jueves, 1 octubre, 2020
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La selección de Japón, más conocida como los Samurais Blues, es la mayor potencia futbolística del continente asiático y desde 1998 participó en todos los mundiales. Esto inició en 1992, cuando ganó su primera Copa Asiática. Pero cuatro décadas antes, el combinado nipón era completamente amateur. A pesar de eso, en 1968 logró una de las mayores hazañas de su historia: la medalla de bronce en los JJOO de México.

Cuatro años antes de la cita olímpica Japón participó en los Juegos organizados por su capital, Tokio. En aquella edición, compartió el cuarto grupo con Argentina y Ghana. Luego de vencer a la Albiceleste y perder ante el conjunto africano, el combinado nipón accedió a los cuartos de final, donde fue eliminado tras caer 4-0 ante Checoslovaquia, que después conseguiría la medalla de plata tras ser derrotado por Hungría en la final.

En 1968, el seleccionado del país del Sol Naciente volvía a disputar los Juegos Olímpicos en una muestra de que cierto progreso estaba floreciendo. Al DF Japón llegó luego de no poder clasificar a su primera Copa de Asia. El entrenador del combinado nacional era Shunichiro Okano, mientras que su gran nombre en el campo fue Kunishige Kamamoto, el delantero estrella del Yanmar Diesel (Cerezo Osaka en la actualidad).

 

 

Durante esos años, todos los futbolistas japoneses eran amateurs. Luego de graduarse de la universidad, varios eran contratados por importantes empresas de aquel país, como Toyota, Mitsubishi o Panasonic, para trabajar allí durante la mañana y luego entrenarse con el equipo de la compañía por la tarde, algo que duró hasta 1977, cuando Yasuhito Okudera se convirtió en el primer jugador profesional luego de fichar por el Colonia de Alemania.

Al combinado azul le tocó compartir el segundo grupo con España, Brasil y Nigeria, una tarea para nada fácil. En el primer partido de la cita olímpica arrancó con muy buen pie derrotando por 3-1 a los africanos, con un triplete de Kamamoto; luego, Japón consiguió un histórico empate 1-1 ante los sudamericanos, gracias a un gol de Masashi Watanabe, quien durante su infancia sobrevivió a la bomba de Hiroshima, su lugar de nacimiento. En la última fecha de la zona, el conjunto asiático consiguió otro gran empate sin goles ante el conjunto europeo y se coló en los cuartos de final.

Ahí estaba Francia, otro gran nombre dentro del fútbol internacional. Sin embargo, poco importó eso a los dirigidos por Okano, que cuando terminaron los noventa minutos habían anotado tres goles por uno solo encajado. Gracias al doblete de Kamamoto y otra anotación de Watanabe, Japón accedió a las semifinales del torneo. La ola nipona ya era difícil de parar. Allí, donde las medallas se ponían en juego, Japón fue vapuleada 5-0 por Hungría, que luego ganaría la medalla de oro al vencer por 4-1 a Bulgaria en la final.

Luego de la derrota ante la selección húngara a Japón le quedó el consuelo de disputar el derecho de colgarse una medalla, pero debió hacerlo ante el local. Todo un país estaba en frente.

El partido definitorio ante la Tricolor se realizó, por supuesto, en el estadio bandera, el imponente Azteca, que con 80.000 personas sofocaba con sus gritos y su empuje. Allí, Japón se adelantó sorpresiva y abultadamente por 2 a 0 al descanso gracias a un doblete de un imperial Kamamoto, quien fue el máximo anotador del torneo con siete goles. La gesta fue tal, que hacia el final del encuentro los asiáticos habían transformado a la fanaticada, que terminó apoyándolos a ellos, decepcionada con la actuación de su equipo. Así, Japón consiguió su primera y hasta ahora única medalla olímpica en el fútbol masculino.

¨Antes de ir, no habíamos estado pensando en ganar una medalla o ni si quiera pensamos ´queremos una medalla´, ya que nunca pensamos que seríamos capaces de ganar a ese nivel¨. Kunishige Kamamoto

44 años después, la Selección de Japón de fútbol femenino, más conocida como las Nadeshiko Japan, consiguió el segundo puesto en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 luego de perder 2-1 ante Estados Unidos y logró la segunda medalla en la historia del balompié nipón. Ese mismo año, el combinado masculino Sub-23 cayó derrotado justamente ante México en las semifinales y no lograron llevarse la de bronce tras perder contra Corea del Sur en el enfrentamiento por el tercer y cuarto puesto, dando aún más prestigio a lo que consiguió aquella selección que se quitó el peso del amateurismo para saborear por primera vez el éxito olímpico, marcando el inicio de un progreso que a día de hoy sigue dando sus frutos y que tiene al país como la mayor potencia de su continente.

 

Kunishige Kamamoto convirtiendo uno de los dos goles que le hizo a México para ganar la medalla de bronce en los JJOO de México 1986. (Getty Images)

También puedes leer:   Chile, un bronce con gusto a poco
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