martes, 30 noviembre, 2021
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Si tuviéramos que hablar sobre diez momentos que nos dejó la vida de Maradona, quizá este sería uno de ellos. Y es que la estancia de Diego Armando Maradona en Barcelona tuvo un final amargo. Después de perder la final de la Copa del Rey en 1984 ante el Athletic, el ‘Pelusa’ se enzarzó en una pelea con los jugadores rojiblancos. En ese mismo verano, se despediría del cuadro blaugrana, fichando por el Nápoles. ¿Pero qué es lo que sucedió en ese encuentro?

 

 

La llegada de una estrella

Nos encontramos en verano de 1982. El Barcelona, de la mano del presidente José Luis Núñez, hace oficial el fichaje de uno de los mejores jugadores del momento. Después de brillar en el fútbol argentino con Argentinos Juniors y Boca Juniors, el cuadro blaugrana paga 1200 millones de pesetas por su traspaso. Lo habían intentado anteriormente sin éxito, pero esta vez, el ‘Pelusa’ por fin sería blaugrana.

Ese joven argentino, que ya se había consolidado, se convirtió en la estrella del Barça. A pesar de que Maradona venía de jugar el Mundial de España dejando malas sensaciones, empezó aquella temporada de gran forma. Metió seis goles en los 13 primeros partidos. Eso sí, su relación con el técnico blaugrana, Udo Lattek, no era la mejor. El fuerte carácter de Maradona y la rigidez del alemán no congeniaron.

De todas formas, las cosas marchaban bien para el equipo, pero en diciembre de ese mismo año la temporada de Maradona cambió. El argentino seria diagnosticado con una hepatitis, y por lo tanto, causaría baja durante varios meses. El Barça lo notó, sumando malos resultados, y finalmente Udo Lattek fue destituido. Entonces llegaba un conocido, César Luis Menotti, el mismo seleccionador que no quiso contar con un joven Maradona para el Mundial de 1978.

El Barça contaba con jugadores de la talla de Schuster, Lobo Carrasco, Migueli y el Pichi Alonso, pero no fue hasta la reaparición de Maradona que las cosas mejoraron. Una cuarta posición en liga pero dos títulos: Copa del Rey y Copa de la Liga. En ambas finales se enfrentaron a un Real Madrid que no pudo parar a ese pequeño argentino.

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La lesión que pudo acabar con Maradona

En la siguiente temporada, la 83/84, Maradona vio cómo su carrera se complicaba. En las primeras jornadas, cayó lesionado tras recibir una dura entrada de Andoni Goikoetxea. El central de Athletic, apodado como ‘el carnicero de Bilbao’, ya había lesionado de gravedad a Bernd Schuster dos años antes, y esta vez su víctima fue el argentino. En un principio, Maradona debía estar seis meses de baja para recuperarse, pero finalmente, con las prisas de volver al terreno de juego, solo fueron tres, algo que podría haber sido muy peligroso para su carrera.

De nuevo, su lesión había complicado las cosas al Barça. Maradona reapareció en enero, y aunque solo pudo jugar 16 partidos, metió 11 goles. Al final de esa temporada el Barça volvía a quedarse sin el título liguero, aunque se colaban por segunda vez a una final de la Copa del Rey. Su rival seria el Athletic Club, por lo que, después de varios meses, se viviría el reencuentro entre Maradona y Goikoetxea.

 

Escándalo en el Bernabéu

Los días previos a la final estuvieron cargados de polémica. Había mucha tensión entre ambos equipos. El Barça criticaba el duro juego del Athletic, y su entrenador, Javier Clemente, no se callaba nada. Además, Bernd Schuster, de gatillo fácil, también se excedió verbalmente ante la prensa criticando al equipo bilbaíno. De todas formas, nadie esperaba lo que acabaría sucediendo en ese encuentro. El Santiago Bernabéu iba a vivir un momento histórico y al mismo tiempo vergonzoso.

El Athletic Club jugó su partido. Aprovechó todas las cartas que tenía y finalmente se acabó llevando la final. Endika logró abrir el marcador en el minuto 14’, y el Barça no fue capaz de reaccionar. Clemente y los suyos dieron una lección de cómo defender, pero evidentemente, los palos no fueron pocos. Los blaugranas, y en especial Maradona, sufrieron el duro juego una vez más, y el marcador no se movió durante los minutos restantes.

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De hecho, sería el último título copero que levantaba un Athletic que, ese año, también ganaría la liga, pero la final se recuerda por lo que estaba a punto de suceder. Una vez el colegiado señaló el fin del partido, empezó una batalla campal. Las celebraciones se confundieron con las peleas entre jugadores de ambos equipos. En el epicentro estuvo Maradona, desquiciado y frustrado después de un partido donde no le salió nada y recibió por todos lados.

El argentino le dio una patada en la cara al delantero Miguel Ángel Sola, que salía corriendo del banquillo. Entonces Núñez acudió para devolvérsela, y junto a él, jugadores vascos como Goikoetxea y Sarabia también se metieron en la pelea, de la misma forma que hizo Migueli, con una patada a lo karateka. Con tanta violencia el colegiado del encuentro se retiró al vestuario, y las sanciones llegarían después. Evidentemente, Maradona fue uno de los afectados.

 

De Barcelona al cielo

Maradona quedaba suspendido por tres meses sin poder jugar en el fútbol español. Es por ello que, tras una oferta del Nápoles, el presidente blaugrana se convenció para venderle al club italiano. No solo eso, Diego estaba cansado, quería un cambio. No había podido disfrutar en Barcelona, sobre todo a causa de las lesiones. Además, fue en la ciudad condal donde sus salidas nocturnas le acercaron a las drogas. Una mala vida que le había distanciado de José Luis Núñez y, finalmente, partiría rumbo a Italia.

Aquí empezaba un nuevo capítulo para la historia del Diego. Dejaba 38 goles en Barcelona y una muestra de su calidad, y llegaba a Nápoles, arropado por miles de personas y con el objetivo de levantar la ciudad. Sus costumbres no cambiaron, la mala vida iniciada en España le siguió, pero tampoco cambió su manera de jugar, enamorando a una ciudad que le considera una leyenda.

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