martes, 19 enero, 2021
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Granada es una de las ciudades con más encanto de toda España. La convivencia de estilos arquitectónicos diferentes, la posibilidad de recorrer escenarios históricos cada día o dejarse llevar para perderse por calles, rincones y monumentos con más de 600 años de antigüedad son algunas de las posibilidades que te ofrece este lugar. Ese encanto puede que fuera uno de los elementos más importantes para que Diego Martínez, el técnico revelación del Granada CF, acabara comandando dicha institución.

Ya saben que los entrenadores sin experiencia como futbolistas de élite tienen una mirilla apuntando a su cabeza mientras que la prensa, los aficionados o incluso los propios jugadores esperan un paso en falso para poder criticar las decisiones de los directores técnicos. Martínez parece que no tiene miedo a nada, y sus conocimientos le han llevado a hacer vibrar el Estadio de los Cármenes, casa del club nazarí, en más de una ocasión.

El Granada CF es un equipo con poca experiencia en Primera División, pero que ha conseguido en tan solo una temporada -tras su ascenso- acceder a puestos europeos. En la temporada 2009/2010, el club ascendía de la Segunda División “B” a Segunda División española. Diez años después, en la temporada 2019/2020, el equipo granadino alcanzó la clasificación a Europa League a través del séptimo puesto del campeonato local, ya que la plaza reservada al campeón de Copa del Rey no se ocupó debido a la pandemia de la COVID-19 que no permitió disputar el partido final entre Real Sociedad y Athletic Club (y aún no se ha podido terminar dicha competición).

Y todo hecho a base de una plantilla que mantuvo el bloque que fue dirigido por el técnico que consiguió el ascenso a la máxima categoría. Este entrenador ha crecido futbolísticamente en las categorías inferiores del Sevilla FC, hasta llegar al filial del club andaluz, uno de los más potentes de España. El ascenso a la máxima categoría para un filial, es decir, la Segunda División, le abrió las puertas de un histórico: CA Osasuna. En horas bajas, no consiguió clasificarse para la fase de ascenso, por lo que decidió abandonar el club; tras esto, el Granada le abrió las puertas y le han valido dos grandes temporadas para alcanzar lo logrado.

 

Adaptarse o morir

Adaptarse a una de las ligas más exigentes del mundo es un reto para cualquier entrenador. Martínez apostó por el 1-4-2-3-1, un sistema que aporta seguridad en el centro del campo, conservador para defender y que permite a los interiores centrarse en el ataque. Posesión, profundidad, acumulación de jugadores para finalizar, una presión en bloque y rápida, además de optimizar las jugadas a balón parado, tanto en ataque como en defensa. Esas son las premisas del bloque, una serie de reglas inamovibles para Martínez, que ha demostrado la necesidad de mantener a los jugadores para poder llegar lo más lejos posible.

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Rui Silva, Víctor Díaz, Vadillo o Puertas son jugadores que formaron parte de la plantilla del ascenso, y la continuidad de ellos, además de otros jugadores como Azeez, Montoro o Fede Vico permitió mantener un bloque que ya se conocía entre sí. Los fichajes fueron jugadores que el club tenía bien estudiados, y muchos de ellos se enfrentaron al Granada la temporada 2019/2020.

Duarte, que disputó la Segunda División con un club que estuvo a punto de ascender, el Deportivo de la Coruña, y Carlos Fernández fueron dos de los refuerzos más sonados desde la categoría de plata. Otro jugador con experiencias en diferentes equipos españoles era Darwin Machis, el delantero venezolano que ha goleado en una gran cantidad de equipos de Segunda (y alguno de Primera). Sin embargo, los fichajes de otro venezolano como es Yangel Herrera, el veterano Maxime Gonalons y Roberto Soldado, sin equipo tras acabar su contrato con el Fenerbahçe, fueron las piezas que marcaron la diferencia y aportaron un punto diferencial en el campo.

La temporada empezó de la mejor manera posible: en la jornada 10 se colocó primero con seis victorias, una de ellas frente al FC Barcelona, dos empates y dos derrotas. Tras alcanzar el primer puesto, una dinámica de cinco partidos sin ganar les hizo desaparecer de los puestos europeos. Aun así, de manera cómoda, el equipo consiguió el objetivo de la temporada, la salvación, y con bastantes jornadas de antelación. Además, la Copa del Rey comenzaba a ser una competición de interés entre los aficionados, tras superar al Hospitalet, Badalona y Badajoz en las primeras rondas (eso sí, tuvo que llegar hasta la prórroga contra los tres).

