domingo, 20 junio, 2021
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De la Torre de Babel, evidentemente, no hay imágenes más allá de las representaciones pictóricas que se han llevado a cabo a lo largo de la historia. Destacando como la más importante, y quizá fidedigna, la de Brueghel el Viejo, reconocido pintor del siglo XVI. El mito original de la Torre explica que es una construcción que se halla en Babilonia, en donde los descendientes de Noé, tras salvarse del Diluvio Universal, sufren una transformación que les lleva a hablar idiomas diferentes y a cubrir el mundo con estas lenguas tan diferentes. Y Brueghel consigue que queden patentes las diferencias lingüísticas que se encuentran dentro, sin olvidarse del aspecto más importante; a través de la Torre se consigue alcanzar el cielo.

Y Giovanni Reyna es la vívida imagen de la Torre de Babel moderna. Tener múltiples nacionalidades en tu interior y ser capaz de alcanzar el cielo gracias (o a pesar) de ello.

 

Triunfar saliendo de Sunderland… ¿es posible?

Giovanni Reyna, estadounidense “por elección”, argentino y portugués por ascendencia, e inglés por nacimiento, llegó al mundo en noviembre de 2002 en Sunderland, en donde vivían sus padres, Danielle y Claudio, y su hermano mayor Jack, debido al desempeño futbolístico de Claudio. Pues Gio no está siendo un pionero del apellido Reyna en el fútbol estadounidense. Tanto su madre como su padre defendieron el azul, blanco y rojo de Estados Unidos con la categoría absoluta a lo largo de sus carreras profesionales. Y al igual que lo hizo su padre, el primer lugar donde ha ido a parar Reyna “hijo” tras salir de EEUU es Alemania.

 

 

Tras pasar por el Manchester City como punto intermedio, en enero de 2007 los Reyna volvieron a Estados Unidos, en este caso a Nueva York, pues su padre iba a unirse a la disciplina de Red Bull. Y allí será donde se desarrolle al completo. Por cómo se establecen las competiciones deportivas en los institutos del país norteamericano, es habitual que un jugador alterne diferentes disciplinas debido a que algunas se disputan en época invernal, es decir, indoor, y otras en donde el clima acompaña más, es decir, outdoor. La principal razón por la que Reyna jugará al baloncesto, además del soccer, hasta los 14 años, habiendo entrado en la Academia del New York City FC dos años antes.

Pero antes de todo esto, le tocó sobrevenir la mayor tragedia que podía golpear a la familia. Debió superar la pérdida de su hermano Jack, que con 13 años, en 2012, cuando Giovanni apenas tenía 9, sufrió un cáncer cerebral. Recordaba su padre que meses antes de su fallecimiento había llevado a Jack a ver a su hermano pequeño jugar al baloncesto y escucharle decir, genuinamente, que era el mejor de todos sus compañeros.

Como decía, con 14 años “deja” el baloncesto y se dedica única y exclusivamente al fútbol, consiguiendo en ese momento, en 2017, ganar la Generation Adidas Cup, llegando a ser nombrado como el mejor jugador de la competición. Mismo año en el que se harían con el prestigioso Torneo delle Nazioni italiano, venciendo a Inglaterra con un postrero gol de Giovanni Reyna. La sangre fría corría por sus venas desde muy pequeño.

Debido a la legislación de la Unión Europea y del Espacio Económico Europeo, un jugador menor de edad no puede ser transferido a no ser que sea mayor de 16 años y tenga una nacionalidad de dentro de este área, en cuyo caso sí está permitido. El motivo por el que, aparte de la estadounidense, Reyna decide adoptar la nacionalidad portuguesa de su padre, y a principios de 2019, habiendo cumplido los 16 no mucho tiempo atrás, aterriza en Dortmund. Así es como empezará a coger minutos con el equipo “junior” del Dortmund, incluso brillando con fuerza en la UEFA Youth League, y para la temporada 19/20 ya será parte de la expedición a EEUU de pre-temporada. El 18 de enero de 2020 se convertirá en el estadounidense más joven en disputar un partido de Bundesliga, al aparecer casi 20 minutos en la victoria 5 a 3 sobre el Augsburg con poco más de 17 años y 2 meses. 

