viernes, 15 noviembre, 2019
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El capitán de aquella gran Polonia del 74′ era Kazimierz Deyna, quien en 1947 llegaba al mundo en el norte de Polonia. Siendo apenas un niño comenzó a jugar en las categorías inferiores del Włókniarz Starogard Gdański, club donde fue ascendiendo hasta llegar al primer equipo.

Empezó a despetar el interés de varios clubes, entre ellos el Arka Gdynia, con el que llegó a firmar un documento y que Arka intentó utilizar como una suerte de contrato. Esto le causó problemas al estar prohibida esta práctica, por lo que estuvo nueve meses inhabilitado. Pasó el tiempo y firmó con ŁKS Łódź su primer contrato como profesional. Así, debuta en Primera a los 19 años, aunque no pudo disputar más que un encuentro (Łódź 0-0 Górnik) , ya que se tuvo que incorporar a filas del ejército. Esta situación fue aprovechada por Legia Varsovia. Resulta que Legia era el club afiliado al área militar, por lo que sacó rédito a esta situación para incorporar a un jugador que cambiaría para siempre su historia.

Deyna abandonó el club con casi 400 partidos, 141 goles, dos Ligas y dos Copas polacas en 13 campañas, teniendo una etapa de brillantez en competencias internacionales tras lograr llegar a semifinales de Copa de Europa en la temporada 1969/70 y a cuartos en la siguiente.

Con su selección logró par de medallas olímpicas, oro (Múnich 1972, donde fue máximo goleador) y plata (Montreal 1976), y lideró al equipo nacional rumbo al tercer lugar en Alemania 1974, siendo miembro del XI Ideal y terminando tercero en la votación para el Balón de Oro de ese año.

Luego de su brillante etapa en Legia finalmente se le permitió fichar por un equipo extranjero, ya que las autoridades del régimen comunista que regía su país no permitían la salida de jugadores hasta cumplidos los 30 años. Debido a esto vetaron anteriores intentonas de equipos como Bayern Múnich, Real Madrid o Inter de Milán.

En la liga inglesa no logró mostrar toda su calidad en las filas del Manchester City, jugando 41 partidos en tres temporadas. En un momento dado a Deyna, quien pensaba volver a su país, le surgió la posibilidad de fichar por San Diego Soccers, club recomendado por un amigo polaco suyo residente en Estados Unidos.

La estrella recalaba en el equipo californiano en 1981, ya con 34 años y uniéndose a otras figuras del fútbol mundial que también decidieron probar suerte en Norteamérica. Eran nombres rutilantes los que pululaban en el soccer por aquellos tiempos, tales como Franz Beckenbauer, Pelé, Eusébio, George Best, Johan Cruyff, Bobby Moore o Gerd Müller.

Ocho temporadas estuvo Deyna defendiendo los colores del club de la extinta NASL. Tiempo después disputaría varias años la Major Indoor Soccer League, también con los Soccers. Falleció a los 41 años en un accidente de tráfico en una autopista interestatal al norte de San Diego.
El estadio de su Starogard Gdański natal lleva orgulloso su nombre y al propio Deyna se le puede ver sentado en la grada con el balón entre los pies en forma de estatua. Otra estatua, sufragada por los hinchas, rememora su brillante etapa en Legia. Sus restos mortales no regresaron a Polonia sino hasta el 2012, con ocasión de la Eurocopa. El ídolo volvía a casa, donde debe estar.

 

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Juan Zavala
Venezolano del 96. Literatura, geopolítica y deportes. Contando aquellas historias que tanto nos apasionan desde otro punto de vista.

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