada sexto, empatado a puntos con el quinto y a solo tres de la Roma. ¿El motivo de esta desvinculación? Nadie lo sabe. Al hablar con periodistas expertas en el femenino como Lucia Pirola, comentan que no ha habido ningún comunicado del club al respecto. Exclusivamente el de Ilaria Sarsilli, la que fuera presidenta de la sección femenina.

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El país transalpino fue de los pioneros en apostar por el femenino en los años 70′. La imagen de que un país tenga más o menos sexismo, puede ser equivocada si repasamos su historia. La temporada 1969/1970 fue la primera de la Serie A Femminile, mientras en Inglaterra tardó dos años más en levantarse la prohibición contra la práctica femenina del balompié – por “razones médicas” infundadas como ya explicamos –.

Aunque luego ha tardado en reincorporarse hasta 2017 ya estaban entonces Juventus, Fiorentina, Cagliari, Bologna, Lazio, Napoli, Roma y uno de los primeros fundado por Valeria Rocchi: Associazione Calcio Femminile Milano, conocido como Gommagomma Meda por su patrocinador. Ganó aquel primer torneo antes de ir descendiendo de categoría y en los últimos años volver a recuperar posiciones altas junto al masculino. De hecho, con una de sus delanteras estrella, Rose Reilly, emigrada desde Escocia, la selección italiana ganó uno de aquellos primeros mundiales no reconocidos por la FIFA.

No es tampoco coincidencia la presencia de mujeres en el fútbol cuando Patrizia Panico es la entrenadora de la selección Sub-16 masculina italiana. Cuando te preguntan qué haces con un cadete masculino, lo mismo que ella o Sarina Wiegman cuando dio sus primeros pasos como entrenadora asistente en el Sparta de Róterdam, equipo masculino de Eredivisie.


Mozzanica es una pequeña población de la provincia de Bérgamo, de menos de 5 mil habitantes, pero se convirtió desde 2002 en el lugar al que acudieron muchas jóvenes con la voluntad de ser futbolistas. El equipo fue subiendo de categoría hasta establecerse como un habitual de media tabla en la Serie A Femminile. El Chievo Verona Valpo es otro club que desgraciadamente tampoco ha podido continuar en la competición esta temporada. Pero lo que llama la atención en el caso del equipo bergamasco es el anterior acuerdo con Atalanta, un club que está yendo de menos a más, y cuyo convenio parecía lo necesario para despegar.

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Este club masculino de su misma provincia es conocido como la Dea (la diosa) por su nombre en referencia a la heroína mitológica. Deidad de la caza, tan habilidosa en sus capacidades que retó a sus muchos pretendientes a que aquel que pudiera vencerla en duelo sería al que elegiría por esposo. En su escudo aparece trazado el perfil de esta figura, con el cabello al viento sobre el fondo azul y negro como el de su equipación. Un equipo con nombre y símbolo del sexo femenino sin equipo de este sexo. Irónico.

Al frente del mismo está uno de los hombres más poderosos de Italia que hace negocios con Inditex. En junio de 2019 saltaba la noticia de su llegada a otro país mediterráneo: “El gigante italiano Percassi aterriza en España”. Dueño de la cadena de cosmética KIKO Milano, Antonio Percassi, no ha tenido la intención de continuar haciendo crecer a esta disciplina en su país. El club tiene un límite salarial para el equipo masculino en la media del resto de la Serie A. Si tenemos en cuenta que las jugadoras en Italia hasta hace muy poco eran semi-profesionales – y aún no disponen de las condiciones como para serlo del todo –, y que el club con la entrada en la Champions League solo por jugar la fase de grupos ha recibido más de 15 millones de euros, sumado a que por pasar a octavos habrán recibido 9 millones y medio más, llama la atención cuanto menos. Como me comentaba un entrenador de un equipo femenino también humilde de España con que muchos clubes destinaran un 1% de lo invertido en masculino podrían financiar un femenino. Es la realidad que nadie quiere ver. Si queremos promoverlo tenemos que empezar por invertir en su marketing y darle la posibilidad de existir, para así poder hacer que crezca.

Un buen ejemplo lo tenemos en la Fiorentina, con Antonio Cincotta como técnico, y un grupo que es capaz de quedar a un punto de la Juventus, ganar el título doméstico hace tres años, la Coppa Italia en dos ocasiones y la Supercoppa. No habrá beneficios como en el masculino, y tardará muchos años incluso en acercarse, pero cuando se ven proyectos como los de Arsenal, Barcelona, Lyon, Atlético de Madrid, Wolfsburg o Chelsea, al igual que las Viola, está a la vista que existe la posibilidad de hacer más.

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Justo Atalanta se deshace cuando han llegado Juventus en 2017 e Inter esta presente temporada en la máxima categoría, el destino elegido para el éxodo de jugadoras que se quedaron sin equipo el pasado julio. Cuando llegó el sonido al cine muchos lo veían como una aberración, aunque había teatro desde hacía siglos. Las mujeres como Reilly o Wiegman llevaban jugando desde que tenían uso de razón, y ahora animan a otras jóvenes a hacerlo, en un deporte de donde se las quiere excluir. Si el cine no hubiera avanzado en este sentido, adoptando nuevas estructuras, podríamos seguir sin escuchar a los intérpretes y viendo un mundo lleno de colores en blanco y negro. El séptimo arte intentó acercarse a la realidad. Mujeres y hombres conforman la raza humana. ¿Aún tenemos que exigir que ambos sexos puedan jugar al fútbol en un mismo club?

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Maria Valentina Vega
Traductora, redactora y entrenadora de fútbol Nivel 1

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