jueves, 28 mayo, 2020
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Durante estos últimos dos meses hemos pasado de escuchar las noticias que llegaban primero desde China y luego desde otros rincones de Asia. Al principio lo tomamos con despreocupación, y luego con miedo mientras la pandemia hacía su camino hasta llegar a Europa y después a América.

Y resulta que la circunstancia anormal en la que nos encontramos hoy nos obliga a adaptarnos como sociedad y como individuos mientras intentamos navegar por estas aguas llenas de incertidumbre. El fútbol, cómo no, y aunque ahora mismo no sea lo más importante, también se ve afectado por el contexto actual. Veamos cuáles serán las cuestiones a tener en cuenta para poder entender el fútbol que vendrá:

 

Los ingresos no serán los mismos

 

Tras el parón económico global que la pandemia del COVID-19 ha desatado ya hemos visto indicios que cuantifican las pérdidas que ligas y clubes alrededor del mundo van a sufrir. El último día del mes de abril nos trajo la noticia de que Canal +, una de las dos cadenas principales que poseían los derechos televisivos del fútbol francés, ha decidido rescindir el contrato que ligaba a las partes y no abonar a los clubes el monto restante que les correspondía hasta final de temporada. 

Aquello aparece como respuesta a la decisión que tomó la liga en relación a la finalización forzosa del campeonato tras el anuncio del Primer Ministro Édouard Philippe en el que comunicó la prohibición de eventos deportivos masivos hasta el mes de septiembre.

La principal motivación de las empresas televisivas para que vuelva el fútbol se basa en la venta de abonos a las retransmisiones deportivas. Pero, aún después de tanto tiempo sin deportes, ¿es realmente factible que la gente se abalance a pagar o mantener  esos abonos para ver los partidos en un contexto de crisis, inflación, desempleo e incertidumbre? Si menos personas están dispuestas a gastar en eso, ¿cómo puede llegar a influir a la larga en los clubes, quienes también se nutren principalmente del dinero de la TV? Si bien los acuerdos de retransmisión televisiva en general ya han sido firmados, Francia, al igual que con la resolución de su campeonato, nos delinea un posible desenlace en el que podría existir una merma en cuanto a los activos ingresados por la televisión. Según el periódico financiero italiano Calcio e Finanza, las ligas europeas podrían perder cientos de millones de euros si las temporadas terminan canceladas:

Otra cuestión que concierne a las televisoras es que, cuando el fútbol vuelva, ¿la gente querrá ver los partidos de la misma manera sin público? Está claro que ese fútbol fantasma de butacas vacías e insonoro poco de fútbol tiene, como ya hemos visto en los partidos jugados a mediados de marzo antes de que el mundo diera un giro de 180 grados.

Sobre esta cuestión de albergar los partidos a puerta cerrada se ha hablado mucho en Alemania con respecto al miedo de que el amontonamiento de gente continúe en los alrededores de los estadios. Si los partidos tienen lugar a pesar de ser a puerta cerrada y la gente se agolpa en las inmediaciones, como ya ha sucedido con los simpatizantes del PSG y del Valencia antes de que suspendieran la temporada de la Champions League, por ejemplo, no quedará otra opción que cancelar todo hasta que el público pueda volver a ser partícipe del espectáculo.

Los aficionados del PSG festejando el triunfo de su equipo ante el Borussia Dortmund por los octavos de final de la Champions League el 11/3/2020. El partido se había jugado a puertas cerradas.

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Aparte de las televisoras, otro gran medio de subsistencia para los clubes, el match related income (aquello que comprende todo lo ingresado por entradas, merchandising y demás servicios ofrecidos en el día de partido) será mucho menor, o prácticamente inexistente. Sin entradas que vender, y sin tiendas y bares que abrir en días de partido, este ingreso va a ser otra pata de la mesa que va a desaparecer. Clubes modestos ya han mostrado creatividad para hacer frente a estos tiempos de incertidumbre, pero lo hacen meramente por el hecho de sobrevivir. Para los grandes clubes, acostumbrados a números estratosféricos, ingresos de ese tipo son sólo migajas de lo que ingresarían en una situación normal.

 

Rebajas por todos lados

 

Asimismo, esos números estratosféricos que también hemos estado escuchando durante los últimos años en lo que a traspasos de jugadores se refiere verán una merma significante.

Los jugadores valdrán menos. La calidad seguirá estando ahí, pero el dinero no. El Schalke ya había reportado problemas a mediados de abril, mientras los clubes más importantes de la Bundesliga habían formado un fondo para ayudar a sostener al resto de la pirámide. Pero aquello respondía  a una necesidad en el corto plazo para intentar aplacar el daño. Si el parón se extiende hasta el inicio de la próxima campaña, y la imposibilidad de amalgamar gente en las tribunas se mantiene hasta posiblemente el año próximo, esos mismos clubes que ahora son capaces de ayudar deberán empezar a mirar sus propios bolsillos con mayor preocupación.

Existe también la posibilidad de una reducción que actualmente oscila alrededor del 30% en lo que a números en el mercado de pases se refiere para la próxima temporada. ¿Si las temporadas se cancelan como ocurrió en Holanda o finalizan ya como sucedió en Francia y Argentina, a cuánto llegará ese déficit? 

También las dudas e incertidumbres inundan el panorama femenino, donde el flujo de dinero que se maneja es una mera fracción de lo que se mueve en su contraparte masculina, y se verá afectado gravemente. Quizás lo construido hasta ahora en materia de salarios, infraestructura y crecimiento en general de la rama femenina del deporte se vea lamentablemente rezagado en la línea de espera ante la necesidad primera que tendrán los clubes de subsanar su fuente principal de ingresos, la que permite engranar a todo lo demás, el fútbol masculino

En otro contexto totalmente diferente pero igual de afectado estará sudamérica, una región que ya de por sí es una que exporta jugadores como método de subsistencia para muchos clubes. No es descabellado pensar que los clubes se vean resignados a tomar la senda de la venta de jugadores desmedida como método desesperado para intentar inflar la casilla de ingresos. Y en una región que ya se caracteriza por ver emigrar a sus mejores promesas, un éxodo masivo seguramente podría llegar a impactar fuertemente en la calidad de los torneos, ni hablar a los clubes, que sí bien utilizarán ese dinero se tendrán que desligar de su patrimonio más genuino. Los jugadores en ese caso se irán más jóvenes y por ende sus clubes de formación conseguirán un rédito económico menor, producto de la necesidad. África y Asia también sufrirán el embiste de la realidad de manera similar.

Por último, el hecho de que el valor que el mercado pueda dar a los jugadores sea más bajo, permitirá a los grandes clubes que se vean menos perjudicados por la pandemia acaparar calidad a precio de ganga mientras los demás equipos verán como única opción gastar mucho menos y confiar en la cantera para formar sus plantillas.

En estos momentos nadie tiene las respuestas a las preguntas sobre lo que le espera al deporte a su regreso. El contexto cambia repentinamente día tras día, pero todo parece indicar que el fútbol, cuando vuelva y como vuelva, lo hará de una manera más hambrienta que nunca por volver a recuperar el status quo. Porque les conviene a todos, a los clubes, que querrán volver a ganar el dinero que acostumbraban y a las televisoras, ávidas de que el deporte rey regrese lo antes posible y presionando para que esto ocurra, independientemente de que represente o no un riesgo para jugadores e involucrados.

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Enzo Del Llano
Periodista. De Córdoba, Argentina. Hincha del fútbol modesto y del básquetbol en todas sus formas. Convencido de que el deporte es cultura.

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