sábado, 8 junio, 2019
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“En Brasil, la pena máxima por un crimen es de treinta años de cárcel. Hace casi cincuenta años que yo pago por un crimen que no cometí”.

 

Fueron apenas dos oraciones, pero bastaron para hacer una fiel descripción de él mismo. El 16 de julio de 1950, Moacyr Barbosa fue condenado socialmente por el homicidio culposo de las ilusiones de todo un país, al no poder cubrir del todo el remate de Alcides Ghiggia en el famoso Maracanazo. No sabía que 63 años, 11 meses, y 25 días después iba a haber otro hombre que iba a empezar a cumplir una condena similar a la suya en ese mismo estadio: Gonzalo Higuaín.

A diferencia del desdichado guardameta, no fue el mano a mano contra Manuel Neuer (que se fue desviado) el momento puntual que lo marcó. De hecho, salió mucho mejor parado que un Rodrigo Palacio al cual el estigma del “era por abajo” lo perseguiría desde aquel entonces.

Pero, dos finales después, se terminaría convirtiendo en el villano favorito de todo un país. Un año más adelante del Mundial, en Santiago de Chile, primero, no pudo definir en la última jugada un contraataque en donde, en rigor de la verdad, no quedó bien perfilado, ya que el centro de Ezequiel Lavezzi le cayó con poco ángulo. Incluso minutos después tiró por encima del travesaño uno de los penales de la definición que terminó coronando a los dueños de casa.

El martillo terminó de bajar en Nueva York el 26 de junio del 2016 ante el mismo rival del año anterior, y en una situación similar a la del anteaño: error defensivo, solo quedaba el arquero Claudio Bravo, y la definición se fue, otra vez, por la línea de fondo. Para el siempre difícil tribunal de la opinión pública argentina, no hubo premeditación, pero sí alevosía. El “otra vez no, Pipa” del relator Rodolfo De Paoli será el relato que lo acompañe durante el resto de su vida, tal como el “Barrilete Cósmico” en el caso de Maradona, por citar al ejemplo opuesto.

Con el tweet del segundo posterior es fácil pensar que podía haber elegido representar a Francia, el país que lo vio nacer circunstancialmente, y haberse retirado quizá con un Mundial en su haber. Pero en 2007 eligió representar al seleccionado más difícil del mundo.

Porque todo aquel que juegue con la camiseta argentina no solo tiene que jugar contra los once que están del otro lado. Tienen que hacerlo contra los fantasmas del pasado, tanto del lejano y glorioso, como del cercano y aciago, también contra los del futuro, que se presupone gris oscuro, y contra una afición que parece ser más despiadada que la Reina de Corazones de Alicia en el País de las Maravillas.

 

Aquellas tres finales lo transformaron en el principal chivo expiatorio del rebaño. De nada sirvió aquel debut con gol frente a Perú en aquella tarde de San Palermo. De nada sirvió que después hiciese 30 goles más. Y, por sobre todas las cosas, de nada sirvió que el 5 de julio de 2014 haya anotado acaso el gol más importante del seleccionado en los últimos 25 años, aquella definición que le dio a la Argentina su primera semifinal desde Italia 1990.

Eso sin contar lo hecho a nivel clubes, principalmente en el Real Madrid y el Napoli, siendo éste último el club con el que logró el record de tantos en una temporada del Calcio.

 

“Creo que ya está, pensándolo bien profundamente, mi ciclo en la Selección ya está. Quiero disfrutar de mi familia. Para alegría de muchos y de otros no tanto, mi ciclo ya está como también lo hicieron otros compañeros. Así que ahora que ya se pueden dejar de preocupar si estoy o no estoy”.

 

Gonzalo Higuaín tiró la toalla tras haber vivido lo suficiente para convertirse en villano. Juan Villoro terminó su semblanza sobre Barbosa recordando que el guardavalla pensó que había desviado el remate de Ghiggia. Algo parecido a lo que vivió el Pipita más de seis décadas después, cuando pensó que había puesto el 1 a 0 para la Argentina… sin ver al lineman con la bandera arriba.

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Santiago Ludueña
Periodista deportivo, aunque también pueden decirle Licenciado. Escribió un libro, el árbol y el hijo aún los debe. Fanático de los deportes, pero también de los libros. Colaboró en varias revistas y webs.

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