viernes, 10 julio, 2020
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Los Beatles sacaban el álbum Yesterday and Today, se estrenaba El bueno, el feo y el malo en los cines y había dos guerras en marcha. Una más real, la de Vietnam; otra estratégica, la Guerra Fría. Ese era el panorama en 1966. Para ponernos en contexto, una de las consecuencias de la segunda fue la separación de las dos Coreas, surgiendo una dictadura comunista en Corea del Norte y otra pro-americana en Corea del Sur. El deporte, y en concreto el fútbol, no era una de las preocupaciones de ambos países, pero aun así los del Norte pusieron su nombre en la historia del deporte rey.

La selección de Corea del Norte disputó su primer partido ante China, venciendo por 1-0 en octubre de 1955. Desde entonces, su participación se limitó a amistosos, sin ni siquiera participar de los clasificatorios a la Copa de Asia y el Mundial. Pero eso cambiaría en 1965, cuando el país decidió tomar parte en la fase asiática de acceso al Mundial. En principio, sólo cuatro selecciones pelearían ese billete para Inglaterra 1966: Australia, Corea del Norte, Corea del Sur y Sudáfrica. Sí, Sudáfrica. Los africanos se “mudaron” a Asia por motivos políticos, pero a causa del apartheid fue excluida. Corea del Sur también fue baja, alegando problemas logísticos. Así pues, solo quedaban Australia y Corea del Norte.

Esa eliminatoria era el partido más importante de la corta vida norcoreana. En dos partidos se jugaban el pase a su primera gran competición, a ser reconocidos por millones de personas. Ambos encuentros se jugaron en Phnom Penh, capital de Camboya, con un intervalo de sólo tres días. El 21 de noviembre de 1965 Corea del Norte dio el gran paso: 6-1 a Australia. Sólo quedaba amarrar el resultado, estaba hecho. Y así fue. El día 24 volvieron a vencer, esta vez por 1-3, dejando un global de 9-2. Cabe apuntar que el pase fue directo porque los equipos africanos se negaron a participar en la clasificación, alegando un trato poco justo por parte de la FIFA hacia ellos. De no haber sucedido, Corea del Norte se habría enfrentado al vencedor de África por esa plaza. Quién sabe si el futuro hubiese sido igual o no, pues esta nota quizá no tendría validez.

De este modo se coló el país del este asiático en el primer Mundial de su historia. De hecho, era el único combinado que debutaba junto con Portugal. El azar del sorteo les situó en el Grupo 4, junto con la Unión Soviética, Italia y Chile. El objetivo era claramente volver a casa con la mayor dignidad posible, sabiendo que las opciones de clasificarse eran remotas. Y es que hay que recalcar que el combinado era amateur. El Jefe de Estado, Kim Il-Sung, eligió a dedo a los 22 futbolistas que formaron parte de la nómina mundialista, de los que la gran mayoría eran militares de grado. Era imposible plantar cara así a una dos veces Campeona del Mundo como Italia y una selección en auge como lo era la URSS.

Ya en Inglaterra, la sede de los tres partidos de Corea del Norte sería Middlesbrough, con el Ayrseome Park como campo de batalla futbolística. Y pensado de otra manera, también sería una batalla política, pues tanto ellos como la URSS eran el escaparate del fútbol comunista en ese momento. El primer partido les enfrentó entre sí, y nuestros protagonistas cayeron claramente por 0-3. Era lo esperado y hasta puede decirse que el resultado fue corto. En el segundo partido, la cosa mejoró. Con la resistencia y velocidad que traían de su preparación militar, apartaron sus limitaciones y consiguieron un empate ante Chile. El tanto de los norcoreanos lo anotó Seung Zin Pak, y daba una mínima esperanza de pasar de ronda, pero para ello había que ganar a Italia. Misión casi imposible. 

 

Lance de juego entre Corea del Norte e Italia (Diario AS).

