domingo, 1 agosto, 2021
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Los Juegos Olímpicos de Río 2016 marcaron el regreso del rugby, en su modalidad a 7 jugadores, a la justa veraniega. La última vez que el deporte había sido olímpico fue en París 1924 (en su modalidad de XV), con Estados Unidos como ganador de la medalla del oro.

Un par de años antes del 2016, el COI anunció las nuevas disciplinas en el programa: el rugby volvía empujado por una candidatura liderada por la leyenda Jonah Lomu y por el argentino Agustín Pichot. Una vez asegurado, la World Rugby tenía que poner en marcha las maneras en las que se decidirían los clasificados, que saldrían del país local, Brasil, la clasificación final del Circuito Mundial de 7’s y un torneo clasificatorio final, donde se daría el último boleto en ambas ramas, varonil y femenil.

 

España a la vista

El rugby español siempre ha estado metido, escondido, en la cultura deportiva de ese país. La influencia siempre había estado ahí, teniendo como país contiguo a Francia para propagar el deporte por las ciudades españolas, culminando en su punto más alto con la clasificación al Mundial de 1999, además de las buenas actuaciones de la selección femenina en varios mundiales y torneos del Circuito Mundial.

Las selecciones españolas ya tenían algunas temporadas participando en el Circuito, algo que ya de por si era de gran reconocimiento, pues medirse todo el año con las potencias del deporte era muy meritorio. Pero ambos equipos tendrían que buscar sus boletos en los preolímpicos.

 

El camino

Los Leones, teniendo al frente al mítico ex medio scrum Pablo Feijoo, iniciaron la búsqueda del boleto en el Circuito Mundial. Fiji, Gran Bretaña, Nueva Zelanda y Sudáfrica consiguieron los cuatro lugares directos, mientras que España tendría que buscarlo mediante el camino largo. Para llegar al preolímpico primero había que clasificar a el, y el Grand Prix de Europa otorgaba un lugar directo y uno al repechaje. Durante tres fechas jugadas en Exeter, Lyon y Moscú, varias selecciones europeas buscaron la clasificación. Los españoles quedaron terceros en la primera fecha, subcampeones en la segunda y repitieron el bronce en Moscú, para finalmente lograr un segundo lugar general que les dio el pase al repechaje. El lugar directo fue para Francia.

Por su parte, las Leonas, comandadas por Patricia García, tuvieron un camino similar. Después del Circuito Mundial, de misma manera había que ir al Grand Prix pero, a diferencia de su contraparte varonil, ellas quedaron clasificadas en tercer lugar y tuvieron que ir al Torneo Final Europeo para clasificar al repechaje olímpico: es decir, tuvieron que jugar un repechaje para llegar al repechaje, un camino larguísimo.

En ese entonces ya era el tercer torneo del año para Las Leonas, quienes tuvieron que superar en una fase de grupos a Portugal, Alemania y Dinamarca. En cuartos de final eliminaron a Suecia, en la semifinal a los Países Bajos y en el partido final a una muy complicada Irlanda. Con esta victoria conseguían el pase al torneo clasificatorio.

El sevens español estaba en puertas de algo grande: el seleccionado femenino iría al torneo por el último boleto a Dublín, en donde en la primera fase tuvieron que vérselas con Venezuela, Túnez y México, a quienes superaron sin problemas. Con un equipo bien consolidado, un buen proceso y con una figura como la mencionada García, hoy jugadora en Exeter, lograron llegar a la final, pasando por encima de China, Kazajistán y Rusia en el partido decisivo, el cual terminó 19-12 para las españolas. Las Leonas estaban en Río 2016.

Los varones tuvieron un torneo muy complicado y siempre a cuestas. Con una inusual sede como el Estadio Louis II en Mónaco. En la primera fase tuvieron que dar cuenta de México y Corea del Sur, además de perder con Hong Kong, clasificando en segundo lugar de grupo. En la fase de eliminación directa, eliminaron a Irlanda, en semifinales a Rusia, y en una final por demás emocionante, tensa durante todo el partido, con un ensayo en tiempo extra de Igor Genua, lograron derrotar a los favoritos Samoa, un equipo protagonista del Circuito Mundial. En una entrevista muy al final con un Pablo Feijoo llorando se englobaba todo el esfuerzo de los españoles en el proceso.

 

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Los Juegos Olímpicos

Si ya estar en el Circuito Mundial es un logro, llegar a la competencia olímpica lo era aún más. Un torneo muy selecto, de solo 12 equipos, en el que ambas selecciones españolas iban a participar. El estadio Deodoro en Río fue el escenario de la vuelta del rugby olímpico y también de la empresa española versión varonil, que contó con la vuelta del histórico César Sempere y quedaba encuadrada con Sudáfrica, Australia y Francia, tres pesos pesados del mundo rugby. Las tres derrotas no daban sorpresas, sin embargo fueron buenos partidos de los Leones, 24-0 ante los Springboks, 26-12 ante los Wallabies y un 26-5 final ante Francia dejaban un buen sabor de boca en el que es probablemente el torneo más complicado del mundo. En el torneo de consolación tuvieron una recompensa al vencer a Kenia, pero luego cayeron ante el siempre complicado Estados Unidos, poniendo fin a su actuación que tuvo una anécdota previa. 

España hizo su preparación para el preolímpico en Fiji cuando tocó territorio el ciclón Wiston. Los jugadores españoles pusieron manos a la obra antes de que el fenómeno natural llegara y empezaron a construir diques para costales de arena con la finalidad de que el agua no alcanzara a las casas locales, hecho por el cual fueron catalogados de héroes en la isla del Pacífico.

 

 

El equipo femenil, de la mano de “Patry” y Bárbara Pla, tuvo un inicio complicado al caer con Francia en el partido inaugural de la competencia, y después perdería con Nueva Zelanda y finalmente vencería a Kenia para conseguir el pase a la segunda ronda. En los cuartos de final quedaron eliminadas de las medallas al caer con Australia, para después jugar el torneo de consolación y caer nuevamente con Francia. De esta manera Las Leonas cerraron su participación en Río con más luces que sombras.

El rugby español cada vez tiene capítulos más brillantes en el rugby mundial; mientras que el equipo femenil busca consolidarse como un equipo competitivo y contendiente en los mundiales, el equipo varonil busca volver al Circuito y colocarse entre los mejores equipos de Europa. 

Ahora, en la previa de Tokio 2020, recordamos la gesta más grande del rugby español, en la cual de una manera brillante lograron clasificar a sus dos selecciones al torneo más selecto del mundo, cuando solo quedaban dos boletos, dos boletos con pase a la historia.

 

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Historia de la clasificación de España a Río 2016:

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