jueves, 23 septiembre, 2021
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¿Qué se sentirá luchar tan fuerte por por un objetivo y ver como este se termina esfumando en tan poco tiempo? ¿Qué se siente tener la miel en los labios pero que al final el néctar tenga gusto a sal? ¿Qué se sentirá nadar una maratónica carrera en aguas abiertas para terminar muriendo en la orilla, apenas a pasitos de la eternidad? Todas las temporadas terminan con clubes perdedores, algo lógico teniendo en cuenta que cualquier certamen solo puede finalizar con un campeón. Pero son pocas son las instituciones que han estado tan cerca de conseguir tantos lauros en tan poco tiempo y vieron como estos sueños terminaron por romperse, como le sucedió a la maravillosa y “maldita” plantilla del Bayer Leverkusen de la temporada 2001-2002.

El conjunto de la aspirina parece tener una leyenda signada por el dolor y la desesperación. Nacidos un 1 de julio de 1904, son uno de los mejores equipos históricos de la Bundesliga, siendo el 10° de la tabla general, pero el 4° en porcentaje de triunfos (solo por detrás del Bayern Múnich, el novato RB Leipzig y el Borussia Dortmund) y el 3° en cantidad de temporadas en primera de forma consecutiva, solo por detrás de los de Baviera y del BVB. Sin embargo, y pese a lo que los números marcan, todavía no han podido levantar el trofeo de la máxima división, algo que si han conseguido otros 12 equipos, entre ellos el 1860 Munich, el Eintracht Braunschweig o el Nuremberg. Los hinchas solo han podido disfrutar de dos trofeos grandes: la Copa de la UEFA 1988 -con un triunfo épico ante el Espanyol, todo hay que decirlo- y una Copa de Alemania en 1993.

La “leyenda del Neverkusen” comenzó algunos años antes de nuestra historia. A mediados de los ´90 los de Renania del Norte eran uno de los clubes más fuertes de toda Alemania, sumando talento y calidad a borbotones. Sin embargo, el trauma de los hinchas comenzaría a partir de la temporada 1996-1997. Con jugadores de la talla de Robert Kovac, Christian Worns, Jan Heintze, Carsten Ramelow, Niko Kovac, Ze Elías o Ulf Kirsten (dirigidos por Christoph Daum) logró disputarle el título al Bayern, terminando solo dos puntos por detrás. En la 1998-1999 (donde se sumó el líbero Jens Nowotny) el segundo puesto no fue tan traumático, debido a que los de Múnich terminarían sacando una friolera de 15 puntos de ventaja sobre los de Leverkusen.

La “tragedia deportiva”, sin embargo, estaba a la vuelta de la esquina. La campaña 1999-2000 tenía a un Bayer con una base que se mantenía estable, aunque aquel año se sumaría uno de los mejores jugadores germanos de los últimos 30 años, Michael Ballack -además de figuras de la talla de Oliver Neuville-. La lucha contra el colosal Bayern, que venía de perder la Champions con el Manchester United– fue titánica, de las más reñidas de la historia de la Bundesliga. Era golpe por golpe, paso por paso, hasta llegar a la fecha 30, en la que el Leverkusen logró por fin sacar una pequeña luz de ventaja. Eran apenas tres puntos, pero lograron mantener la brecha hasta la última jornada, donde debían medirse ante un noble Unterhaching que ya no se jugaba nada.

El Bayer había sido una apisonadora como local, terminando invicto (13 triunfos y 4 empates). Sin embargo, jugar como visitante había supuesto una presión extra para los rojinegros, sacando varios empates en el proceso. El título, sin embargo, ya se saboreaba y la ciudad comenzaba a engalanarse. Sin embargo, pasó lo peor: el Haching ganó por 2-0 y el Bayern haría lo propio con el Werder Bremen por 3-1, por lo que ambos conjuntos finalizaron con igual puntaje, aunque los muchachos de Ottmar Hitzfeld dieron la vuelta por tener una mejor diferencia de gol.

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1. BUNDESLIGA 99/00, Unterhaching; SpVgg UNTERHACHING - BAYER 04...  Fotografía de noticias - Getty Images
Así, dolido y sin entender lo que pasó, se retirabael delantero Ulf Kirsten de la cancha

 

Tan cerca…

Tras una 2000-2001 en donde el equipo terminó cuarto (con Berti Vogts al mando), daría inicio la campaña 2001-2002 en donde el Bayer, ahora entrenados por Klaus Toppmoller, debía afrontar cuatro retos: la Bundesliga, la DFB Pokal, la Champions League y la entrañable Premiere Ligapokal, que era una competencia que se disputó de 1997 al 2007 y disputaban a inicios de temporada seis clubes: los cuatro mejores de la Primera División, el campeón de la Copa y el vencedor de la 2.Bundesliga. El 12 de julio, en Dessau, el Bayer cayó por 1-2 ante el Hertha Berlín, finalizando su paso por este torneo en los cuartos de final. Increíble pero real, esta primera caída terminó siendo premonitoria para lo que ocurriría más adelante.

