miércoles, 30 septiembre, 2020
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Por Fernanda González

 

¿Cuántas veces hemos escuchado que la altitud de determinada ciudad puede ser un factor en contra para un equipo de fútbol que juega como visitante? Sin dar un número exacto, esto sucede constantemente en México cuando clubes como Tijuana, Santos, Tigres y Monterrey visitan la capital del país, por lo que técnicos y jugadores son cuestionados sobre encontrarse en desventaja y tener que adaptarse en cuestión de días u horas a nuevas condiciones.

La ciudad de Monterrey se encuentra a 520 metros sobre el nivel del mar, Torreón a 1,120 y Tijuana apenas a 31, así que visitar la Ciudad de México a 2 mil 250 m.s.n.m. supone viajar con anticipación y aprovechar los entrenamientos para aquellos que residen en el norte; sin embargo, a más de 4 mil kilómetros de distancia del territorio mexicano existe una localidad en la que se juega al fútbol a una altura mucho mayor.

Chinchero es uno de los siete distritos que conforman la provincia de Urubamba ubicada en Cusco, Perú; se caracteriza por conservar la cultura inca y sus trajes tradicionales, así como por la realización de una feria artesanal que todavía implementa el trueque y cuenta con tierras fértiles de las que se cosechan papas, habas, cebada y trigo.

Conocida como “La Tierra del Arcoíris”, esta zona se encuentra a 3 mil 762 m.s.n.m. y fue parte importante del camino rumbo a Machu Picchu durante muchos años. Ahora, uno de sus principales atractivos es el mercadillo de los domingos que se lleva a cabo en la plaza principal, rodeada por calles con adoquines y casas de adobe.

No obstante, el día que para muchos significa recibir a los turistas interesados en las artesanías y textiles, también es día de partido, como en muchas otras ciudades peruanas y del resto del mundo, pero ya no sólo son los hombres quienes saltan al campo. Poco a poco, las mujeres conformaron sus propios equipos y, guiadas por su pasión por la pelota,  ahora son ellas las que atraen a decenas de aficionados que se reúnen para disfrutar del fútbol femenil.

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Enfundadas en sus tradicionales trajes rojos con coloridos bordados, las artesanas, campesinas y comerciantes son las protagonistas de una liga que a pesar de ser pequeña presume talento, garra y pasión desde hace más de 10 años. Durante mucho tiempo, los uniformes consistieron en la misma vestimenta que las mujeres usan todos los días y en lugar de una blusa blanca, cada jugadora recibía la camiseta de su escuadra; pocas lucían un par de tenis y la mayoría jugaba en huaraches.

Estos detalles nunca fueron un obstáculo, lo importante siempre fue mantenerse cerca de la actividad física. Antes de los partidos las futbolistas o “mamachas” aprovechaban el tiempo para peinarse entre ellas. Casi todas lucían dos largas trenzas, y una vez en la cancha se dedicaban a pelear cada balón como si se tratara de un torneo profesional. Los entrenadores y árbitros también se vestían con ropa local, gorros y pochos en los que predomina el color rojo.

 

 

Los reflectores internacionales llegaron al fútbol de Chinchero en 2010 con el reportaje del presentador alemán Harro Füllgrabe, quien aprovechó su visita a la localidad para disputar un partido y destacó lo complicado que es adaptarse a los casi 4 mil metros de altura; asimismo, aseguró que las mujeres podían jugar con más intensidad que los hombres, a pesar de que el auge del balompié femenil todavía estaba lejos.

La participación de las mujeres en el fútbol mantuvo la atención del gobierno local y las canchas improvisadas evolucionaron con el paso de los años hasta que las administraciones más recientes se encargaron de destinar espacios a la creación de campos en mejores condiciones, que incluso cuentan con bancas para ambos equipos y gradas.

Los uniformes también evolucionaron poco a poco, las playeras sin estampado comenzaron a aparecer con el escudo de cada equipo, las futbolistas cambiaron las faldas por pantalones deportivos o mallas, y dejaron los huaraches para portar tenis; sin embargo, no todos son deportivos y algunas todavía tienen que usar otro tipo de zapatos como botas o botines. Por su parte, los árbitros ya portan la vestimenta conocida en todo el mundo.

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En años recientes el distrito organizó el Campeonato de Fútbol Inter Comunidades y Sectores en diferentes categorías, el conocido como Fútbol Mujeres contó con equipos como Pucamarca, Sport Ccori, Nueva Esperanza Ayarmaca, Sporting Piuray, Venus Spor Muni, Ocutuan, Valle de Chosica, San José, Umanes, Unión SIMA y Rebeldes Parihuana.

Los detalles de cada campaña se difunden a través de las redes sociales de la municipalidad y la más reciente, nombrada Chinchero 2020, terminó el 31 de enero y se llevó a cabo en las canchas ubicadas a la orilla de la Laguna de Piuray: Unión SIMA fue el campeón, Centro Textil Lluvia el subcampeón y Sport Ccori se adjudicó el tercer lugar de la competencia.

Sonia Lucana Condori, capitana de la escuadra campeona, dedicó unas palabras tanto a sus compañeras como a los aficionados presentes en la ceremonia de clausura y además de resaltar la importancia de impulsar el deporte en las pequeñas comunidades, afirmó que “la belleza de la mujer no está en su cuerpo, sino en su actitud y su emprendimiento”.

Sin embargo, el gran mensaje de las “mamachas” queda plasmado antes de disputar una competencia local o de ganar un campeonato, las condiciones en las que jugaron durante años y la evolución que vivieron son un ejemplo más de que el fútbol es sinónimo de pasión, sin importar la ubicación geográfica o el origen del deportista.

 

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