sábado, 8 junio, 2019
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Si bien a los padres futbolistas les gusta ver a sus hijos jugar con el balón -quizás porque disfrutan esa sencillez que ellos fueron perdiendo en la medida que el profesionalismo los atrapó-, existe un hecho que suele hacerles ruido en su interior y es ver la opción que muchos toman por seguir sus pasos. Y en parte es lógico, ya que los niños ven a sus progenitores como superhéroes capaces de lograrlo todo, existiendo siempre el anhelo de llegar a ser como ellos.

Pero no todo es sencillo para los “hijos de”. Por lo menos no desde el momento en el que este le expresa a su padre su deseo: “quiero jugar al fútbol, como vos papá“. Y es que si encima su progenitor fue una leyenda en este deporte el tránsito hacia el profesionalismo será todavía más espinoso, dado que tendrá puesta sobre su espalda una mochila más que pesada, teniendo en cuenta que los hinchas querrán un “clon“, sin considerar que todos somos iguales a nuestros padres, pero a su vez distintos.

Sabiendo lo que podrían llegar a sufrir durante sus primeros años (donde se forma la personalidad), muchos instan a sus niños a que elijan otra vocación. Si esto falla buscarán que al menos jueguen en una posición distinta, entendiendo de antemano que le pedirán al pequeño que sea igual o mejor que él. Pero hay algunos que admiran tanto a su antecesor que se animarán a probarse en el mismo puesto. Y el paso por las juveniles será duro, ya que a la presión le sumarán también el desprecio de muchos, que esperarán un mal rendimiento para decir que el niño “juega por el apellido”. Por eso no todos llegan al primer nivel, aunque quienes lo logran seguramente tengan una carrera más que aceptable.

Kasper Peter Schmeichel era apenas un crio cuando su contraparte adulta, Peter Boleslaw, comenzaba a despuntar bajo palos en su Dinamarca natal, donde había debutado con el Hvidovre y ganado cuatro ligas consecutivas con el Brøndby. Esto llevó a que el pequeño Schmeichel prácticamente no viviera en su Copenhague natal, debido a que en 1991 (contando apenas con cinco años) su padre fuera fichado por el Manchester United inglés, club en el que se forjaría su leyenda como uno de los mejores arqueros de todos los tiempos. Pero sería justamente el ver a su padre intimidando a los rivales y siendo todo un tigre en el área lo que lo llevaría a tomar una decisión que lo marcaría de por vida: “yo quiero jugar en el arco. Como vos papá“.

 

Los primeros pasos

Peter terminaría su carrera paradójicamente en la vereda del frente, en el Manchester City -que por aquel entonces era el vecino pobre del barrio- y allí comenzaría la leyenda de Kasper. Pero esta no arrancaría de manera espectacular como la de su padre, sino que el joven blondo de casi 1,90 metros sería desde el primer día un obrero del fútbol.

El City comenzaría a cederlo a diferentes clubes del ascenso inglés para foguearlo, debutando recién de manera oficial el 14 de enero del 2006: fue en un 2-1 de su Darlington (donde también jugaba, por ejemplo, el norirlandés Kyle Lafferty) sobre el Peterborough, en un partido correspondiente a la League Two, el cuarto piso liguero del territorio más importante de las islas británicas. Pero no estaría mucho tiempo allí, ya que unos meses después pasaría a engrosar las filas del Bury de la misma división.

Después de hacer la pretemporada junto con el primer equipo citizen, llegaría su primer gran momento: el estreno nada menos que en la Premier League. Fue el 13 de agosto del 2007 en un triunfo por 0-2 ante el Aston Villa. Allí, en vez de tener a otros trabajadores del balón a su lado compartiría equipo con gente consagrada como Vedran Corluka, Elano y Martín Petrov.

Pero, aún luego de disputar siete partidos y recibir solo cinco goles en contra (de entre los cuales resaltan el triunfo de su equipo en el Derby de Manchester ante el United dejando la valla invicta o tapándole incluso un penal a Robin van Persie en una derrota por 0-1 ante el Arsenal), el club decidiría que se confiaría más en sus otros dos porteros, Joe Hart y Andreas Isaksson, por lo que, sabiéndose sin oportunidades, Schmeichel volvería a emigrar, está vez de manera definitiva. El club celeste no sabía por aquel entonces la joya que estaba dejando partir…

 

Un largo camino a la gloria

El periplo de Schmeichel lo llevaría a disputar la Premiership escocesa con el humilde Falkirk y de allí a ganarse la vida nuevamente en el querible ascenso inglés: tuvo pasos por el galés Cardiff City y luego se iría al Coventry, Notts County (cuyo entrenador era el sueco Sven Goran Eriksson, quien fuera el entrenador que lo hiciera debutar en la primera del City y al cual ayudaría a ascender a League One) y Leeds United, antes de llegar al equipo que le cambiaría la vida.