El 28 de julio los muchachos de la aspirina recibieron en el BayArena al Wolfsburgo, logrando un muy buen triunfo por 2-1 gracias a un doblete de Lúcio, que por aquel entonces comenzaba a ser  uno de los grandes defensores de la década de los 2000. Durante 14 fechas el Leverkusen se mostró como un equipo imparable, manteniendo un invicto gracias a 11 victorias y 3 empates, destacándose un 0-1 ante el Monchedgladbach, sendos 4-1 al Stuttgart y al Hamburgo y pardas ante el Bayern y el Dortmund. En el medio conseguirían meterse en la fase de grupos de la Champions League tras dejar en la cuneta al Estrella Roja (0-0 en la ida y 3-0 en Leverkusen, con tantos de Kirsten y Neuville x2).

Toppmoller no cambió tanto la plantilla, destacándose las llegadas de Hans-Jorg Butt (que estaba sin equipo), Yildray Basturk (Bochum, ese 2002 sería muy bueno para él, ya que sería uno de los puntales de la Turquia que terminaría en el tercer puesto del Mundial) y Zoltan Sebescen (Wolfburgo), mientras que otros como Kovac ya no siguieron en el plantel. Estos se sumaron a jugadores como Ramelow, Schneider, Placente, Ze Roberto, Nowotny, Kirsten, Berbatov y el colosal Ballack, formando así un conjunto que ya se entendía de memoria y que practicaba un fútbol más de corte preciosista y ofensivo, diferente al de los dos colosos germanos, que buscaban atacar con poderío físico y velocidad.

El buen momento de los de Toppmoller se mantuvo durante las tres primeras jornadas de la Champions, en donde derrotaron sucesivamente al Lyon (0-1), al Barcelona y al Fenerbahçe (2-1). Sin embargo, el 17 de octubre se cortó la buena racha con una derrota por 2-1 en el Camp Nou, algo que sería clave ya que, tras vencer a la escuadra turca como visitante (1-2), llegaría una dolorosa derrota en casa ante el Lyon (2-4, aunque llegaron a remontar un 0-2) que los dejó por detrás del Barça en la tabla final. La maldición del segundo puesto parecía inevitable hasta en el máximo torneo continental.

En el torneo liguero la racha continuó hasta el 1 de diciembre, siendo el Bremen el verdugo. El Bayer ganaba 0-1 con gol de Schneider, pero el Werder lograría darle la vuelta al marcador para llevarse un 2-1 final que daría inicio al primer peor momento del equipo durante aquella campaña. Y es que entre las fechas 15 y 25 el Leverkusen solo consiguió cuatro triunfos, aunque uno fue un contundente 4-0 ante el Dortmund y otro un 5-0 ante el Schalke. Este mal momento -que duró hasta principios de marzo- también tuvo su correlato en la segunda fase de grupos de la Champions, con el equipo ganando apenas un partido de cuatro (3-0 al Deportivo La Coruña). Las caídas ante la Juventus (4-0) y Arsenal (4-1) y unas tablas ante los ingleses (1-1) parecían liquidar los sueños de una ciudad que se había ilusionado con grandes cosas.

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Pero esto es fútbol y muchas veces las historias que parecen acabar mal pueden mejorar de maneras inesperadas. Por Bundesliga lograron cinco triunfos de manera consecutiva (anotando 14 goles y recibiendo solo 2). Asimismo, lograron clasificar hasta la final de la Copa de Alemania con un poco de sacrificio -las semis ante el Colonia se definieron en el suplementario- pero con igual clase, mientras que en la Copa de Campeones fueron primeros de su zona tras derrotar a la Juventus (3-1) y al Deportivo (1-3).

En abril comenzó la recta final de cara al final de temporada en mayo. Por liga el equipo volvió a tener otro bajón, ya que tras derrotar al Colonia e igualar con el Hamburgo llegarían dos derrotas durísimas, una ante un Bremen que ya era verdugo habitual y otra peor ante el Núremberg, lo que dejó al Dortmund líder a falta de una sola jornada, solo un punto por encima de ellos.

En la Champions, sin embargo, llegaría la alegría. Tras caer 1-0 en Anfield ante el Liverpool se produjo una de las grandes noches de la historia moderna del BayArena. Ballack puso el 1-0 a los 16´, pero Xavier igualó a los 42´. Esto obligaba a los locales a ganar por dos goles de diferencia debido a la regla del tanto de visitante. Ballack (64´) y Berbatov (68´) conseguían dicha marca, pero el talentoso Litmanen puso un 3-2 (79´) que volvía a clasificar a los reds. Pero solo cinco minutos después Lúcio apareció como si de un delantero centro se tratase para vencer a Dudek y poner el 4-2 con el cual clasificaba a los suyos a semifinales.

