sábado, 24 octubre, 2020
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Un 15 de abril, pero hace 76 años, nacía en Kyoto una de las grandes leyendas del fútbol japonés. Kunishige Kamamoto, leyenda del Yanmar Diesel (ahora Cerezo Osaka) durante el amateurismo y ganador de cinco Copas del Emperador, fue el gran protagonista de la mayor hazaña del balompié del país del Sol Naciente: la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de México 1968. Fue, además, el máximo goleador histórico de la selección y, para muchos, el mejor futbolista de la historia del país asiático, por encima de grandes jugadores como Hidetoshi Nakata o Keisuke Honda.


Su época de estudiante y el inicio de una leyenda

En 1960 comenzó a jugar al fútbol en la Yamashiro High School de la prefectura de Kyoto. Dos años después, llegó a la final del Campeonato Nacional de Fútbol de Preparatoria, un gran evento juvenil, que terminó perdiendo ante la escuela representante de la Prefectura de Hiroshima, la Shudo High School.

En 1963 ingresó a la Universidad de Waseda, una de las más prestigiosas del país nipón, que se encuentra en Shinjuku, uno de los 23 barrios o regiones especiales de Tokio. Allí, además de licenciarse en comercio, ganó una vez el Campeonato Nacional de Universidades en 1966 y en tres ocasiones la Liga Universitaria de Kanto. 

En aquella época, los clubes de las universidades eran los grandes dominadores de la Copa del Emperador, el torneo más antiguo que se disputa desde 1921 y, en ese momento, el más importante de Japón. Se consagró campeón de ese campeonato en dos oportunidades, primero en 1963, cuando venció por 2-1 al Hitachi (Kashiwa Reysol) y luego en 1966, cuando derrotó por 3-2 al Toyo Industrial (Sanfrecce Hiroshima).

Su llegada al Yanmar Diesel 

Durante esa época solo se podía jugar en los equipos secundarios/universitarios en los que se estudiaba o el de la empresa en la que los jugadores trabajaban. Cuando un futbolista se recibía de la educación superior, trabajaba en las fábricas que le permitían jugar al fútbol de forma amateur. El jugador cumplía su jornada a la mañana y solo entrenaba durante la tarde.

En 1967, luego de terminar sus estudios universitarios, Kunishige decidió jugar en la Japan Soccer League que había nacido dos años antes para el Yanmar Diesel S.C de Osaka, hoy Cerezo Osaka, el equipo de la famosa fábrica japonesa de motores.

En el Yanmar Diesel, Kamamoto tuvo un extraordinario nivel. Anotó 202 goles en 251 partidos. Cuando llegó, el club de la Prefectura de Osaka era un equipo que peleaba por no ser relegado de la Primera División, y luego de su arribo, el equipo ganó en tres oportunidades la Copa del Emperador (1968, 1970 y 1974) y cuatro veces la JSL (1971, 1974, 1975 y 1980). 

Kamamoto no solo ganó a nivel colectivo, sino también en lo individual. Fue el máximo goleador de la liga en siete oportunidades (1968, 1970, 1971, 1974, 1975, 1976 y 1977) y el mayor asistente en tres ocasiones (1973, 1975 y 1979). Durante sus 17 años de carrera, estuvo 14 veces en el once ideal del torneo y siete veces fue elegido como el mejor jugador japonés del año. Además, fue el primer futbolista que ganó el Japan Sports Awards. Dominio absoluto.

Su desempeño en la selección y el Milagro Japonés

Kamamoto debutó con la Selección Absoluta de Japón todavía en edad universitaria, cuando los Samuráis Azules habían iniciado una gira por el sudeste asiático con un partido amistoso ante Singapur en 1964. Ese mismo año, disputó los Juegos Olímpicos que se realizaron en Tokyo ayudando al combinado nipón a avanzar a los cuartos de final, luego de superar una zona con Argentina y Ghana.

Cuatro años después, Kunishige volvió a disputar la cita olímpica en México. Los japoneses compartieron el grupo con España, Brasil y Nigeria. Luego de vencer al conjunto africano, con tres goles del delantero nacido en Kyoto, y empatar con las otras dos selecciones, el combinado nipón accedió a los cuartos de final. En aquella ronda derrotó por 3-1 a Francia y en semifinales perdió 5-0 ante Hungría, que luego ganaría la medalla de oro.

Después de perder con la selección húngara, quedaba disputar el partido por la medalla de bronce ante los anfitriones. Las más de 100 mil personas que fueron al mítico Estadio Azteca vieron cómo los nipones lograron quedarse con el tercer puesto gracias a un doblete de Kamamoto, completando el suceso conocido como El Milagro Japonés. El atacante del Yanmar Diesel fue el goleador de aquel torneo con siete anotaciones.

La gran deuda de Kunishige Kamamoto es la de no haber disputado un Mundial. En las eliminatorias para México 1970 y Argentina 1978 no pasó de la primera ronda y en las clasificatorias para Alemania 1974 perdió con Israel en las semifinales de su zona. A pesar de esto, es el máximo goleador histórico del combinado nipón con 80 goles en 84 partidos jugados.

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