viernes, 3 abril, 2020
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29 de julio de 2012: Caracas Fútbol Club se enfrenta a casa llena en el Estadio Olímpico de la Universidad Central de Venezuela al Málaga Club de Fútbol. La capital se concentra en el Coso de los Chaguaramos expectantes por ver en su ciudad a un equipo próximo a disputar la UEFA Champions League. Jugadores como Jéremy Toulalan, Joaquín o Martín Demichelis engalanan el once del ‘ingeniero’ Pellegrini. En Caracas, un joven Alain Baroja resguarda el marco del cuadro local.

Quizás una de las mayores razones para acercarse a la UCV esa tarde era ver a Salomón Rondón, joven delantero de la selección venezolana que comenzaba a brillar en el viejo continente. Para regocijo de la afición, el catiense marcó a los 14 minutos. Luego a los 39′, el brasileño Amaral derribaba a Joaquín en el área, provocando un penal a favor del Málaga.

El joven Baroja de 23 años, estaba mano a mano con Duda, mundialista con Portugal en Sudáfrica 2010 y multicampeón en España con el Sevilla Fútbol Club. Elige cobrarlo alto a la derecha, pero el cancerbero guanareño adivina la trayectoria y saca el disparo. Se mantiene el 0-1 en la capital.

 

Alain está tranquilo, pero seguro consciente de la gesta que acababa de lograr por más que fuese un partido amistoso. Más tarde le diría a los medios que por mera intuición solía lanzarse hacia ese lado cuando le tocaba cruzarse a un pateador zurdo. Wellington a los 41′ aumentaría la ventaja para la visita, pero en el segundo tiempo serían Edgar Jiménez y Rino Lucas los encargados de devolver la alegría a la tribuna sur del Estadio Olímpico, con un par de goles que darían el 2-2 como marcador final esa tarde en la UCV. David ‘el Zorro’ González ingresó al minuto 84′ para que aplaudieran al héroe de la tarde, a ese que con su penal detenido mantuvo a raya en Venezuela a un equipo que jugaría la UEFA Champions League.

En ese momento, propios y extraños del fútbol venezolano confirmaban un rumor a voces: Alain era uno de los mejores porteros del torneo local. Surgido de la cantera del Caracas Fútbol Club y con sus primeros pasos en el Colegio San Ignacio de Loyola, Baroja llegó recién a Caracas luego de completarse su cesión en Llaneros de Guanare, dónde demostró cualidades para cubrir el marco de la capital. Peleó el puesto con David González y Renny Vega, hasta que la salida de ambos le dejó el marco libre al joven cancerbero. En 2013 se alzaría campeón de la Copa Venezuela en su casa, luego de derrotar al Deportivo Táchira en la final y, sin saberlo, sería parte de ese último plantel en muchos años de ser campeón con la elástica de los rojos del Ávila.

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Su carrera iría en constante ascenso: a pesar de sus errores, lograría hacerse con el marco de la selección nacional de Venezuela en 2015, con la llegada de Noel Sanvicente al banquillo ‘vinotinto‘, cuajando una excelente Copa América en Chile 2015 donde a pesar de no poder avanzar más allá de la fase de grupos, su actuación no pasó desapercibida para propios y extraños, que desde Europa comenzaron a preguntar por él.

Finalmente fue el AEK Atenas quien logró hacerse con la cesión del cancerbero portugueseño. No estaba libre de nostalgia el fichaje: Baroja se iba luego de perder el título del Torneo Clausura en el último minuto ante Deportivo Táchira, máximo rival histórico de los avileños. Ese día protagonizó una de las imágenes más conmovedoras del fútbol venezolano, cuando se acercó a donde concentraban los hinchas del ‘rojo’ a pedir disculpas por haber encajado el fatídico gol. Llegaba además a un gigante del fútbol griego que regresaba a primera división con una plantilla renovada y llena de hambre de gloria. Se encontraría allí con Ronald Vargas, compañero suyo en la selección y lo sustituiría en el club de su vida Wuilker Fariñez, un joven portero -también canterano- que hizo tanto ruido en las categorías menores del Caracas que se ganó para Sanvicente la convocatoria a Chile como tercer arquero de la ‘vinotinto’.

