jueves, 23 septiembre, 2021
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Es muy importante tomar consciencia de las limitaciones de cada uno. En muchas ocasiones, limitaciones impuestas por el contexto en el que uno se encuentra. Y sobre todo, saber actuar en consecuencia. Si uno no tiene oportunidades en determinado lugar, quizá lo mejor es echarse a un lado, buscar la comodidad de otra posición o situación, aunque sea en principio inferior, y volver a intentar alcanzar lo que se pretendía conseguir en primera instancia. Y en el fútbol esto está a la orden del día. 

En Inglaterra se puede ver como constantemente se repite el mantra de que “si no vales para el Big 6 prueba en un equipo de media tabla”, lema que Jesse Lingard está llevando tatuado en su corazón bajo el escudo del West Ham. Salir cedido no se considera algo negativo, sino positivo, pues te puede permitir encontrar otros enfoques y reacciones a tu fútbol que en tu viejo ecosistema no hallarías. Matheus Cunha, ex-jugador del RB Leipzig y estrella de un Hertha que se descompone y queda en migajas conforme avanza la temporada -pero no por su culpa-, es la viva representación de esto en Alemania. Al igual que Gregor Kobel, que no contaba con oportunidades en el Hoffenheim, probó fortuna en segunda división con el Stuttgart, y ahora podría incluso llegar a defender como guardameta titular las porterías del propio conjunto de Red Bull o, incluso, del Borussia Dortmund. 

El portero suizo ha demostrado que bajar un escalón no es algo peyorativo, sino que te puede ayudar a coger impulso.

 

El joven saltamontes -quasi- imbatible

El “apodo” de saltamontes no está escogido al azar. Tiene un “porqué”. Y no solo tiene que ver con su habilidad para resquebrajar las ilusiones y esperanzas de los lanzadores de penaltis rivales.

Kobel, nacido en Zurich el 6 de diciembre de 1997 -por poco no entra en la categoría de sub 23-, lleva relacionado con el deporte profesional toda su vida. Incluso antes de su nacimiento, si miramos su apellido. Y es que su padre, Peter Kobel, fue un jugador de hockey sobre hielo que destacó principalmente en su natal Suiza. Y allí es donde el joven Gregor empieza a destacar jugando al fútbol. Así es como, todavía con 8 años, habiendo salido del cascarón hace muy poco, el Grasshopper-Club Zürich, el club más laureado de toda Suiza, decide hacerse con sus servicios. 

Un pequeño paréntesis. Sí, Grasshopper significa “saltamontes”, y se cree que el club recibe este nombre por la manera de celebrar de sus futbolistas, similares en un principio al insecto. 

Dicho esto, tal y como había llamado la atención del Grasshopper en el Seefeld Zurich, empieza a destacar desde una muy temprana adolescencia en su nuevo destino. Así va quemando etapas con las categorías inferiores de la selección helvética, debutando con la sub 15 y pasando por las categorías posteriores consecutivamente. Y así atrae al Hoffenheim en 2014, interesado en hacerse con sus servicios a largo plazo. Primero, a modo de cesión, y en 2016, ya con 19 años, se hacen con sus servicios firmando un contrato hasta junio de 2020, subiendo al primer equipo de Julian Nagelsmann -empieza a haber un patrón con Kobel y los equipos del técnico del Leipzig-.

Ese primer curso no disputa ni un minuto con los “mayores” pero sí se foguea en Regionalliga con el Hoffenheim II, filial del Hoffenheim. La 17/18 será la de su debut en Pokal, con una victoria y una eliminación, y en la 18/19 empieza a tocar más el césped en Bundesliga. Debutó con una victoria 3 a 1 ante el Hannover el 25 de septiembre de 2018, aunque ya había jugado incluso un partido de Europa League negándole al Ludogorets la opción de ganar el encuentro el año previo.

En diciembre decide salir cedido al Augsburg, en una peor situación que el Hoffenheim y en donde contaría con minutos constantes. Y aunque, evidentemente, pierden muchos de sus partidos, el que venía a consolidar la rotación de guardametas del equipo se acabó convirtiendo en indiscutible en los 16 encuentros en los que pudo participar.

Él, que ya había probado las mieles de la Bundesliga, y quería seguir haciéndolo en el largo plazo, se da cuenta de que esto es algo que jamás sucederá en el Hoffenheim, mientras Oliver Baumann siga bajo palos del Rhein-Neckar-Arena. Así que decide salir cedido otra vez, esta vez al Stuttgart, que acababa de descender dejando su lugar al Union Berlin, a sabiendas de que era un paso atrás pero ahí podría ganar confianza y sentirse nuevamente querido. Lo que acaba sucediendo, básicamente.

