jueves, 25 julio, 2019
Banner Top

El Mundial de Francia pasó a la historia por ser el que confirmó -20 años después del enorme éxito que resultó ser el torneo disputado en los Estados Unidos- que el fútbol femenino no es una moda o algo impuesto por los medios.

Pero esto no quita que durante el transcurso del certamen (y también una vez finalizado el mismo) varias personas -en su gran mayoría hombres- expresaran viejos malestares con respecto a ver  mujeres corriendo y pateando balones en el verde césped, algo que, para esta gente, es un lugar exclusivamente para los varones.

Es por ello que he decidido hacer esta columna de opinión. Gracias a la ayuda de varios colegas (como Pepe Pinel, Emma Ramos, Facundo Osa o Mary López, entre muchos otros) pude recolectar algunos de los tantos tópicos que se usaron para denigrar al Mundial en particular y a las futbolistas en general, algo que, si bien ofende, cada vez comienza a importar menos, porque ellas han demostrado que este es, también, su juego.

 

 

 

1. “No son buenas. Son lentas y faltas de técnica. No poseen potencia física”

Yo quisiera comenzar este punto haciendo una pregunta: ¿quiénes dicen esto han visto alguna vez un encuentro de mujeres? ¿Han observado el Mundial de Francia? Si bien todavía hay mucho margen de mejora (ya pasaremos a ese punto más adelante) es inevitable pensar que no se han sentado enfrente de un televisor para ver un encuentro. Incluso muchos han basado su comentario en el 13-0 que Estados Unidos (el mejor equipo del mundo) le propinó a la amateur Tailandia. ¿Acaso Alemania no le metió 7 a Brasil en su casa en el 2014? ¿No fue Bolivia la que le convirtió 6 a la Argentina en La Paz?

Para entender los resultados se debe hacer hincapié en una cuestión importante: si bien estamos en el 2019, todavía no están todos los equipos profesionalizados, lo que genera disparidades, aunque también es cierto que el fútbol masculino se juega desde la década de 1860 y el de las mujeres fue cortado de cuajo en los años 20´, volviendo tímidamente recién a finales de los 60´ y surgiendo con todo luego del Mundial de 1991.

Pero, si uno ve los torneos anteriores, el crecimiento ha sido increíble: si bien el juego de las mujeres es un poco más lento que el de los hombres, también hay que aclarar que velocidad no es igual a técnica, y que correr rápido ni significa jugar bien. Las féminas son más cerebrales a la hora de jugar, pero muchas (sobran ejemplos, como Marta, Lavelle, Rapinoe, Morgan, Miedema, Martens, Asslani…) tienen una capacidad asombrosa para no solo saber cuando y hacia a donde pasar el balón, sino que también cuentan con una técnica depurada, que les permite centrar con enorme precisión, entender como ocupar mejor los espacios o incluso defender con gracia.

Las mujeres, a su vez, no son lentas -siempre depende de quienes hablemos, pero con los hombres pasa lo mismo; ¿o acaso uno le pedía a los Totti, Iniesta o Riquelme que fueran velocistas?- y si, quizás no sean tan físicas, aunque si que saben utlizar el cuerpo para defender, desmarcarse y atacar, incluso muchas veces mejor que los hombres.

 

 

 

2. “Los partidos son aburridos”

Volvemos al punto anterior. Muchos de los que critican se quedaron con aquella histórica goleada, pero los últimos mundiales han mostrado una paridad asombrosa y un ritmo frenético. Estados Unidos ha tenido que transpirar bastante para levantar el trofeo, ya que varias selecciones han crecido muchísimo en los últimos 10 años (Australia, Inglaterra, España, Países Bajos, Francia…).

En las primeras fases de los torneos suele haber goleadas (por la disparidad de los rivales, algo que también se ve entre hombres, y aquí no descubrimos nada nuevo), pero, cuando comienza la hora de la verdad, todo cambia: cada selección muestra su estilo y pretende ganar con el, generando duelos de enorme tensión, como lo fueron el Estados Unidos v España, Países Bajos v Japón o Francia v Brasil.

La mejoría es palpable Mundial tras Mundial por lo que, con mayores recursos, no solo veremos a más mujeres jugar, sino que estas podrán llegar cada vez más preparadas a la élite y, por ende, los encuentros serán cada vez mejor.

 

 

 

3. “Para que piden aumento de ingresos si no generan lo mismo que los hombres”

Este es, quizás, el tópico más usado, pero no solo contra las futbolístas, sino que también se ve en los demás deportes femeninos. Las mujeres no piden salarios estratosféricos como el de los varones, sino que la paga pueda ser suficiente para que, como sus pares, puedan dedicarse solamente a jugar y a entrenar como corresponde. Si es verdad que piden igualdad de premios en las selecciones (o que se acerquen bastante) ya que los bandos defienden a su federación y, en el caso de las mujeres, en muchos casos consiguen logros mucho más importantes que sus contrapartes masculinas, aunque siguen recibiendo migajas.

