viernes, 30 julio, 2021
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Por Agustín Esposito

Peyton Manning es, sin dudas, uno de los mejores mariscales que han jugado en la NFL. En la posición más importante del deporte, el nacido en New Orleans destacó durante años por su excelencia y regularidad dentro del campo de juego.

Seleccionado con la primera elección general del draft de 1998, el ex de la Universidad de Tennessee tuvo una larga y productiva carrera como profesional, donde quedó al frente de marcas históricas: más touchdowns (luego superado por Drew Brees y Tom Brady), más MVPs y la mayor cantidad de temporadas con más de 4.000 yardas (14). Además, es el único mariscal de campo en guiar al trofeo Vince Lombardi a dos franquicias distintas, aunque, como es de costumbre, Brady puede alcanzarlo en esa marca dentro de unos días. Los Indianapolis Colts disfrutaron de sus mejores y cuatro de sus premios a Jugador Más Valioso, pero es en los Denver Broncos donde generó una revolución en la franquicia.

La histórica #18 estaba retirada en Denver, pero Frank Tripucka le dio permiso a Manning para vestirla cuando arribó en la temporada 2012. Tras un par de años de frustración, con una derrota en la cita máxima del football americano incluida, llegó el año 2015. Sin saberlo, Peyton Manning iba a jugar la última temporada de su carrera. El cierre lo sabemos todos: el equipo de Gary Kubiak fue campeón del Super Bowl 50. Pero para su mariscal fue mucho más que eso.

Desde la primera semana se vio a una de las figuras de los últimos veinte años en la liga en un nivel deteriorado, lo cual trajo de manera inmediata las críticas sobre si el jugador debería haber vuelto para la decimoctava temporada de su carrera. Los Broncos ganaron sus primeros siete partidos, pero necesitaban de un trabajo excesivo de su defensiva, conocida como la No Fly Zone por su efectividad ante el juego aéreo, ya que su mariscal arrancó el año tirando para nueve anotaciones y once intercepciones, un ratio imperdonable si las aspiraciones eran las más altas.

 

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Llegada la Semana 10, Peyton Manning tendría, tal vez, el partido con la sensación más agridulce de su carrera. Durante el segundo enfrentamiento divisional ante Kansas City, Manning se convirtió en el quarterback con más yardas en la historia de la NFL, superando a una leyenda como Brett Favre. ¿Y por qué agridulce entonces? Manning tan solo completó cinco de sus veinte envíos, consiguió 35 yardas y fue interceptado en cuatro oportunidades. Ante este rendimiento, el inexperto Brock Osweiler reemplazó al ex Colts en el tercer cuarto, en lo que terminaría siendo una derrota del equipo de Kubiak.

Claramente, algo no estaba bien: Peyton Manning fue diagnosticado con una fascitis plantar, lesión que lo iba a mantener al margen del equipo por tiempo indefinido. Fue Osweiler entonces quien lideró a la ofensiva de los Broncos durante seis partidos, con un récord de 4-2 en ellos. La manera en la que el producto de Arizona State jugó le daría a la temporada siguiente un lucrativo contrato con los Houston Texans. Obviamente, no hay que olvidarnos de que este equipo se mantenía de pie gracias a una de las mejores defensas que tuvo la historia de la NFL.

Volviendo a Manning, el mariscal titular de Broncos volvería a entrenar previo al duelo final de la temporada regular ante los San Diego Chargers, e incluso sería activado para el encuentro. Pero fue Osweiler quien terminaría iniciando, siendo Manning anotado como el suplente por primera vez desde su primer año en la universidad. De todos modos, los Broncos utilizaron la ayuda de Peyton a partir del tercer cuarto y se hicieron con la victoria para ganarse el puesto como sembrado número 1 de la AFC. Denver estaba soñando, pero no de la mano de su mariscal estrella, quien tuvo la peor temporada regular de su carrera.

Durante los playoffs, los Broncos volverían a basarse en una sólida defensa, pero esta vez su mariscal si podría poner actuaciones convincentes, tirando para más de 200 yardas sin errores ante los Steelers en la ronda divisional, y anotando en dos oportunidades contra los Patriots en la final de la conferencia.

En el Super Bowl 50 esperaba Carolina, uno de los equipos de mejor funcionamiento en la NFL y que tenía a un Cam Newton, MVP de esa temporada, jugando a niveles históricos. Nuevamente la defensa sería la la figura, limitando a los Panthers en la victoria 24-10. Manning no jugó bien (13/23, 141 yardas, INT), pero tampoco se sintió cómodo en un partido donde fue capturado cinco veces. El último pase del partido, y de su carrera, fue una conversión de dos puntos efectiva con el receptor Bennie Fowler.

Un mes luego de ese partido, Peyton Manning pondría fin a su carrera tras 18 temporadas. Su último año no fue el que tal vez hubiese esperado, con una denuncia por uso de sustancias para la mejora del rendimiento deportivo incluida. Pero aquello no perjudicó el legado de una leyenda viva que fue figura desde el arranque hasta el final de una carrera que quedará inmortalizada en las retinas de los fanáticos del football americano.

 

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