Al Leicester City arribaría para la temporada 2011-2012 y desde entonces su historia sería más que conocida: los zorros ascenderían en la campaña 2013-2014 a la Premier y luego de luchar hasta el final por no descender en su primera campaña lograrían el histórico título en el segundo año, sorprendiendo a todo el mundo. Ya era leyenda.

Quienes conocían los vericuetos de las divisiones menores tenían muy en claro que a Schmeichel solo le faltó suerte para triunfar antes en la máxima categoría, dado que sus cualidades como portero nunca fueron puestas en duda. De hecho, en su momento lo contactaron desde la federación inglesa para que Kasper pudiera ser su número uno de la selección, siendo el reemplazante de, por ejemplo, Paul Robinson y David James, aunque él siempre admitió que, si bien la idea lo halagaba, su sueño era enfundarse la casaca de la “dinamita roja“, la misma con la cuál su padre y sus compañeros ganaron de manera sorprendente la Eurocopa 1992.

Kasper debutaría de la mano de Per Andersen con el conjunto sub-19 en septiembre del 2004 (en un 0-0 ante Irlanda del Norte) y luego pasaría por los conjuntos sub-20 y sub-21, aunque no lograría clasificar para un gran torneo. Solo sería cuestión de tiempo para lograrlo.

 

 

David en un mundo de Goliats

Si algo ha igualado la carrera de los dos Schmeichel ha sido justamente ese triunfo apoteósico del pequeño. Nadie apostaba un euro tanto por esa Dinamarca (que llegó al torneo porque Yugoslavia entró en guerra, pero prácticamente sin preparación) como por el Leicester (que estaba 5000 a 1 en las apuestas). Pero allí están ambos, padre e hijo, teniendo en sus vitrinas esos títulos que son los más trascendentales porque eran inimaginables de conseguir en la previa. 

Si bien Peter tendría un mejor palmarés en su carrera (en parte por jugar en uno de los mejores equipos de todos los tiempos), es innegable que la carrera de Kasper también será recordada con los años, no solo por su estilo de juego -siendo un portero top, aunque ya no tenga tantas luces encima como cuando ganase la Premier-, sino porque lo realizado con el Leicester, junto a nombres como Jamie Vardy, Rihad Mahrez o N´golo Kanté, ha sido inolvidable.

Kasper recorrió un camino similar al de su padre y puede jactarse de poder mirarlo a los ojos y decirle que lo ha logrado. Jugador danés del año en dos oportunidades e internacional con el país nórdico desde el 2013, en su hoja de ruta le quedaba un “pagaré” que se cobró con creces este año. Había sufrido junto a los Agger, Kjaer, Poulsen, Eriksen o Bendtner el haber caído en el repechaje rumbo a la Euro ante su clásico rival, la Suecia de Zlatan Ibrahimovic, pero con Irlanda se sacó esa espina para poder sumar un Mundial a su colección. En Rusia solo recibió dos goles e inclusive paró dos penales en la tanda que disputaron en octavos de final ante Croacia (que se sumó al que le atajó a Modric en el suplementario), pero sus compañeros no supieron aprovechar la ventaja, quedando eliminados. Asi, no pudo superar a Peter, que en 1998 logró arribar hasta los cuartos de final.

El treintañero Schmeichel no solo sorprendió eligiendo a Dinamarca por sobre Inglaterra, sino también al mantenerse fiel a los zorros por sobre otros conjuntos grandes, aun sabiendo que no solo ganaría menos dinero y títulos, sino que seguramente la Champions League de la temporada 2016-2017 (donde llegaron hasta los cuartos de final, sorprendiendo nuevamente al mundo) posiblemente haya sido el último certamen internacional que dispute a nivel de clubes. Pero él es un hombre agradecido y siempre lo ha demostrado. Su historia como portero ha sido larga y bastante espinosa, pero satisfactoria, logrando en el camino el cariño y reconocimiento de fanáticos y colegas. Y el de su padre, el que siempre admiró.

 

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Juan Pablo Gatti
Me estaba por retirar del periodismo -no iba a ser una gran pérdida la verdad- pero TLB apareció para salvarme la vida. Escritor de corazón, podcastero amateur y contador de historias por vocación. Orgulloso del equipo que supimos formar y deseoso por seguir creciendo en este mundo tan competitivo.

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