Si bien el AEK fue subcampeón en su torneo de regreso a la primera división griega y se ganaron el derecho de competir internacionalmente, Alain no lograría quedarse en Atenas, luego de que el cuadro ‘aurinegro’ rechazara ejercer la opción de compra que tenían sobre el portero, al estar fuera de su rango económico. Luego, el Cádiz se interesaría en su fichaje pero en una movida inesperada, los españoles lo enviarían a préstamo al Sud América de la primera división uruguaya. Y allí comenzó el limbo:

En Sud América, Baroja se marcharía como uno de los arqueros más goleados del torneo uruguayo. Al regresar a Caracas, Wuilker Fariñez tenía establecido su puesto como el titular en el cuadro avileño, por lo que se marchó cedido a Monagas Sport Club, buscando mostrarse en la Copa Libertadores. A pesar de tener el gran registro de ser el tercer arquero con más atajadas de toda la copa y el primero en la fase regular (32), no convencería y se marcharía cedido nuevamente a Carabobo.

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Ya estando en el Misael Delgado, las críticas sobre el arquero comenzaron a aparecer. Entre lástimas, muchos preparadores de arqueros, fanáticos y hasta periodistas lamentaban que “un arquero con tantas capacidades se hubiese quemado tan rápido”, situación que era aupada por el complejo momento deportivo que vivía el Carabobo. Lo cierto es que finalmente, tras darse las salidas de Wuilker Fariñez a Millonarios y Eduardo Herrera a Puerto Cabello, Alain regresó de su préstamo al Caracas, y se quedó.

Se quedó porque si había un lugar donde su carrera podía reflotar era en su casa. Aún era criticado, pero ahora contaba con el respaldo de la gente. Su gente. O bueno, algo así. Luego de no cumplirse el objetivo del Torneo Apertura, la barra organizada del Caracas Fútbol Club organizó una protesta contra su equipo, por la sequía de nueve años sin ganar un título. De aquel último plantel campeón solo sobrevivía Baroja. Mientras el equipo era criticado por la ‘falta de ganas’ que ponían en la cancha, Alain mejoraba partido tras partido su nivel, demostrando que las condiciones para estar en la élite siempre las tuvo.

“Sanvicente, Sanvicente, no te lo decimos más, saca ese poco e conos, no te lo decimos más”

En la semifinal, la afición volvería. Alain no era el capitán, pero era de los tantos líderes morales del equipo. Nuevamente tenía el respaldo de la gente cuando lo increíble pasó: otra vez ante Deportivo Táchira, esta vez en Pueblo Nuevo -la casa del rival histórico- Rosmel Villanueva apareció en los minutos finales y le dio al ‘rojo’ el título de campeón del Torneo Clausura, con un gol al minuto 89′ de cabeza.

15 de diciembre de 2019: Caracas Fútbol Club buscará ser campeón absoluto del torneo venezolano luego de diez años. Recibe en su casa de siempre, el estadio Olímpico de la UCV a Estudiantes de Mérida. La ida finalizó 1-1 y en la vuelta, Jesús Meza pone a valer la ‘ley del ex’ para que los merideños piquen adelante en el marcador. Sobre el 86′ con el partido cayendo poco a poco, Jesús Arrieta lograría la igualdad que mandaría el partido a los tiros penales.

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Quinto lanzamiento penal: El guardameta de Estudiantes de Mérida, Alejandro Araque se prepara para cobrar. Del otro lado, Alain Baroja a sus ya 30 años ve la posibilidad de ser campeón si adivina el lanzamiento. Araque había sido héroe de Estudiantes al haber marcado un penalti siendo arquero, y le había afirmado a algún programa de radio que seguro intentaría cruzar su disparo si le tocaba volver a pararse a doce pasos del balón.

Así lo hizo, y Baroja lo sabía. Lanzándose hacia su mano derecha y sacando los dos puños, Alain volvió a tapar un penal definitivo. Esta vez no en un amistoso. La voz de Hernán Rodríguez da contexto al sentimiento de toda una ciudad:

“…¡Tapó Baroja, tapó Baroja! ¡El Caracas es campeón! Es el campeón del fútbol venezolano, abracen a Baroja, corran todos y abracen a Baroja, San Baroja, el Caracas campeón…”

No hubo once conos que valieran. No hubo comentarios de lástima porque “ese chamo anda bajito”. Ese día el portero volvió a ser héroe en tan ingrata posición, que olvida rápido los buenos momentos cuando el error aparece para hacer olvidar todo lo anterior. Ese día el entorno avileño celebró, pero sobre todo agradeció que el buen hijo siempre vuelve a casa, y la de Alain es el marco sur del Olímpico de la UCV.

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Fabrizio Cuzzola
Loco según los conceptos de Marcelo Bielsa. En la radio me llamaban el rockero del gol y sobrevivo en la fúrica ciudad de Caracas. Diestro de pierna y ambidiestro con una cámara. Analizo futbol desde los 14 en La Pizarra del DT y relato mis historias en este rinconcito de la web.

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