viernes, 7 junio, 2019
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Si nos hablan de Mongolia lo primero que se nos viene a la cabeza, sin duda, son ecos del pasado. No seremos capaces de nombrar un solo deportista de élite de aquella nación, sin embargo, todos seremos capaz de hablar, con mayor o menor acierto, de Gengis Khan y de la época más gloriosa que vivió el gigante de Asia Central. Incluso, los más avezados, serán capaces de relacionar a un veneciano con aquellas lejanas tierras.

Mongolia es una nación inmensa. Por extensión, una de las más grandes del planeta. Sin embargo, la orografía y, principalmente, las condiciones climatológicas hacen que la población sea muy limitada. Poco más de dos millones de habitantes, residiendo la mitad de ellos en la capital, Ulan Bator. Mongolia es uno de los ejemplos de que un clima extremo condiciona de manera determinante el estilo de vida de sus pobladores. Y el deporte está inexorablemente unido a estas condiciones.

Deportivamente, Mongolia nos ofrece uno de esos espectaculos que encantan a los buscadores de lo underground. El Naadam es una de las tradiciones que mantiene el país desde hace siglos. A mediados de julio se celebra un festival deportivo en el que se citan los tres grandes deportes donde los mongoles destacan: tiro con arco, carreras de caballos y lucha. Tres deportes hoy que descubren la raiz de la historia del pueblo mongol. Tres disciplinas que, cuando Mongolia dominó Asia, eran la base de la guerra. Arqueros, caballería y lucha cuerpo a cuerpo fueron la base sobre la que los diferentes ejercitos mongoles consiguieron llegar a las puertas de Europa en la Edad Media.

En cambio, el fútbol nunca ha estado entre los deportes más populares del aficionado mongol. Mongolia nunca ha destacado a nivel de selección ni de clubes en el panorama asiático. Aunque el fútbol, poco a poco, se va abriendo paso en Mongolia. Al contrario que en Europa, Sudamérica o incluso en países vecinos, el fútbol es un deporte muy joven en el país de los Khanes. Cuando en Europa ya se jugaban torneos continentales de clubes la selección de Mongolia ni siquiera se había creado. Cuando la Copa Asiática de Naciones celebraba sus primeras ediciones en Mongolia no había nacido la liga nacional.

La selección nacional, los Blue Wolves, tuvo un nacimiento corto. Se creó en 1960 con la única intención de competir en un torneo entre países comunistas. Aquella joven selección mongola disputó los tres partidos de aquel torneo antes de caer eliminada. Tres derrotas fueron su bagaje. Vietnam del Norte les superó por 3-1 en la derrota más honrosa del torneo. China ganó 6-1 y Corea del Norte no tuvo piedad y le endosó un contundente 10-1. Aquello fue suficiente. El inicio y el final de la selección tuvo una vida de tres partidos. Hasta 1998 no volvería a formarse una selección nacional de fútbol. Si, el fútbol en Mongolia apenas está dando sus primeros pasos en comparación con su entorno.

A pesar de aquella actuación, el germen del fútbol en Mongolia, al menos dentro de sus fronteras, estaba plantado. La liga, con algún intento que no perduró a mediados de los 50, se estableció de manera definitiva en 1966. El año en el que Corea del Norte sorprendió a todo el planeta en el Mundial de Inglaterra nacía la liga de fútbol en Mongolia. Los comienzos fueron, como era de esperar, duros. Una liga corta, con equipos que se juntaban esporadicamente para participar en ella y con una estructura simple. De aquellos comienzos no queda hoy practicamente nada. Khudulmur y Aldarcon cuatro ligas y Tengeriin Bugnuud con nueve fueron los dominadores de aquellos años. Tres clubes que ganaron ligas y que hoy son solo recuerdos del pasado. Ningún club de aquellos años sigue existiendo.

La liga nacional, a pesar de sus más de 50 años de historia, ha empezado a crecer en el último lustro. De hecho, de los diez clubes que compiten en esta temporada 2018 solo dos nacieron en el siglo XX. Khangarid y Erchim son los clubes más longevos de la actual estructura del fútbol mongol. El resto de equipos apenas llegan a los diez años de edad, alguno, de hecho, fue fundado en 2015 y 2016. Ulanbaatar City, por ejemplo, campeón de copa en 2017 y de supercopa este mismo año de la mano del entrenador español Manuel Retamero, cumple su tercer año de vida en este 2018.

