lunes, 2 agosto, 2021
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Eric Moussambani era un joven de 22 años en el año 2000. Nacido en Malabo, trabajaba en una compañía petrolífera y, sin saberlo, encarnaba el espíritu olímpico que ha brindado historias de superación, crecimiento personal e inspiración.

Guinea Ecuatorial, el país de nacimiento del atleta, se encuentra en el continente africano y es el único de dicho continente en el que se habla español. A nivel deportivo, el fútbol es el deporte rey y el recorrido del combinado nacional le ha llevado a disputar los cuartos de final de la Copa África. Sin embargo, el territorio tiene la mala fortuna de no haber subido al podio en ninguna edición de los Juegos Olímpicos, en los que ha participado desde 1984.

La historia del ecuatoguineano con el deporte olímpico nació a través de la radio, ya que escuchó que la federación de su país necesitaba integrantes para el equipo de natación y acabó siendo el único varón que se presentó. El nadador, que había comenzado a practicar este deporte en la secundaria, entrenaba por su cuenta de cinco a seis de la mañana en una piscina de unos 12 metros perteneciente a un antiguo hotel, por lo que la primera vez que se enfrentó a una olímpica fue en Sydney.

Sin equipo y sin instalaciones deportivas acordes a un atleta olímpico, el ecuatoguineano tuvo que entrenar tres días a la semana en el hotel, aunque también realizaba ejercicios en la playa y en los ríos de su país, donde cuenta que un pescador le enseñó nociones básicas de nado.

Tras esto, llegó a Sydney sin experiencia a nivel internacional en un viaje de unos tres días. El nadador no sabía nada de Australia, y la primera vez que le comentaron su participación en el torneo, no sabía de su existencia. Lo que más le impresionó de la Villa Olímpica fue la piscina de 50 metros, la primera que veía en su vida.

Sin haber realizado ni una sola piscina de este tamaño, su resistencia se iba a ver mermada en la primera ronda, por lo que para prepararse preguntaba a los atletas consejos y formas de realizar la salida, el buceo y el movimiento sincronizado de brazos y piernas junto a su respiración.

Algunos de los técnicos de las federaciones participantes ignoraban a Moussambani, mientras que otros le prestaron todo tipo de ayuda, como el entrenador sudafricano, que le aconsejó sobre la técnica para afrontar la eliminatoria de 100 metros en la que iba a tener que sudar.

Una eliminatoria de tres nadadores que acabó antes de empezar: sus rivales fueron descalificados por una salida en falso. Así pues, el ecuatoguineano debutó ante la atenta mirada de todos los canales de televisión que se centraron en la figura que recorría los 100 metros.

Los atletas de los países que habían sido invitados por el Comité Olímpico Internacional para la natación (Níger, Tayikistán y Guinea Ecuatorial) se dieron cita en la fase preliminar. Al terminar los primeros 50 metros, Moussambani tuvo que aminorar debido a los grandes esfuerzos de su particular técnica en la que no metía la cabeza debajo del agua. Durante los últimos 50 metros, el graderío estalló en ánimos para un nadador que se convirtió en el primer atleta de su país en esta modalidad deportiva.

1:52:72; esta fue la marca de Moussambani. Los medios de comunicación quisieron conocer la historia de este peculiar atleta que consiguió los 100 metros libres más lentos de la historia de los Juegos Olímpicos y, tras retirarse en el 2012, no tuvo la fortuna de poder repetir participación en los JJ.OO. de Londres, mientras que en el año 2004 problemas burocráticos le apartaron de Atenas, por lo que la primera y única vez que se sumergió fue en el Aquatic Center de la ciudad australiana.

A pesar de esto, el atleta se convirtió en una figura mundialmente famosa, realizó anuncios en diversos países y comenzó a ser entrevistado por múltiples medios de comunicación.

Así pues, aquel hombre que no sabía mover los brazos ni pies y nadaba sin meter la cabeza debajo del agua, apeló al espíritu olímpico que durante su carrera le acompañó e intenta impregnar el mismo a través de labores de formación y selección con jóvenes ecuatoguineanos para desarrollar la natación en el país.

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1996. Periodista, nací con un balón en los pies y una idea en la cabeza. Escribo sobre muchas cosas, pero sólo pienso en el deporte. Me importa el fútbol y todo lo que le rodea: estoy aquí para contarlo. También en Agencia EFE.

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