Pero la igualdad que se busca no es solo económica: si ellas tuvieran clubes donde jugar desde niñas, si los campos de entrenamiento -y sus materiales- fueran los adecuados y no tuvieran que depender de un horario tardío para entrenar, si tuviesen mayor difusión en los medios y no sean visibles solo en los grandes certámenes y si pudiesen jugar en estadios de mayor envergadura (algo que ya ha propuesto, por ejemplo, la Premier League) y no en terrenos en mal estado o que son usados por las reservas, seguro veremos, en los siguientes años, un nivel cada vez mayor, con mejores ligas -de hecho hay varias, como la argentina, que se irán profesionalizando- y copas continentales y, por supuesto, Mundiales de una calidad enorme.

El torneo en tierras francesas también sirvió para romper récords de asistencia y audiencia, lo que sin dudas demuestra que si es un producto más que vendible. Muchas marcas apoyan a las mujeres y hasta la FIFA ya ha prometido aumentar los premios en el 2023, por lo que la lucha de las mujeres comienza a brindar sus primeros frutos. Ojalá cada temporada se mejore un poco más.

 

 

4. “El fútbol no es para mujeres, son lloronas”

Este quizás sea el tópico más absurdo de todos. Las mujeres comenzaron a jugar al fútbol casi que a la par de los varones, y fueron las propias federaciones (la FIFA nunca impidió esto) las que comenzaron a vetarlas al ver la enorme popularidad que iban teniendo los encuentros, utilizando excusas como que este era un deporte violento y que podía traer consecuencias graves para sus cuerpos, sobre todo para sus úteros. Recién en los años 70´ las prohibiciones comenzarían a ceder y el máximo organismo, después de años de desidia, decidió organizar el primer Mundial en 1991, aunque, sorpresivamente, no hubo televisación de los partidos por fuera de China, creyendo que el campeonato sería un fracaso (al final sería un gran éxito).

¿A qué quiero llegar con todo esto? A que el fútbol no le pertenece a un género, sino que es de todo el mundo. La mujer puede y debe jugar y disfrutar de este deporte, algo que tendría que ser algo natural, aunque el machismo sigue imperando.

¿Son lloronas? ¿Son endebles? ¿Son débiles? ¡Para nada! Nuevamente, viendo partidos de cualquier liga o, incluso, del último Mundial, se puede ver que, ante cualquier patada, ellas se levantan rápido, incluso hasta sufriendo cortes en la cara, hecho que no suele pasar entre los hombres, que pasan mucho tiempo tirados en el piso ante la más leve falta, buscando ser ventajistas de esta manera. Pero la gente gusta de partidos ágiles y sin tantas interrupciones, algo que las mujeres suelen dar a menudo.

 

 

 

5. “Jamás llenarán estadios como los hombres”

Cómo expresé más arriba, las mujeres ya copaban estadios en la década del 20´, pero hubo otras oportunidades en donde esto fue por demás palpable como el Mundial no oficial de 1971 disputado en México, en los torneos que la FIFA organizó en China 1991 y Estados Unidos 1999 y, por caso, más recientemente en el Mundial de Francia.

Pero a nivel clubes la situación también ha mostrado signos de enorme crecimiento, como ver a un Wanda Metropolitano con más de 60 mil personas o un San Mamés con casi 50 mil, un Wembley que superó la mitad de su aforo para una final de FA Cup entre Chelsea y Arsenal, una Serie A que acapara cada vez más público, una liga estadounidense que busca consolidarse o una Liga MX que ya ha tenido varios cotejos en donde se han superado las 35 mil personas. Si los clubes de Primera siguen cediendo sus estadios a sus féminas -que, al fin y al cabo, juegan para ellos- estos números comenzarán a ser cada vez más habituales.

 

 

 

6. Las mujeres juegan peor que los juveniles

Es verdad, muchas veces las mujeres han perdido -de manera deshonrosa- ante conjuntos de juveniles de varones, tanto de un club como de una selección, pero debemos volver a los puntos anteriores para entender esto.

Las estructuras de los hombres son sólidas, tienen mayores facilidades a la hora de entrenar, más herramientas y contención, mientras que las mujeres siguen estando varios pasos detrás, incluso jugando en la selección. A esto hay que sumarle que, como ya hemos dicho, hay muchísimos años de diferencia entre el juego másculino y femenino.

Pero estos resultados, a día de hoy, ya no son tan comunes, por lo menos entre las potencias, debido a que estas han dado muchos más pasos. Tampoco se dice que muchas niñas juegan mejor que los niños en las categorías inferiores. Volvemos a lo mismo: si se les dan más herramientas para mejorar no tendrán techo y cada vez más gente podrá disfrutar de ellas. Al fin y al cabo el fútbol es el deporte más democrático que existe.

 

https://www.ivoox.com/p_sq_f1728815_1.html

Tags: ,
Juan Pablo Gatti
Me estaba por retirar del periodismo -no iba a ser una gran pérdida la verdad- pero TLB apareció para salvarme la vida. Escritor de corazón, podcastero amateur y contador de historias por vocación. Orgulloso del equipo que supimos formar y deseoso por seguir creciendo en este mundo tan competitivo.

Related Article

0 Comments

¿Qué te pareció la nota?

A %d blogueros les gusta esto: