viernes, 7 junio, 2019
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Pocos días antes de que el Papa Francisco cumpliera seis años de pontificado, en el Vaticano comenzó la edición número 13 de la Clericus Cup. Este certamen futbolístico exclusivo para religiosos es el Torneo Mundial de la Iglesia, promovido por el Centro Sportivo Italiano, con patrocinio de la Oficina Nacional de Ocio, Turismo y Deporte y del Consejo Pontificio de la Cultura del Vaticano.

Las canchas del Centro de Deportes Pio XI, a pocos pasos de la Santa Sede, son el escenario donde casi 400 sacerdotes y seminaristas de 67 países distintos buscarán el título. Los 16 equipos participantes están divididos en cuatro grupos de cuatro escuadras cada uno.

En la primera fecha ya se dio la primera sorpresa en la Zona A, dado que el último campeón, el North American Martyrs –integrado en su mayoría por estadounidenses- perdió 7-6 ante el Collegio Urbano –con predominio de africanos-. De esta manera, el representativo africano se tomó revancha de la final de la edición pasada, cuando habían caído 4-2 ante el mismo rival.

México, con 31 representantes, y Nigeria, con 26, son los países con más presencia en el torneo. “A veces lo decimos medio en chiste pero es verdad: es lo más cercano que vamos a estar de jugar un Mundial en nuestra vida. Tenemos que jugar con la misma intensidad con la que rezamos o visitamos a un enfermo. A dar la vida por el que tenemos al lado que es un hermano, en el ministerio y en este equipo”, dice el Padre Lucas Smiriglia en la arenga previa del triunfo del Colegio Español sobre la Alianza Luso-Brasileña por el Grupo D.

Smiriglia es argentino y capitanea a este equipo que sería la España del certamen. Uno de los goles en el triunfo por 2 a 1 fue obra de otro argentino: Alfredo Acevedo. “Estoy inscripto en el torneo pero aún no he podido participar. Tengo un amigo cura que vive en el Collegio Spagnolo que me invitó a jugar una vez con ellos y de ahí me convocaron para jugar la Clericus Cup”, me contó en la previa de la edición 2017 el sacerdote Acevedo. Parece que el fútbol llama y atrapa. Hoy, Acevedo es titular y hasta se le anima al gol.

Gustavo Gatto, también argentino y entrenador del equipo, se ceba un mate y sostiene: “así como la fe es un idioma universal el fútbol también lo es. Es nuestro espacio de relax y fraternidad, donde podemos compartir y formar grupo”.

En el 2010, el periodista Albert Christian Sellner propuso en las páginas del diario austriaco Der Standard que Don Bosco sea nombrado patrón del fútbol. “Don Bosco y sus salesianos dieron al juego y al deporte un espacio importante como lugares de educación y de promoción humana, subrayando más el valor agregacional que el competitivo”, destacó Sellner en aquella ocasión.

Desde sus inicios, y siguiendo el pensamiento de Don Bosco, la Clericus Cup busca aplicar los valores de la compasión, el respeto, la iluminación, el equilibrio y la alegría al deporte y al juego en equipo. Más allá de los resultados deportivos, la intención es mostrar el deporte -y el fútbol en particular en este caso- como un espacio de ayuda al prójimo, de inclusión, de espacio de transformación y diversión. “Jugar para creer” es el lema de esta edición de la Clericus Cup.

En relación a las competencias futbolísticas oficiales hay algunas diferencias. Cinco cambios, tiempos muertos y la tarjeta azul, que ante cualquier indisciplina coloca el cura o seminarista a pensar en lo que hizo durante cinco minutos para luego poder reingresar.

“El fútbol es diversión, pero al mismo tiempo ayuda a transmitir valores de trabajo en equipo, de resolución de conflictos de forma pacífica, de perdón y reconciliación, de superación y sacrificio”, comentó hace unos años a Revista Panenka el misionero español Chema Caballero, quien trabaja con los niños soldados de Sierra Leona.

Hace dos ediciones, se tomó una frase del Papa Francisco, reconocido hincha de San Lorenzo y del fútbol en general, como lema: “Mettiamoci in gioco nella vita come nello sport”. Algo así como vamos a jugar en la vida como en el deporte. “Cada uno por sí mismo, aunque sea muy buen jugador, no hace nada sino juega a la pelota en equipo. Si lo relacionamos con la religión, si uno no vive en fraternidad y comunión cada uno por libre no hace nada”, declaró el español Daniel Juan del Colegio Spagnolo el día de la presentación de la Clericus Cup 2017 a la agencia Rome Reports.

En el epicentro del cristianismo el fútbol se vive de la misma forma que en cualquier otro lugar. Por algunas semanas, los sábados por la mañana y los domingos por la tarde, estarán plagados de fútbol en el patio del Vaticano. Hasta el 1 de junio no se sabrá si el North American Martyrs retiene el título o si habrá un nuevo campeón. Seguramente el Papa Francisco siga muy de cerca el torneo de fútbol del Vaticano, porque como ha dicho muchas veces es su deporte favorito.

 

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Francisco
Suipachero de nacimiento y amante del fútbol africano. Casi una década de periodismo con pasado en Diario Clarín y El Gráfico. Colaborador en Revista Don Julio y El Enganche. Apostando por un nuevo periodismo en The Line Breaker.

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