jueves, 1 octubre, 2020
Banner Top

La Segunda Guerra Mundial, con todas sus atrocidades a cuestas, transformaría al mundo para siempre una vez esta terminó. Europa, centro neurálgico del mundo hasta entonces, tardaría años en salir de aquellas horas bajas y serían los Estados Unidos y la Unión Soviética los que saldrían favorecidos, comenzando de esta manera su ya legendaria Guerra Fría.  

Los norteamericanos, a su parte, dominaban otro mundo: el del tenis. Los Jack Kramer, Budge Patty, Vic Seixas, Frank Parker o Tony Trabert se habían convertido en los jugadores dominantes de la posguerra, llevándose buena parte de los Grand Slams y las Copa Davis, donde obtuvieron cuatro títulos de forma consecutiva (1946-1949). Eran una fuerza imparable y poderosa. Claro, contaban con los recursos que a los demás les faltaban tanto para la preparación como para afrontar viajes que eran bastante costosos por aquella época. Se creían invencibles y quizás por ello no vieron venir la poderosa tormenta que se avecinaba desde Oceanía.  

En Australia el tenis era uno de los deportes más antiguos, heredado claro está de la corona británica. Desde 1905 disputaban su propio Abierto (que se convertiría en uno de los Grandes en 1924) y ya en 1907 habían conseguido su primera Copa Davis bajo la denominación de Australasia –por aquel entonces la selección la formaban junto con sus pares de Nueva Zelanda. Norman Brookes, Gerard Patterson y Jack Crawford fueron las figuras más destacadas de aquella primera mitad de siglo, aunque casi siempre parecieron más ser surgimientos producidos por la aleatoriedad que por el fruto de un trabajo de raíz, algo que le permitiera realmente tener chances al país de sacar muchos más jugadores para pelear de igual a igual ante las potencias Estados Unidos, Francia o incluso Gran Bretaña.  

El hombre que cambió esto sería Harry Hopman. Este había sido un gran jugador durante los años 30´ -sobre todo en dobles- y en 1939 la Federación le daría la oportunidad de capitanear al equipo australiano. El nacido en Nueva Gales del Sur era un líder bastante autoritario, bordeando con el militarismo. Buscaba controlar en todo a sus jugadores, teniendo especial hincapié en la comida y, sobre todo, en la manera de entrenar, ya que buscaba que todos tuvieran un estado de forma óptimo, algo difícil de conseguir, sobre todo teniendo en cuenta que el tenis seguía siendo un deporte amateur por aquellos años. Como lo deja en claro la web del Salón de la Fama del Tenis, los tenistas podían llegar a ser multados si no cumplían con las normas de etiqueta (estar bien vestidos, afeitados, etc.) y con el código de conducta dentro de la cancha, donde en todo momento debían mostrar respeto, tanto a los jueces como a los rivales.  

Harry Hopman (en el centro) junto a dos leyendas: Lew Hoad y Ken Rosewall

Sin embargo, y pese a todas las restricciones que ponía y al miedo que muchas veces generaba por su forma severa de ser, también entendía que el compañerismo y la camaradería eran importantes para triunfar. Es por eso que los jugadores realizaban varias actividades en conjunto, buscando de esta forma generar un bloque sólido para competir sobre todo en la Copa Davis, aunque ese buen andar hizo que fuera normal verlos competir en los dobles, generando confianzas mutuas. Hopman buscaba que sus jugadores se quisieran como pequeños matrimonios, compitiendo entre si con todo pero alentándose cuando uno estaba en las pistas y el otro miraba desde afuera. 

La explosión no tardaría en llegar: Frank Sedgman, Mervyn Rose, Lew Hoad, Ken Rosewall, Neale Fraser, Mal Anderson, Ashley Cooper o Ken McGregor conseguirían gran parte de los Grand Slam de la década del 50´, siendo una fuerza prácticamente imparable. La estadística sobre aquella década sigue siendo impresionante: 

  • Australian Open: de 1946 a 1959 ganaron todos los títulos menos las ediciones de 1951 y 1959, aunque en aquella oportunidad los estadounidenses Dick Savitt y Alex Olmedo tuvieron que verse las caras en la definición ante los locales McGregor y Fraser. Tan fuerte fue aquí la lucha que solo SedgmanRosewall y Cooper pudieron repetir. Claro, siendo la cuna del tenis, difícil era poder ver a un solo jugador dominante. Además, y debido a las largas distancias y el fuerte cambio de uso horario, varios tenistas importantes se bajaban de este certamen.
  • Wimbledon: consiguieron cuatro títulos entre 1952 y 1958, aunque hubo un finalista aussie en todas las ediciones menos en las de 1947, 1949, 1953 y 1955. De hecho, entre 1956 y 1958 el último partido siempre lo disputaron entre ellos. Hoad sería el único en poder conseguir dos certámenes en el sagrado territorio del tenis.  
  • US Open: en la tierra del gran rival lograron quedarse con las coronas en 1951, 1952 y entre 1956 y 1959. Solo en 1953 y 1954 no tuvieron un representante en la definición. Sedgman, a inicios de la década, sería el único en cosechar dos trofeos, aunque Fraser igualaría la gesta en 1959 y 1960, siendo uno de los más destacados dentro del recambio generacional.  
  • Roland Garros: sin dudas, el lugar más difícil para competir para los australianos debido al polvo de ladrillo. Sin embargo, allí ganarían en tres años (1953, 1956 y 1958), siendo algo meritorio, ya que solo Crawford había podido llevarse un Abierto francés en 1933. Solo RosewallHoad y Rose pudieron conseguir el preciado certamen galo.  

