lunes, 25 octubre, 2021
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La NBA nos deja parejas y equipos para la historia. Muchas de ellas son recordadas con el paso del tiempo, pero otras se quedan en el olvido hasta tal punto de dudar de su existencia. Es fácil trascender si lo has ganado todo y has liderado una generación como lo hicieron los Celtics de Bill Russell, los Lakers del Showtime, los Bulls de Jordan o los San Antonio Spurs entrenados por Popovich. Ya sea por su brevedad o por falta de grandes hitos conseguidos, la pareja que nos ocupa en el día de hoy cuesta creer que haya pasado a la historia sin más pena ni gloria. Y es que en la temporada 2009/2010 se juntaron en Cleveland dos titanes del baloncesto, Shaquille O’Neal y LeBron James.

El proyecto de Cleveland solo necesitaba una pieza para alcanzar el éxito. Venía de caer en las finales de conferencia frente a los Magic de Dwight Howard y la versión MVP de LeBron asombraba noche tras noche en The Q. Desde 2005 los Cavs empezaron a firmar récord positivo y desde el año 2006 venían jugando postemporada. El objetivo claramente era el anillo, pero curso tras curso se desvanecía. Primero fueron los Pistons, después, tras alcanzar las finales, cayeron ante unos muy superiores Spurs. Más tarde los Celtics en semis eliminaron a los Cavs y, por último, los Magic en finales de conferencia volvieron a privar a los Cavaliers de regresar a unas finales. Pese a tener al mejor jugador de la liga, los Cavaliers parecían estar gafados de cara a conseguir el título. De ahí la necesidad de hacerse con una pieza diferencial para alcanzar tan ansiado anillo.

El 25 de junio de 2009 Shaquille O’Neal aterrizó en Cleveland. Con 37 años y tras un prometedor paso por Phoenix, que le permitió formar parte del Tercer Mejor Quinteto de la Temporada, llegó al estado de Ohio a cambio de Sasha Pavlovic, Ben Wallace, una segunda ronda del draft y dinero. La operación fue beneficiosa para todas las partes, en especial para O’Neal, el cual cobraría 20 millones anuales. La anécdota del traspaso es que Shaquille se enteró de su llegada a Ohio por Twitter. El propio jugador escribió que “no había oído nada todavía” al ver las informaciones que se publicaban sobre él. Acto seguido llamó a su agente para confirmar el traspaso que ya estaba cerrado. El quince veces elegido All-Star declaró que estaba encantado de jugar con LeBron James e incluso estaría interesado de firmar por otro año más si se le asegura que “El Rey” iba a continuar. Los piropos entre los dos colosos del baloncesto coparon la pretemporada en Cleveland. LeBron afirmó que Shaq: “Estaba en muy buena forma, luce muy bien”. La guinda para asegurar la gran expectación que se tenía la puso O’Neal, acostumbrado a acaparar los focos y dar de qué hablar, afirmó: “Vengo a darle un anillo al Rey”. Una importante declaración de intenciones que sirvió para motivar aún más a la hinchada de Cleveland. Es sabido la buena relación entre LeBron y Shaquille O’Neal. Desde el primer día mostraron buena sintonía tanto en la pista como fuera de ella. Shaq, el que junto a Kobe formó una dupla letal con la cual dominaron la liga, llegó a declarar que LeBron era una mezcla entre Bryant y el mismísimo Michael Jordan.

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Shaq llegó a Cleveland con el cartel de estrella, pero nadie era ajeno a su veteranía. El pívot contaba con 37 años a sus espaldas (disputó los playoffs de ese curso con 38), pero sus cuatro anillos y tres MVP de las finales avalan a un jugador para la historia. La temporada de Shaquille estuvo por debajo de las expectativas que generó su último curso en Arizona. El pívot firmó la cantidad de puntos, rebotes y tapones más baja de su carrera hasta entonces (números que empeoró en su último año en Boston). A pesar de ello fue el jugador con mejor promedio de tapones de la plantilla, el cuarto en puntos y el cuarto en rebotes, siendo el octavo jugador en minutos totales disputados. Lo cierto es que en el ratio que mide la eficiencia en el lanzamiento tan solo fue superado por Daniel Gibson y Anderson Varejao. La temporada, a priori, aceptable de O’Neal se vio afectada por una lesión en el pulgar en un partido frente a los Celtics en febrero de 2010. Con la disputa de los playoffs en el horizonte, volvió justo a tiempo tras estar ocho semanas de baja. Este contratiempo mermó las capacidades de Shaquille de cara a mostrar su mejor nivel en la postemporada.

Por otro lado, “El Rey”, venía de ser elegido por primera vez MVP. Con un récord de 66 victorias, también fue segundo en la votación de jugador defensor del año. LeBron James afrontaba un año clave en su carrera, con 25 años cumplidos esa misma temporada, el tan ansiado anillo aún no había llegado a su vitrina. Las aspiraciones de ganar un título motivaron a LeBron a plantearse el cambio de aires, pero ahí estaba Shaquille, dispuesto a darle a LeBron su primer título, en el que podía ser su último año en Ohio. El anillo de campeón era presumiblemente lo único que le haría continuar en la ciudad, pues en el verano de 2010, LeBron James se convertía en agente libre. Como líder supremo de los Cavs ya había llevado a los suyos a unas finales en 2007, solo necesitaba la ayuda de alguien capaz de soportar la carga que los playoffs suponen.

