viernes, 4 diciembre, 2020
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Mirar hacia el fútbol holandés y buscar alguna referencia sobre fuerzas básicas y divisiones juveniles de gran éxito, es referirse automáticamente a los dos grandes; Ajax de Ámsterdam y PSV Eindhoven. Quizás también, algunas apariciones históricas del Feyenoord de Rotterdam. No es casualidad que entre este tridente de clubes tengan en sus vitrinas 47 títulos de liga de las 64 que se han disputado bajo el formato de la Eredivisie.

Y es que los proyectos deportivos más ambiciosos del campeonato neerlandés han estado basados en los grandes talentos que vienen desde abajo y que, al llegar a primera división, causan sensación por su juventud en exceso; camisetas más abajo de los codos,  estado físico limitado y las clásicas manchas de acné en el rostro que no dejan esconder los pocos años de vida y, en especial, el poco tiempo en las canchas. Bajo esa modalidad el Ajax, por ejemplo, se ha hecho con cuatro Ligas de Campeones, incluyendo un tricampeonato en la década de los 70′.

Sin embargo, para conocer el primer paso de los grandes canteranos de Holanda, es necesario descender unas cuantas casillas en las tablas de posiciones históricas e ir más allá de los títulos. Ese es el caso del FC Groningen, un humilde club fundado en 1972, y que heredó el cupo del ya desaparecido GVAV Groningen. Tan solo 48 años de existencia le han dado el reconocimiento de ser, aunque un club de pobres aspiraciones al título, la fábrica de los mejores futbolistas en la ciudad de Groninga y sus alrededores.

Justamente desde su conformación como club profesional, este elenco de palmarés casi nulo se ganó el apodo de Los Granjeros, haciendo alusión a la granja de prospectos que después, como por ley, son distribuidos a los grandes almacenes de cadena para que se hagan con sus ganancias y con el crédito de sus fructíferas ventas al exterior. Poco tiene que ver con su ubicación oceánica sobre el mapa de Holanda y su cercanía al Mar del Norte.

El debut del Groningen en la liga local holandesa tuvo como resultado un puesto 12 con apenas 29 puntos y ocho partidos ganados de 34 disputados. Esa consecución marcó el antecedente de equipo chico, que no se borró hasta la temporada 2010-2011, cuando el club verdiblanco consiguió su mejor participación al hacerse con el quinto lugar, que para cualquier otro club grande sería una gran decepción. Incluso, no fue hasta la campaña de 2014 cuando el equipo de la G pudo gritar campeón, venciendo al Zwolle por 2-0 en la Copa de los Países Bajos. Algo utópico para una hinchada acostumbrada a celebrar el no descender.

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Los próceres de la cantera

El 20 de mayo de 1992, el F.C. Barcelona conquistó su primera Copa de Europa. En un dramático partido ante la Sampdoria, los españoles consiguieron el título gracias a Ronald Koeman, quien venció al histórico Gianluca Pagliuca con un potente cobro de tiro libre sobre el minuto 110’, ya en la prórroga. Ese mismo jugador, que por cierto hoy es DT de la selección nacional, había debutado hacía 13 años con el primer equipo del FC Groningen sin haber superado los 18 años de edad.

En 1980, Ronald y Erwin se sumaron a la disciplina del club verde. Rápidamente entraron en el plantel profesional, apurados por la intención de no caer en segunda división, teniendo en cuenta que terminaron a solo cuatro puntos de esa desgracia. Sin embargo, dos campañas después el Groningen, con la superlativa presencia de Ronald, terminaría clasificando por primera vez a la Copa de la UEFA bajo la dirección de Theo Verlanger. No duró mucho el sueño del primer gran canterano, porque sus expectativas fueron superadas al ser transferido al Ajax en 1984. La cantidad no sobrepasó los 700.000 euros.

Tuvo que pasar por los primeros en la lista del fútbol de los Países Bajos, para después dar el salto en el fútbol europeo y llegar a su punto más alto. También jugó en el PSV, hasta brillar en España desde 1989. El dueño de todas las admiraciones y los elogios claramente no fue el Groningen, que siguió fracasando año tras año, pero que dio al mundo del fútbol su primer producto estrella, si hablamos en términos comerciales. Koeman, el prototipo ideal que fue tasado en casi seis millones de euros, solo por debajo de Maradona en la historia del club catalán para ese momento.

En 1984, cuando Koeman ya era una realidad del Ajax y se había acostumbrado en parte a luchar las primeras casillas, nacía en Bedum el último gran ídolo holandés. Arjen Robben. Destreza, habilidad y goles con marca registrada que no se quedaron por fuera del radar groningués desde temprana edad cuando jugaba, aficionadamente, para el desconocido V.V. Bedum, propio de la tierra donde había surgido para el mundo. No pasó mucho tiempo para que el futuro pelado Robben debutara en el primer equipo de Los Granjeros, incluso sin llegar a la mayoría de edad y con una cabellera que parece ser un mito a día de hoy.

