viernes, 10 julio, 2020
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Muchos conocerán al francés Arsène Wenger por ser el entrenador del Arsenal durante más de 20 años. Aquel director técnico que ganó la Premier League de forma invicta en la temporada 2003-04 y estuvo 49 partidos sin conocer la derrota. Pero antes de llegar al conjunto Gunner, tuvo un breve paso por el fútbol japonés. Fue entre 1995 y 1996, cuando dirigió al Nagoya Grampus.

En 1994, Wenger salió del AS Mónaco luego de terminar en la novena posición en el torneo local y haber visto un mal inicio que tuvo al equipo monegasco en la decimoséptima posición. Había dirigido al conjunto del Principado desde 1987, y durante su gestión, ganó el campeonato de la Ligue 1 en 1988 y la Copa de Francia en 1991. El mismo año de su partida, a pesar de la floja campaña en la liga, logró llegar a las semifinales de la Champions League.

Mientras tanto, en Japón, el fútbol comenzaba su etapa profesional, una que recién tuvo su nacimiento en 1993. Diez equipos integraron la primera temporada de la J. League, y entre ellos se encontraba el Nagoya Grampus, el equipo de la fábrica de automóviles Toyota. Durante los primeros dos años, los resultados deportivos no fueron buenos, a pesar de que tenían al delantero británico Gary Lineker. En ambas ediciones del torneo, fue de los peores equipos.

A finales de 1994, Arsène se encontraba sin equipo y el Grampus buscaba un director técnico para reemplazar al inglés Gordon Milne. Fue durante ese hiato sin dirigir que Wenger asistió a un evento organizado por la FIFA en Emiratos Árabes Unidos para dar un discurso a los entrenadores de ligas emergentes. Allí se reunió con dirigentes del club nipón, que lo contactaron con el propietario y este le ofreció el puesto. En enero del año siguiente, firmó el contrato.

Al llegar a Nagoya, contrató a Boro Primorac como su asistente, ex entrenador del Valenciennes y quien luego fue su ayudante durante sus más de 20 años en el Arsenal. Fichó a varios futbolistas, como el defensor brasileño Carlos Alexandre Torres y el mediocampista francés Gérald Passi. Además, en el plantel del conjunto nipón se encontraba Dragan Stojkovic, conocido como el ¨Maradona del Este¨ y una de las grandes figuras del Estrella Roja de Belgrado entre 1986 y 1990.

El arranque de la liga, sin embargo, no fue el mejor. Perdió siete y ganó solo uno en los primeros ocho partidos disputados. Incluso sufrieron goleadas, como un 6-2 ante el Jubilo Iwata o un 4-0 ante el Sanfrecce Hiroshima. A pesar de este mal arranque, el Grampus mejoró y logró terminar en el cuarto puesto en la primera ronda. En la segunda rueda, siguió con el mismo nivel y terminó en el segundo puesto, pero no le alcanzó para disputar la final del campeonato. 

En esa temporada, el mejor futbolista del conjunto de Nagoya fue Stojkovic. La llegada de Wenger fue clave para que el yugoslavo volviera a su mejor nivel. Durante su paso por el Hellas Verona de Italia, el Olympique de Marsella y sus primeros seis meses en Japón, tuvo un bajo rendimiento, problemas disciplinarios y constantes lesiones. Al llegar, Arsène lo eligió como capitán del equipo, mejoró su forma, anotó 17 goles en 45 partidos y fue elegido MVP de la liga. Además, también el francés fue seleccionado como el Mejor Entrenador de la Temporada.

Al finalizar la temporada todavía quedaba un torneo por jugar: la Copa del Emperador, el campeonato más antiguo de Japón, disputado desde 1921, donde llegaron a la final, luego de eliminar al Kyoto Sanga, al Yokohama Flugels, al Vissel Kobe y al Kashima Antlers. Como se hace tradicionalmente, se disputó el 1 de enero de 1996. La sede del partido definitivo fue el antiguo Estadio Olímpico de Tokyo. Allí goleó 3-0 al Sanfrecce Hiroshima y logró el primer título profesional de la historia del Nagoya Grampus.

Luego de ganar la Copa del Emperador, el equipo debía disputar la Supercopa de Japón ante el Yokohama Marinos, campeón de la J. League. En el conjunto rival se encontraban los argentinos Gustavo Zapata, Alberto “Beto¨ Acosta y Néstor ¨Pipo¨ Gorosito. En aquel enfrentamiento, el Grampus se impuso por 2-0 en Tokio, con los goles de Tetsuya Okayama y Kenji Fukuda, negando así la posibilidad de un histórico doblete.

En septiembre de 1996, Wenger renunció a su cargo y firmó con el Arsenal de Inglaterra. Durante los últimos meses como técnico, el Grampus luchó por el título de la J. League y al final de la temporada, el Nagoya, ya con nuevo entrenador (el portugués Carlos Queiroz) finalizó en segundo lugar del torneo local, que terminó ganando el Kashima Antlers.

A pesar de estar solo 18 meses, el técnico francés dejó un efecto positivo en el Grampus y, sobre todo, en su estrella, Stojkovic. “Es un hombre muy inteligente, psicológicamente fuerte y leal con el equipo, pero también con los jugadores. Tiene un talento para crear un buen ambiente en el equipo, por eso creo que el buen trabajo y la buena relación da un resultado bueno que es la amistad para siempre¨, declaró el ex jugador al canal de YouTube del Arsenal en 2013, cuando hicieron una gira de partidos amistosos por Asia.

Después de su partida, Dragan siguió a un gran nivel futbolístico y llevó al equipo a ganar nuevamente la Copa del Emperador en 1999. Se retiró allí en 2001, para volver al equipo nipón siete años después, como entrenador. En 2010 logró salir campeón por primera vez de la J. League, cerrando el círculo que había iniciado dieciséis años atrás, de la mano de Wenger.

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