 

En total, los aussies ganarían 21 de 40 títulos grandes. Pero el fruto de esta generación se terminaría viendo en una de las dinastías más grandes de la historia del deporte. Y es que, tras perder las cuatro finales de posguerra ante los Estados Unidos, el equipo de Hopman ganaría casi todas las Copas Davis entre 1950 y 1967, perdiendo solo en tres ediciones y recuperando siempre el trono un año después de caer ante los norteamericanos, los únicos capaces de hacer algo de fuerza. De hecho, ninguna otra nación logró sacarle dos puntos en aquellos años, sin contar claro está las finales, donde el nivel sin dudas era estratosférico.  

El problema más grande que tenía que afrontar Hopman, sin embargo, era el amateurismo que seguía imperando, ya que muchos de los campeones terminaban pasándose al circuito rentado, lo que los inhabilitaba a jugar en los grandes torneos. Pero el capitán siempre acababa encontrando materia prima a la cual moldear para hacerla competir de igual o mejor forma que los que se iban. Es por ello que en aquellas dos décadas Australia fue considerada como la meca del tenis. Los títulos siguieron viajando de Estados Unidos y Europa con dirección a la gran isla oceánica. Nadie podía frenar al talento aussie, quienes crecerían tanto que terminarían quedándose con 32 de los 40 Grand Slams de la década de los 60´, algo que ningún otro país ha podido realizar: 

  • Australian Open: los australianos, en su casa, estuvieron imparables, ganando todos los torneos entre 1960 y 1969 y siendo Roy Emerson el mejor de todos sus compatriotas al obtener seis títulos y perder una final más ante otro titán como lo fue Rod Laver, el otro gran ganador de la década (tres títulos y una final). 
  • Wimbledon: ocho títulos viajarían a tierras australianas durante aquellos diez años maravillosos. De hecho, hubo hasta seis finales entre coterráneos. Laver, con cuatro coronaciones –y un subcampeonato-, sería sin dudas el rey de Gran Bretaña, aunque curiosamente no llegó a definir el certamen ante Emerson, su gran némesis de por aquel entonces.
  • US Open: siete de diez, impresionante como siempre. Aquí si hubo más rotación, siendo Laver el único en poder repetir (1962 y 1969). Encima, en todos esos años donde los australianos ganaron hubo una final bien oceánica, siendo solo en las campañas de 1963, 1965 y 1968 las únicas en donde no hubo un representante aussie en la última instancia.  
  • Roland Garros: a diferencia de la década pasada, aquí no hubo excusas: los Hopman Boys hicieron también un excelso 7/10. Tuvieron un finalista en cada edición entre 1962 y 1969 y aquí Emerson y Laver fueron los mejores con dos coronas cada uno, llegando a una final también.  

 

Pese a los trofeos, a Hopman cada vez se le hizo más difícil hacer que sus jugadores se quedasen de su lado, ya que el dinero golpeaba cada vez con mayor insistencia. Para él, el amateurismo era una norma inquebrantable y que mostraba realmente por qué luchaban unos hombres que, al irse al circuito rentado, comenzaban a jugar “para ellos mismos” en lugar de para su nación y para la gloria. Aunque en aquellos años contó con ese surgimiento espectacular de jugadores, a los cuales iba fogueando desde adolescentes para que la maquinaria siguiera trabajando. Así, cuando Sedgman y McGregor se fueron pudo contar con Hoad y Rosewall y estos, a su vez, serían suplantados por los Cooper, Laver, Emerson o Anderson.  

La Copa Davis fue el torneo donde más dominaron los aussies. Aquí están Rosewall, Fraser, Cooper, Hoad y Hopman

Finalmente, Harry se marcharía en 1969, cuando la Era Open daba sus primeros pasos. En Estados Unidos entrenaría a Vitas Gerulaitis y a un jovencito John McEnroe, otra leyenda moldeada por un australiano que tenía el toque de Midas. Tras su marcha comenzaría el lento declive del tenis del país. Solo hubo unos pocos grandes prospectos en las últimas décadas, destacándose Pat Cash en los 80´, Patrick Rafter y Mark Philippousis en los 90´, Lleyton Hewitt en los 2000 y Bernard Tomic, Nick Kyrgios y Alex de Minaur en los últimos años. Pero siempre fueron más atisbos personales y no una búsqueda generalizada. Hace años que Australia dejó de ser la cuna del tenis, pero esperan algún día volver a probar las mieles del éxito.   

También puedes leer:   Boris Becker: triunfar a los 17
Tags: , , , , , , , , , , , , , ,
Juan Pablo Gatti
Me estaba por retirar del periodismo -no iba a ser una gran pérdida la verdad- pero TLB apareció para salvarme la vida. Escritor de corazón, podcastero amateur y contador de historias por vocación. Orgulloso del equipo que supimos formar y deseoso por seguir creciendo en este mundo tan competitivo.

Related Article

0 Comments

Leave a Comment

The BreakerLetter

¡Ya salió la The Lines 13!

Consíguela haciendo clic aquí

Wing, el espíritu del fútbol

Mis Marcadores

Nuestras Redes

INSTAGRAM

Archivo