El primer hueso duro de roer en dicha competición fue el Valencia en cuartos de final, al que doblegó gracias a un magnífico partido. La semifinal, a doble partido frente al Athletic de Bilbao, no fue como esperaban, y por tan solo por un gol de diferencia no alcanzaron la final. En liga llegaron a la última jornada luchando por entrar en Europa. Había una pequeña esperanza de clasificarse para Europa League, pero los de Diego Martínez saltaron al campo sin presión. Frente a ellos, el mismo Athletic Club que les apeó de la senda de la Copa del Rey. Cinco equipos se disputaban las plazas libres, ya que el Villarreal estaba clasificado.

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El Granada era noveno con 53 puntos y por delante tenía al Valencia, que contaba con un goal average particular a favor. La Real Sociedad y el Getafe eran los otros conjuntos que empezaban la jornada 38 en puestos europeos. Osasuna, con 51 puntos y undécimo, lo tenía casi imposible para clasificarse. El Granada tenía que ganar su partido de manera obligatoria y esperar a que el Getafe o la Real Sociedad perdieran, además de un Valencia que debía empatar o perder. Un contundente 4-0 les ponía con 56 puntos, y las derrotas del Valencia y del Getafe le alzaron a la séptima plaza. El sueño era real, el Granada disputaría la Europa League.

 

El interrail veraniego

Muchos jóvenes durante el verano deciden emprender unas vacaciones a través de Europa gracias a la red de trenes conocida como Interrail. Estos viajes son grandes experiencias para ellos, y el Granada tuvo que realizar su particular interrail para llegar a su destino: la fase de grupos de la Europa League.

La primera parada era Dürres, casa del Teuta, equipo albano que participaba en la primera fase de la UEL. No tuvo que sufrir mucho, ya que cuatro goles bastaron para decantar la balanza hacia Granada. Vuelta a casa y turno de Georgia.

Lokomotiv Tbilisi, equipo capitalino de Georgia, fue el segundo rival, mientras que el Malmö, entrenado por un ex delantero de Primera División, John Dhal Tomasson, era el último equipo antes de poder llegar a la fase de grupos. Con ello, el sol se escondía, las noches llegaban más pronto y el Granada experimentó de primera mano a que se enfrentaría durante los duros meses de invierno a lo largo y ancho de Europa.

 

El Erasmus

Con la llegada de septiembre, los alumnos con mejores notas tienen algunos privilegios. El Granada hizo méritos durante la temporada pasada y al principio de esta que le aseguraron la posibilidad de viajar entre semana para disputar la segunda competición europea. Tres competiciones es un reto ambicioso, así que los fichajes de este año fueron hechos con vistas a conformar una plantilla amplia, de garantías, que permita que los jugadores eviten el cansancio acumulado. Los destinos una vez alcanzada la fase principal fueron Eindhoven, Atenas y Nicosia.

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Contra el PSV, el equipo granadino se estrenaba en una gran cita donde los resultados contaban. Y con toda la motivación posible, el conjunto holandés se vio sorprendido en el debut de Diego Martínez. Una victoria sufrida, pero que permitía sumar los primeros tres puntos en Europa. Los otros rivales, el PAOK griego y el Omonia chipriota, de menor calibre, eran los conjuntos contra los que Martínez quería sumar. Omonia, el más débil del grupo, cayó por dos goles a cero, tras un encuentro en el que los granadinos se veían con opciones de llegar a la segunda ronda del torneo.

La cuarta jornada se tradujo en otra victoria en territorio rival, aunque con algo de tensión, pues el Omonia consiguió marcar un gol, dejando el marcador final en un 1-2 a favor del equipo español. Invicto, el PSV consiguió ganar en España por primera vez en su historia, y aunque la última jornada estaba decidida, el Granada se jugaba la primera plaza.

El equipo de Diego Martínez empató contra el PAOK al igual que en la segunda jornada en la que el equipo local asedió a un rival duro y compacto, y en el partido de vuelta ninguno de los dos equipos pudo anotar, con lo que tuvo que conformarse con la segunda plaza. Ahora el rival que le espera es el Nápoles, un equipo plagado de estrellas, que esta temporada espera dedicarle un título a su estrella mundial, Maradona. Sin embargo, Granada, ciudad acostumbrada a luchar, espera que Los Cármenes sea un fortín, y que su estadio ensombrezca el recién estrenado Diego Armando Maradona napolitano.

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Agustín Alabau
1996. Periodista, nací con un balón en los pies y una idea en la cabeza. Escribo sobre muchas cosas, pero sólo pienso en el deporte. Me importa el fútbol y todo lo que le rodea: estoy aquí para contarlo.

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