 

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El partido en cuestión sería el 19 de julio de 1966, y se buscaba al acompañante de la URSS en la siguiente ronda. La victoria de Italia o incluso el empate clasificaba a los azurros y, por tanto, a Corea no le quedaba otra que ganar. El partido entraría a la historia por muchos aspectos: el tanto de Doo Ik Park será recordado siempre como el del sargento y dentista que eliminó a una bicampeona del mundo. Con ese 1-0, los comunistas pasaban a cuartos de la mano de sus aliados de la Unión Soviética. Y también hacían historia, siendo el primer equipo asiático en llegar tan lejos en una Copa del Mundo. Ese partido supuso un orgullo nacional inmenso en Corea del Norte… pero también un gran enfado en Italia. Los “tifosi” italianos recibieron en Génova a su selección a base de tomatazos, haciéndoles ver el fracaso que habían hecho en Inglaterra.

Las esperanzas de éxito por parte de los norcoreanos eran tan bajas que tuvieron que cambiar sus pasajes. Nadie esperaba pasar de ronda, y se encontraban sin un sitio donde hospedarse ni dinero para pagarlo. Así, tuvieron que quedarse en un centro religioso de Liverpool los días que pasaron hasta el partido de cuartos. En Goodison Park se disputaría ese choque, entre una selección amateur que había dado la campanada y la Portugal de Eusébio, que aunque debutante también, era uno de los mejores equipos de la época. 

Los asiáticos demostraron una valía nunca vista en ellos, con un 0-3 a favor a los 25 minutos de partido. Sin embargo, la Pantera Negra de Mozambique no dejó que se salieran con la suya. Cuatro goles del símbolo del Benfica y uno de José Augusto pusieron el 5-3 final, acabando así con las esperanzas de una sorprendente selección para la gran mayoría desconocida. Portugal finalizó tercera, arrebatando el bronce a la URSS, y ensombreciendo el papel de los comunistas en el torneo. Pero lo que logró Corea del Norte entró en los anales de la historia, superando las expectativas de ellos mismos, cuyo objetivo era evitar el bochorno.

 

Toda Corea del Norte sufrió a la ¨Pantera Negra¨ aquella tarde en Goodison Park (FIFA).

 

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La principal clave de su éxito fue la envidiable condición física de los jugadores, y eso levantó muchas sospechas. Con el gran parecido entre los jugadores y el desconocimiento absoluto acerca de ellos se dijo que cambiaban a todos sus jugadores en el descanso, explicando así su resistencia. La FIFA hizo caso omiso a esas declaraciones, ni siquiera se esforzó en vigilar esa posible trampa, por lo que quedaron impunes de culpa alguna. Aún así, esa acusación los acompañó, y a los asiáticos en general, hasta hace no mucho tiempo, tratando de desprestigiar sus logros,

Tras aquel año de oro en el fútbol norcoreano, la situación cambió mucho. A la Copa de Asia sólo se clasificaron cinco veces, con un cuarto lugar como único buen papel en el torneo. Tampoco ha llegado a la final del Campeonato del Este de Asia, donde la competencia es a priori menor. Para el Mundial lograron clasificarse nuevamente en el 2010, pero la participación distó mucho de la de 44 años atrás: en un grupo con Brasil, Portugal y Costa de Marfil perdió sus tres partidos, con un balance de goles de 12-1 en contra. La selección acabó en último lugar en Sudáfrica, a años luz del rendimiento conseguido en Inglaterra. Con un futuro incierto sobre su fútbol, con el hermetismo característico del país, es difícil saber que será de ellos. Pero parece más que claro que lo logrado en Inglaterra aquel verano de 1966 será irrepetible en un medio plazo.

 

Fuentes:  Diario AS, Goal, Sport.

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2001. Iba para geógrafo, luego para político y me tuve que conformar con el fútbol. Amante del fútbol exótico y que trasciende más allá de dar patadas a un balón.

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