viernes, 10 julio, 2020
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Los jugadores van y vienen, pero algunos parecen hechos de una ‘madera’ especial. El mundo del deporte es bastante democrático en este sentido, dándole cabida a personas que, probablemente, no tendrían otra forma de ser recordadas por el gran público. 

Director de orquesta de los cracks brasileños, comandó a una selección que conquistó los dos primeros campeonatos mundiales para Brasil y que enterraba, definitivamente, la sombra del Maracanazo. Didí, nacido Waldir Pereira, ni siquiera se imaginaba ser profesional en el fútbol, mucho menos un héroe en su país, cuando estuvieron a punto de amputarle una pierna. Bien dicen que todo siempre está a un paso de torcerse. Manejaba los tiempos como nadie, ya fuera en los humildes campos en los que comenzó el sueño, enfundado en la camiseta de América de Campos, a dirigir a un equipo que sentó cátedra. En Suecia 58 dispuso de compañeros en ataque como Pelé, Garrincha, Zagallo y Vavá. Todo pasaba muy rápido.

Toda Europa quedaba fascinada por el talento y la elegancia que mostraba el ‘Príncipe Etíope‘, mote otorgado por Nelson Rodrigues, reconocido dramaturgo y que quedó prendado del talento de Didí durante los siete años que pasó en Fluminense. Por ello no extrañó que el Real Madrid, equipo que había ganado las cuatro primeras ediciones de la Copa de Europa, llamara a su puerta. A pesar del esfuerzo la cosa no funcionó y la estancia de Waldir en Madrid, con Di Stéfano y Puskas, fue corta. 

 

Didí, ícono de la Brasil de los 50 y 60 (Photo by Rolls Press/Popperfoto via Getty Images).

 

Muchas versiones aparecieron sobre lo ocurrido, pero lo cierto es que durante su etapa como merengue ganó la quinta Copa de Europa y, tras 19 partidos en una única temporada, optó por regresar a Botafogo. En Chile 1962, compartiendo con nombres como Nilton Santos, Gerson, Amarildo, Manga o los conocidos Zagallo y Garrincha, repetiría como campeón mundial. Tenía 33 años y significaba el colofón perfecto para una exitosa carrera internacional. En São Paulo y Sporting Cristal de Perú daría sus últimos pasos, teniendo con el país andino par de experiencias que lo marcaron.

En las Eliminatorias para aquel Mundial de Suecia, jugaban Brasil y Perú. Persistía el 0-0 en Maracaná y, a falta de ocho minutos, nuestro protagonista ejecutó un magistral tiro libre que permitió a la canarinha sellar el triunfo. De haber terminado ese partido en empate, el cupo a la cita nórdica se hubiera decidido mediante sorteo. Ya en su otra etapa ligada al balompié, como entrenador, dejó fuera a Argentina de la Copa de México 1970, liderando a la recordada Perú de Cubillas y Chumpitaz a unos históricos cuartos de final, cayendo ante su Brasil. Como DT también pasó por Sporting Cristal, Fluminense, River Plate, Alianza Lima y el fútbol turco, donde ganó par de ligas con Fenerbahçe.  

Inventor de la folha seca, una suerte de lanzamiento de falta en el que el balón deja de elevarse y, repentinamente, comienza a caer, Didí nos dejaba físicamente el 12 de mayo de 2001, producto de unas complicaciones surgidas de una operación en el aparato digestivo, pero su recuerdo se mantiene en los que tuvieron el placer de verle jugar. Dueño de un ritmo hipnótico, fue uno de los mejores volantes de la historia, en una época en la que llevaba la manija de equipos que se beneficiaban al máximo de sus asistencias y su calidad. Así es como Brasil recuerda, con cariño, a ese príncipe que destilaba elegancia.

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Juan Zavala
Venezolano del 96. Literatura, geopolítica y deportes. Contando aquellas historias que tanto nos apasionan desde otro punto de vista.

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