En la anteúltima ronda se midieron ante uno de los grandes colosos de esa época, el Manchester United, campeón en 1999. En Old Trafford la historia se saldaría con un empate a dos (Solskjaer 29´, Van Nistelrooy 67´; Ballack 62´, Neuville 75´). Roy Keane marcó un gran gol a los 28´ y parecía que la historia se decantaría a favor del conjunto de Ferguson. Sin embargo, otra vez Neuville se convirtió en el héroe, marcando un golazo a los 45´. La temporada del Bayer Leverkusen era de no creer: su juego ofensivo y destructivo le había dado momentos placenteros y otros llenos de dudas, pero habían llegado a mayo enteros y con chances ciertas de conseguir un histórico triplete, algo que ningún equipo alemán había conseguido hasta aquel entonces -el Bayern recién lo hizo en el 2013.

 

Manchester United Bayer Leverkusen 2002

 

…y tan lejos

Mes de mayo del 2002. El Bayer, que había pasado por mil y un estados y emociones, se encontraba ante la posibilidad más grande de su historia. Hasta aquel entonces solo el Celtic, Ajax, PSV y Manchester United habían conseguido los tres trofeos más importantes de una temporada (liga y copas locales y la Champions) y ahora un equipo con apenas dos títulos en toda su historia podía anotarse como el quinto miembro de dicho club. Pero tras llegar al cielo, el Leverkusen se hundió al más profundo de los infiernos en apenas unos pocos días.

El día 4 recibió al Hertha Berlín (que finalizó la campaña como el 4° mejor conjunto del país germano) con la obligación de sacar un mejor resultado que el Borussia Dortmund, que enfrentaba en casa al Bremen (6°). El Leverkusen hizo su trabajo, derrotando a los berlineses 2-1 con un doblete de Ballack que terminaría como Bota de Bronce con 17 anotaciones. Y la historia en el Westfallenstadion parecía sonreírles también, ya que Ailton ponía a los 17´ el 0-1. Koller empató a los 41´, pero el empate no le bastaba a la BVB. Sin embargo, la ilusión de ganar la primera Bundesliga se terminó para el Bayer cuando Ewerthon puso el 2-1 final. El Dortmund conseguía su primera liga desde 1996, algo que poco les importó a los fans del BayArena.

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El 11, en Berlín, tuvieron como rival al Schalke. Y encima comenzaron ganando gracias a Berbatov. Pero alguna fuerza parecía estar ensañada con aquel hermoso equipo, ya que nuevamente sufrieron una remontada: Bohme, Agali, Moller y Sand pudieron un 4-1 que solo fue decorado por Kirsten cuando ya se moría el encuentro. Increíble pero real, al Bayer se le empezaban a escapar los títulos. Pero aún quedaba lo peor.

 

Bayer Leverkusen vs Real Madrid 2002-05-15.svg

 

Hampden Park fue el sitio donde se definió la Champions 2001-2002. El Bayer debía enfrentarse a un equipo de época, el Real Madrid de Zidane, Raúl, Figo, Hierro o Roberto Carlos, campeón del máximo trofeo continental en 1998 y 2000 y que llegaba al duelo en Escocia tras cargarse tanto al Bayern Munich (campeón el año anterior) como a su más acérrimo rival, el Barcelona. Aunque no todo era color de rosas para los Merengues, ya que habían finalizado la liga en tercer lugar (por detrás del Valencia y del Depor) y habían caído en la final del Centenariazo ante los gallegos. Incluso habían perdido hasta en 10 ocaciones desde inicios del 2002, por lo que tampoco es que llegaban con aires de superioridad.

El encuentro comenzó parejo, aunque rápidamente se puso interesante a los 8´, cuando Roberto Carlos, con un saque de banda desde la mitad de la cancha, habilitó a un Raúl que solo tuvo que acariciar la pelota ante la mirada atónica de un Butt que no sabía con quien enojarse por semejante fallo. Pero a los 13´ llegó el empate gracias a un centro de Schneider que convirtió el sexto máximo anotador del equipo aquella temporada, Lúcio. Igualmente, algo le faltaba a aquella campaña que había comenzado siendo mágica y terminaría siendo trágica. Y eso sería el gol de antología de Zidane, un tanto que siempre que hay una final de Champions es repetido una y mil veces por su belleza.

Pero aquello había sucedido a los 45´, por lo que todavía faltaba un tiempo más para intentar dar el golpe ante el multi campeón europeo. Incluso ni siquiera una lesión por parte del portero César terminaría siendo una bendición, ya que el suplente era Iker Casillas, un jovencito que fue otra de las claves del partido, sacando goles prácticamente hechos con un uso magistral de pies, el mismo que tendría en la final mundialista del 2010 para evitar la caída de su valla ante Robben.

Cuando el suizo Urs Meier pitó el final el mundo se vino abajo en Renania del Norte. El Leverkusen, el equipo que mantuvo una base, que consiguió jugadores de renombre, que mostró un juego que rompía con lo que se veía por aquellos momentos en Alemania y que encima contaba con un Ballack en estado de gracia le decía adiós de la forma más dolorosa posible a la temporada. Habían estado cerca, habían luchado hasta el final, pero una daga se clavó en sus corazones hasta en tres ocasiones. De allí en más, cada vez que han tenido una chance de campeonar han caído. El Neverkusen le dicen sus rivales, mofándose de la mala suerte de un histórico que espera, un día, romper con su maldito caminar.

 

Bayer Leverkusen Vs Real Madrid 2002 Full Match
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