Y a partir del verano de 2020, Lucien Favre comenzó a girar el ataque del Borussia Dortmund en torno a Erling Haaland y, por supuesto, a él. Aunque ha perdido algo de protagonismo, ya ha demostrado con creces por qué merece ser finalista para el Golden Boy los 3 años que aún le quedan para poder ser el galardonado, y por qué puede llegar a dominar el fútbol europeo con pasmosa facilidad.

 

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Aptitudes y características

Para empezar, hay que decir que el talento es la mejor palabra que le define. En apenas 1400 minutos de Bundesliga, siendo titular en 16 de 22 ocasiones, ha conseguido marcar 3 goles y repartir 4 asistencias. Una media de un gol producido cada 200 minutos aproximadamente. Siendo el segundo con mejor ratio de gol/minuto de todos los futbolistas menores de 20 años con al menos 500 minutos completados, solo por detrás de Florian Wirtz, la joya de la corona alemana.

Dicho esto, es evidente que su mayor cualidad es la producción ofensiva de oportunidades. Desde el desborde, que se le da muy bien a la hora de marchar y lanzar los contraataques, hasta la lectura de las situaciones y posiciones futuras de sus compañeros para filtrar un balón entre la defensa y provocar oportunidades de gol o segundas asistencias. Cuando empezó el campeonato alemán, Favre optó por pasar cada ataque del BVB por sus botas y las de Haaland. Y esto se notó especialmente ante el Freiburg, donde dejó 3 asistencias, siendo el jugador más joven en hacerlo desde que se tiene constancia (1992).

Se mueve bien por todo el frente ofensivo, lo que facilita que brille con facilidad tanto jugando de mediapunta como empezando por izquierda, donde tiene a utilizar su gran capacidad dribladora para encarar hacia dentro, dejando a Guerreiro toda la banda libre para correr. Tiene un primer toque espléndido, y además es capaz de ser muy creativo con este, porque puede dar a entender con la colocación de su cuerpo que va a tomar una determinada decisión para acabar realizando otra distinta. A mayores está el hecho de que, aun siendo diestro, no tiene miedo a utilizar su pierna izquierda para rematar.

Evidentemente, siendo recientemente mayor de edad, tiene muchos aspectos que pulir y a los que debe sacar brillo. Como por ejemplo el apartado de los centros laterales. Por empezar con la pierna cambiada, el instinto natural que tiene es el de recortar hacia dentro y a partir de ahí jugar, y aunque con la zurda no es un jugador negado, el centro desde la banda no es su mejor cualidad. Al igual que la presión defensiva tras pérdida, algo inevitable en el fútbol alemán (y ya elevado también al fútbol europeo) pero para lo que tiene un físico a la altura necesarios para llevarlo a cabo.

El fútbol de Reyna es internacional. Multicultural. Acorde a su sangre. Porque cuando corre, late como un beat estadounidense, se desliza por el césped con la provocación del tango argentino, emociona como un fado portugués, y atrapa al espectador como el rock británico. Es todos los estilos en una misma persona. Pagar para verle, es como acudir a un festival. Nunca quedarás indiferente.

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En el 2004 el baloncesto me abrió las puertas de la imaginación, y Manu Ginóbili fue quien se encargó de que nunca más se volvieran a cerrar. La velocidad con la que mis dedos teclean historias nunca ha menguado, y la pasión de revivir relatos de sudor y sacrificio es la motivación mas grande que mueve mi redacción. Soy alemán, español y gallego, sin orden, y desde 2012 vivo ligado al traqueteo de las teclas de mi ordenador.

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