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Todo ese talento que poseía Arjen en sus pies no fue suficiente para tener una gran presentación en Groningen. En sus dos temporadas con la casaca de las líneas verdes el club no superó la posición 14 en primera división, pero lo que sí pudo lograr fue llegar a otro destino con más posibilidades de triunfar. En 2001 PSV ganó la batalla por su pase, y aunque siguió a préstamo por la temporada siguiente, el club de Philips encajonó una verdadera promesa, que posteriormente pasaría al Chelsea por una cantidad de 18 millones de euros, 14 más de lo que pagó el segundo más grande Holanda a uno de los más pequeños.

Ah, se me olvidaba. En 2013, Robben cumplió con la tradición que había impuesto Ronald Koeman años atrás, ganando la Champions League con el Bayern Múnich ante el Borussia Dortmund. Lo especial fue el escenario, el mismo donde Barcelona ganó su primer torneo europeo, con unas remodelaciones de por medio pero con la misma esencia de un digno campeón ¡El Wembley Stadium!

Arjen Robben previo a su arribo al PSV.

Lo más cerca que estuvo Groningen de un título importante fue a 684 kilómetros  de distancia entre Groninga y Londres, la capital inglesa donde se consagraron para el fútbol mundial sus dos canteranos más laureados alzando la popular y caprichosa Orejona. Y aunque Robben y Koeman fueron los grandes exponentes de las fuerzas básicas del Groningen, ambos no serían los únicos en ser reyes de Europa a nivel de clubes.

Romper el orden es de revolucionarios

Desde que el FC Groningen arribó al profesionalismo en la década de los 70, el requisito primario para entrar en la lista de los grandes canteranos parecía ser jugar para Ajax y/o PSV en campañas posteriores, mismos clubes que le darían a las nuevas promesas el cartel necesario a nivel internacional. En este orden de ideas, Los Granjeros han hecho de la exportación de figuras como Robben y los hermanos Koeman a nivel nacional un método para conseguir crecer dentro del fútbol holandés, pero con la limitación de no poder promocionar el producto en las cinco grandes de Europa.

Ese trabajo de exportación es responsabilidad del duopolio de la Eredivisie, que al alzar cualquier cantidad de títulos cada temporada tiene la facilidad de lucrarse, de manera estratosférica, con jóvenes que no necesariamente emergieron de sus divisiones menores. Sin embargo, en 2013 se rompió esa cadena de traspasos millonarios desde Groninga y con un grande neerlandés como receptor y mayor beneficiado.

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Virgil Van Dijk nació en Breda un 8 de julio en 1991. Defensor central de 193 centímetros y que en 2017 demostró que los únicos números altos no son los de su estatura. En 2011 encontró un espacio en Groningen, cuando el club pasaba por sus mejores días, clasificando a la Europa League y mostrándose como un rival serio. Tan serio que, en octubre de ese año, un 6-0 ante el Feyenoord reveló sus intenciones de dejar a un lado su pasado de cenicienta, en el mismo partido en el que Virgil anotó su primer gol como profesional contra el tercero más ganador de Holanda.

En 2013, cuando la gasolina ganadora se agotaba, el Celtic escocés firmó al defensor por casi tres millones de euros, rompiendo una cadena de casi 40 años. No pasó mucho tiempo hasta que desde Inglaterra se interesaron por Van Dijk, pero no propiamente de un club grande, sino de uno más humilde como el Southampton, que vivía una realidad similar a la del elenco de Groninga; evitar caer en segunda categoría.

Dos temporadas en la Premier League fueron suficientes para que los valores del mercado volaran por los cielos británicos. Liverpool ejecutó la transacción más cara de la historia por un zaguero central, tras fichar a Virgil Van Dijk por 75 millones de euros aquel diciembre de 2017. Esa cantidad pudo haber costeado dos veces el valor del estadio del Groningen, el pequeño Euroborg, que fue inaugurado en 2006 y que tuvo un precio de 29 millones de euros, hecho para albergar un equipo de segundo orden que solo aspiraba a tener una gran venta cada campaña.

Así, cortando el lazo de negociación entre los poderosos equipos holandeses y un humilde club costero con una G estampada en el pecho, y prefiriendo alargar el proceso de potenciación de sus nuevos talentos, el F.C. Groningen colgó en sus vitrinas el título más meritorio para su entorno, haber hecho debutar y lograr exportar el futbolista neerlandés más costoso de la historia reciente, y que actualmente es el campeón vigente de la Champions League con el Liverpool inglés.

Van Dijk con el trofeo de la Champions League 2019/20. David Rawcliffe

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