El curso regular fue bastante bien en líneas generales para los Cavs: acabaron con el mejor récord de la NBA (61-21) y su jugador estrella se llevó el MVP de la temporada. Las expectativas en aquella campaña eran una vez más muy altas. A Cleveland llegaron Danny Green, Jamario Moon, Shaquille O’Neal, Leon Powe y Anthony Parker, piezas que servían para apuntalar una plantilla que había dado buenas sensaciones. Delonte West había sido una grata sorpresa la pasada temporada, pero sus problemas extradeportivos motivados por su trastorno bipolar le hizo dejar de lado su concentración en la pista. West fue arrestado por posesión ilícita de armas. Mo Williams era otra de las piezas más interesantes del proyecto, tras pagar la novatada en el pasado año frente a los Magic, su plus de aprendizaje se antojaba clave para servir de ayuda a LeBron. Y por último, el fichaje de Shaquille O’Neal, el cual había llegado con un propósito principal, parar a Dwight Howard. La regular season sirvió para acentuar las grandes aspiraciones del equipo de Mike Brown. Llegaron al parón del All-Star con un récord de 43-11, después de lograr la mejor racha de victorias de la temporada, llegando a cosechar trece triunfos en línea entre enero y febrero. Poco después llegó la lesión de Shaquille, que lo tuvo apartado hasta el arranque de los playoffs. En febrero de ese mismo año llegaron Antawn Jamison y Sebastian Telfair para dar un salto de calidad al equipo. El primero había sido elegido dos veces All-Star en sus once temporadas en la NBA. Al término de los 82 partidos, LeBron había alcanzado los 15000 puntos, convirtiéndose en el más joven en hacerlo, superando a Kobe Bryant.

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Con la confirmación de LeBron James como MVP de la temporada, el regreso de Shaquille O’Neal para disputar los playoffs fue la segunda gran noticia en Cleveland. En primera ronda los de Ohio recibían a unos Bulls que contaban con la joven estrella emergente Derrick Rose. El que fuera MVP más adelante en 2011, sucumbió ante “El Rey”. Un fulminante 4-1 sirvió dejar de lado el primer escollo en playoffs. Las sensaciones en The Q eran positivas y los Boston Celtics de Allen, Pierce y Garnett eran la siguiente parada. En Cleveland había ansias de venganza pues, en 2008, los Celtics eliminaron a los Cavs en semifinales de conferencia. Esta vez los de Doc Rivers volvieron a imponerse en seis partidos. El equipo de LeBron James llegó a ponerse 2-1 arriba en la serie tras recuperar el factor cancha. Los 29 puntos de Rondo en el cuarto sirvieron para empatar la serie que se acabó definiendo en los siguientes dos partidos. En el quinto partido, los Celtics ganaron de 32 puntos y LeBron apenas aportó 15 puntos en un pobre 3/14 en tiros de campo. En el sexto y decisivo partido, un triple doble de James no pudo impedir la derrota de Cleveland. Los Boston Celtics habían eliminado a los Cleveland Cavaliers de LeBron James y Shaquille O’Neal. Boston avanzó hasta las finales después de derrotar a Orlando Magic, donde libraría una batalla por el título histórica frente a Los Ángeles Lakers. Los angelinos, liderados por Kobe Bryant, se alzaron con el título en el séptimo partido. En declaraciones posteriores Shaquille O’Neal afirmó que “sé que si hubiese estado completamente sano hubiésemos ganado ese título”. Lo cierto es que los poco más de 22 minutos por encuentro que disputó en playoffs fueron insuficientes para alcanzar la gloria.

Con el fracaso consumado, el verano de 2010 vino cargado de emociones. LeBron James, quién se presuponía que iba a abandonar Cleveland de vacío, llevó su talento a South Beach después de protagonizar The Decision. En Miami se juntaría con Dwayne Wade (el cual ganó su primer anillo con Shaquille) y Chris Bosh, hecho que cambiaría para siempre la filosofía de construcción de equipos. Los tres acabarían ganando hasta en dos ocasiones el anillo de campeón. Por su parte, Shaquille O’Neal, en vista de que sin LeBron su cometido en Cleveland no tenía sentido, se marchó para poner punto y final a su carrera en Boston; después de haber estado jugando gran parte de sus años para su máximo rival, los Lakers.

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Para el recuerdo queda esta peculiar pareja que pese a no ganar el anillo se consagró como el mejor equipo de la temporada regular de una dura Conferencia Este que aglutinó mucho talento. Para muchos, el último gran año de esta conferencia, pues aunó a los Bulls de Derrick Rose, los mejores Bobcats de la historia, los Bucks de Jennings, Bogut y Reed, los Heat de Wade, los Celtics de Doc Rivers, los Hawks de Joe Johnson, Josh Smith y un joven Al Horford y los Orlando Magic de Dwight Howard. Todos ellos acabaron con 41 o más victorias y todos ellos acabaron por debajo de Cleveland en la regular season. Tal vez sea un premio menor, pues el éxito de lograr el anillo no se dio, pero para la historia se quedan las estampas que dejaron Shaquille O’Neal y LeBron James juntos en pista, compartiendo equipo. Más adelante, con el regreso de LeBron, ayudado por Kyrie Irving y Kevin Love, la ciudad de Cleveland vio alzar por primera vez el anillo de campeón. Fue en el año 2016, después de una remontada histórica frente a los Warriors que venían de acreditar el mejor récord de victorias de la historia. Ese título sirvió para redimir a LeBron y demostrar por qué seguía siendo el Rey.

 

 

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Estudiante de periodismo. Tuve la suerte de crecer viendo la mejor generación de futbolistas de la selección española. Me gusta el deporte, así como todo lo que rodea al mismo, sus causas y consecuencias. Por ello es importante contar las historias de los protagonistas. Del 2001.

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