Este hecho da cuenta de que, efectivamente, el fútbol es un fenómeno nuevo en el país. Buena culpa del crecimiento exponencial de estos últimos años lo tienen los programas de desarrollo de la FIFA y de la AFC. Corruptelas aparte del máximo organismo mundial, es innegable el acierto y el apoyo que brinda al desarrollo del fútbol en los países con más dificultades para crecer.

Mongolia ha sido uno de los más beneficiados en los últimos tiempos. Incluido en varios programas le ha permitido mejorar las infraestructuras, principalmente el MFF Football Center, estadio donde se disputan un buen número de partidos de liga y hogar de la selección nacional.

Pero dónde más se ha notado la ayuda de los organismos internacionales es en el trabajo con la base. Se han mejorado las infraestructuras para las categorías inferiores y se ha creado una red que permita detectar el talento nacional y desarrollarlo. El máximo exponente de la nueva generación de futbolistas mongoles es Ganbayar Ganbold. Con tan solo 18 años ya ha dado el salto a Europa. Tras jugar en la liga nacional en las filas de Khoromkhon, el sub-19 del húngaro Puskas Akademia es el destino de la mayor promesa del fútbol mongol en la actualidad.

Ganbold aun no ha dado el salto a la selección nacional. Ha recorrido todas las estancias inferiores y no tardará en abordar el salto a la absoluta. En este mes de noviembre tendrá la primera oportunidad para ello. Y es que Mongolia ha conseguido acceder a la segunda fase del Campeonato del Este de Asia. Todo el trabajo de los últimos años dio sus primeros frutos este pasado mes de septiembre.

Mongolia organizaba la primera fase del campeonato en casa. Las ayudas al desarrollo y la confianza de la AFC y de la Subconfederación del Este de Asia le han dado los recursos a la federación para organizar estos eventos. Guam, las Islas Marianas del Norte y Macao lucharían por una plaza de acceso a la segunda fase en Ulan Bator. Y Mongolia, por fin, obtuvo un éxito a nivel de selecciones.

Jugar en casa fue determinante. Casi tanto como el trabajo y el desarrollo del fútbol en los últimos años. De ni siquiera participar en los torneos regionales y continentales a ser un conjunto a tener en cuenta en las primeras fases. Macao y las Marianas sufrieron sendas goleadas. Baljinnyam Batbold, otra perla de 18 años, fue el máximo goleador mientras que un veterano comoNorjmoogiin Tsedenbal fue elegido Mejor Jugador del Torneo.

Tsedenbal vive en su propia experiencia el cambio que ha practicado el fútbol de su país en los últimos años. Él, que vivió la época en la que Mongolia no competía fuera de sus fronteras, vive ahora con emoción la nueva era del fútbol en el país. Mongolia se presentó en el torneo con diez jugadores por debajo de los 24 años, otro dato más que muestra que el trabajo de los últimos años se traducirá en una mejora del rendimiento de la selección nacional a corto plazo.

En Mongolia el fútbol no es el principal deporte. Las condiciones del país tampoco son las idóneas. Sin embargo, y aún con todos los condionantes en contra que presenta Mongolia, también allí el fútbol se abre camino. Y lo hace, además, con una interesante evolución en los últimos años.

El país todavía está a años luz de poder jugar un Mundial. De hecho, es más que probable que nunca llegue a hacerlo. Sin embargo, la ilusión y el esfuerzo irán premiando con pequeños avances al fútbol de un lugar gigantesco e inhóspito.

Mongolia ya tuvo su momento de gloria en el pasado, ahora es el fútbol el que busca sentirse protagonista, aunque con un sueño más modesto que el que tuvo un joven Temuyin hace más de 800 años. El fútbol mongol no será temible como lo fueron las hordas de los Khanes en el pasado, pero también era pequeño aquel veneciano cuando llegó a la corte de Kublai Khan.

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Dani
Nací en Valladolid y vivo donde me lleve mi profesión. Entrenador, analista y, a ratos, juntaletras que hace equipo pero no marca goles. Me encanta el fútbol extraño, el alejado de los focos, el de las grandes historias de jugadores y clubes pequeños. Mis desvaríos los encuentras también en http://futboldesdeasia.com

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