En los primeros 8 partidos del curso no pierden en ningún momento, encajando “únicamente” 7 goles, una cifra “baja” entendiendo el sistema futbolístico alemán, donde siempre primará el ataque y el gol a la defensa y a la portería a cero. La mejor prueba de esto es que este año Leipzig y Wolfsburg son las dos mejores defensas de la competición, con menos de un gol encajado por partido, y superan ampliamente los 35 goles marcados llevando apenas 23 jornadas.

Tras este buen comienzo, Kobel se desinfla, y al final acaba volviendo a la portería tras tres semanas de ausencia y acaban el curso en segunda posición, volviendo a la Bundesliga después de un único año de ausencia. Y ahí el Stuttgart decide quedárselo indefinidamente y atarlo con un fuerte candado a las redes del Mercedes-Benz Arena hasta 2024.

Y como se suele decir, lo de este año es ya historia. Siendo el portero más joven de los 18 que han disputado al menos 15 encuentros, empatado en la cima de más penaltis parados este curso, con 2 frenados en 5 intentos, un nada desdeñable 40%, ambos cayendo hacia su lado izquierdo.

Muestra unos reflejos felinos, con una plasticidad digna de los escorzos pintados por Caravaggio, y es el proyecto de portero más interesante de Alemania junto a Florian Müller. Lejos queda ya Alexander Nübel, que se fue al Bayern tomando la peor decisión de su carrera a corto plazo, pues la única vez que jugó este curso, fue eliminado en Pokal por el Holstein Kiel. Está ya en peor lugar que Kobel, que va directo al estrellato.

 

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Sus aptitudes y características

Como ya decía antes, tiene una capacidad de reacción portentosa, al igual que el uso de su cuerpo es tremendamente bueno. En el uno contra uno no se “echa al suelo” con facilidad, y es capaz de hacerse grande y ocupar mucho espacio con su envergadura, provocando que sea el atacante quien deba tomar la primera decisión y actuando él rápidamente en consecuencia. Además, no es excesivamente palomitero, ni extravagante en sus acciones o sus paradas, ya que destaca por su sobriedad y por la seguridad que transmite a sus compañeros y a la actuación defensiva del equipo.

Esto se puede observar, por ejemplo, en el hecho de que es el 8º portero de toda la Bundesliga en pases cortos por partido y en que es el que menor distancia recorre con sus saques de puerta y sus pases, lo que se entiende porque el Stuttgart, salvo cuando está Saša Kalajdžić, no hace uso efectivo del balón en largo y decide salir creando y jugando desde más atrás. Además, es de los porteros que menos goles ha recibido tras un córner este curso, con 2, teniendo una mejor cifra que Koen Casteels, Roman Bürki, Yann Sommer, Manuel Neuer o el propio Florian Müller ya mencionado.

Eso sí, ya que se habla de estadística, hay que comentar dos que no le dejan en buen lugar precisamente, pero es joven y aún tiene mucho camino que recorrer, y mucho trabajo que realizar. En primer lugar se encuentra el hecho de que, si bien sale muy bien por alto en centros laterales o jugadas a balón parado, salir del área cuando el rival se acerca al contraataque le cuesta algo más. En los 23 partidos disputados hasta ahora, solamente ha completado 13 acciones defensivas fuera del área, con la 7ª menor distancia recorrida en estas acciones. Eso sí, ya ha hecho más del doble que Roman Bürki, comprendiendo de esta forma el interés del Dortmund en sus servicios. 

La otra estadística es la de “goles esperados posteriores al tiro”, que es una forma de ver si el portero ha recibido más o menos goles de los que debería. Y en la Bundesliga, una competición eminentemente ofensiva, solamente hay 3 porteros con más de dos goles no encajados que sí deberían haber acabado dentro. En el otro lado de la balanza está, entre otros, Gregor Kobel, pero no es preocupante. En peor situación están el propio Bürki, el ya nombrado Sommer, Timo Horn o Alexander Schwolow. Porteros asentadísimos en la élite alemana. A donde se encara, como mínimo, Gregor Kobel.

Y es que Kobel aún tiene mucho que trabajar y mejorar. Su distribución en largo es bastante imprecisa y deja que desear, al igual que tiene que saber mantener la posición hasta el último instante, pues debe perfilar aun su toma de decisiones. Pero a pesar de esto, todo lo visto de él es absolutamente prometedor, y cumple con uno de los lemas favoritos del mundo del fútbol: Alemania es una enorme cantera de porteros. Aunque sean “adoptados” o capturados de otro país. La detección de talento bajo palos está a la orden del día. Y con Gregor Kobel en su día fue más que acertada.

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En el 2004 el baloncesto me abrió las puertas de la imaginación, y Manu Ginóbili fue quien se encargó de que nunca más se volvieran a cerrar. La velocidad con la que mis dedos teclean historias nunca ha menguado, y la pasión de revivir relatos de sudor y sacrificio es la motivación mas grande que mueve mi redacción. Soy alemán, español y gallego, sin orden, y desde 2012 vivo ligado al traqueteo de las teclas de mi ordenador.

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