jueves, 31 octubre, 2019
Banner Top

Jürgen Klopp ha sabido ganarse el corazón de los habitantes de Liverpool, y me animo a decir de toda Inglaterra, porque el carisma del que hace gala el entrenador alemán inspira el cariño hasta de sus propios rivales.

Lo que logró Klopp en Liverpool impone quizás un mayor reconocimiento, porque cuando se asume la responsabilidad de dirigir a un equipo, el éxito de la gestión que se emprende suele estar atado a los logros o desatinos del pasado inmediato de la institución. Y la realidad es que los Reds atravesaban una situación sumamente delicada, ya que estaban alejados de los primeros puestos y de ese gen competitivo que tanto los caracterizó a lo largo de su historia.

Entonces, más allá de los logros deportivos vivenciados por el club desde el arribo de Klopp, como haber jugado tres finales de torneos internacionales (dos de Champions League y una de Europa League) o terminar en el segundo lugar en una Premier League en la que sumo 97 puntos, -perdió tan sólo un partido y terminó invicto como local-, decir que sólo los posicionó en los primeros puestos es incurrir en un reduccionismo tan injusto como inaceptable, porque lo que Jürgen cosechó y aún sigue cosechando va mas allá de eso.

Desde el primer momento, generó una “mística” que se basa principalmente en la relación que hoy tiene su equipo con la hinchada. Aficionados y jugadores se conjugan en un todo, y eso se ratifica en cada partido.

Como buen líder que es, ha sido capaz de crear un vínculo emocional, producto de la grata identificación que experimenta el público con el espectáculo que brindan sus jugadores en la cancha.

Gane o pierda campeonatos, Klopp le devolvió al Liverpool la identidad. Y el hincha se siente orgulloso porque el entrenador es todo.
Desde el juego, supo implantar un estilo y una estructura que potenció individualidades y comportamientos colectivos. Jugadores que antes eran discretos, hoy se agigantaron dentro de su idea. Logró transmitir sus convicciones, captando a nivel de voluntaria ipnosis la atencion del público en cada encuentro.

El alemán creó un equipo que quedará en el recuerdo, y no sólo porque obtuvo títulos, sino porque brindando espectáculo y emoción, se aseguró la admiración de todo el mundo del fútbol.

Tags: ,
Agustin Commisso
Nací en Argentina pero de argentino tengo muy poco. 20 años y escribiendo mi historia. Que el fútbol sea bien jugado o que no sea nada, aunque siempre me vas a ver en donde esté rodando una pelota. No comprendo la vida y el deporte sin disfrute, porque de alegrarse y divertirse se trata. Contemporáneo de Messi y del Barcelona de Guardiola, ¿qué más se puede pedir? ¿Periodismo? Esto que hacemos nosotros, no lo que ves en la tele.

Related Article

0 Comments

¿Qué te pareció la nota?

A %d blogueros les gusta esto: