jueves, 23 septiembre, 2021
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Pau Gasol, Rafa Nadal, Andrés Iniesta… Cuando se habla de quién es el mejor deportista de la historia de España no siempre aparece el nombre de Carolina Marín. La onubense, a sus 28 años, se ha consagrado como una de las mejores jugadoras de bádminton de la historia. Quizá el poco foco mediático que recibe este deporte, desconocido en España hasta la irrupción de la misma Carolina, le impida competir con otros deportistas masculinos en mejor consideración popular. Su palmarés es digno de admiración: cinco campeonatos de Europa, tres mundiales y una medalla de oro olímpica cosechada en Río 2016. A ello, hay que sumar una historia personal muy especial, pues ha tenido que lidiar con múltiples lesiones y pérdidas de seres queridos. Tras no disputar los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 a causa de una lesión de rodilla, entrena a contrarreloj para poder participar en el mundial de bádminton. Huelva albergará este evento deportivo, que se disputará en el pabellón que lleva su nombre, el de la deportista onubense más famosa.

Marín nació el 15 de junio de 1993 y con ocho años descubrió el bádminton gracias a una amiga. La forma de la raqueta y el volante le llamó la atención e hizo que le empezara a interesar. Más adelante, sin haber cumplido aún los 14 años, se muda a la residencia Joaquín Blume en Madrid. Allí empezará a trabajar con el que a día de hoy sigue siendo su entrenador, Fernando Rivas. Sobre él, Carolina cuenta que: “No habría Carolina Marín sin Fernando Rivas”. En 2010 llamó la atención al quedar en el quinto puesto en las Youth Olympics, un año después fue bronce en el Mundial Júnior. Más adelante, en Londres 2012, la jugadora -que formó parte del Club de Bádminton IES La Orden de Huelva- acabó en un meritorio 17º puesto.

En 2014, con 21 años, se convirtió en la primera española en lograr ganar un europeo y un Mundial. Ya en junio del siguiente año escaló por primera vez a lo más alto del ránking mundial, tras las derrotas de la china Li Xuerui y a la india Saina Nehwall en octavos del abierto de Indonesia. Carolina, que justo un año atrás copaba la 11º posición, logró alcanzar el primer puesto. La última europea que había logrado este éxito había sido Tine Baun en 2010. Ese mismo año logró su segundo triunfo mundialista, tras derrotar a la india Saina Nehwall. De esta manera se convirtió en la bicampeona mundialista más joven de la historia. Los éxitos no cesaron para Carolina, pues en el año 2016, tras derrotar en la final a Pusarla Sindhu, se convirtió en la primera jugadora no asiática en ganar la medalla de oro en unos Juegos Olímpicos. Es por ello que gracias a este hito se decidió poner al Palacio de los Deportes de Huelva su nombre. En diciembre de 2016, el alcalde de Huelva, Gabriel Cruz, llevó a cabo este reconocimiento: “Todos los onubenses estamos llenos de orgullo por sus triunfos y del resultado de su esfuerzo”. Carolina, a pesar de dejar su tierra muy joven, nunca olvidó sus orígenes: “Se ha dejado la piel representando a esta ciudad y España por el mundo” añadió Cruz.

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En agosto de 2018 se convirtió en la primera mujer en ganar tres Mundiales. En la final tuvo que derrotar de nuevo a la que fue su rival en la final olímpica. Carolina se deshizo de Pusarla en dos sets, 21-19 y 21-10. Con 25 años, la mira estaba puesta en Tokio 2020, el objetivo era superar el récord de Zhang Ning. La china es la única que ha ganado el oro olímpico en dos ocasiones consecutivas, Atenas 2004 y Pekín 2008. Todo se torció en 2019, tras romperse el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, mientras disputaba la final del Masters de Indonesia. Después de siete meses de baja y con la pandemia de por medio, en mayo de 2021 se proclamó pentacampeona de Europa tras derrotar en Kiev a la danesa Line Christophersen. Era su primer trofeo desde que se rompió la rodilla dos años atrás.

 

Con la disputa de los Juegos Olímpicos aún en el limbo, Carolina Marín vivió una de las etapas más duras de su vida. El 26 de julio, en la fase final de la recuperación de su lesión, perdió a su padre, a consecuencia de un accidente laboral. Gonzalo Marín sufrió una caída en febrero de ese año y no pudo superar las consecuencias del mismo. Natural de Santa Bárbara, lugar donde el pabellón lleva el nombre de su hija, siempre fue un gran apoyo en la carrera de Carolina. En plena pandemia y tras superar su grave lesión, Carolina Marín decidió publicar su libro Puedo, porque pienso que puedo. Sobre él ha declarado que el título: “Significa que creer que puedes alcanzar un objetivo que te propongas, es el primer paso para lograrlo”. El libro, que salió a la venta en octubre de 2020, relata como la deportista se ha repuesto ante las adversidades, siempre bajo el lema de nunca rendirse.

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Recientemente, enfrascada en la preparación de los Juegos Olímpicos, una nueva lesión de rodilla truncó los objetivos de la onubense. En junio, se rompió el ligamento cruzado anterior y los meniscos interno y externo de su rodilla izquierda. “Esta lesión no tiene relación con la otra, que está superada”. Carolina contó que lo pasó peor que en la primera lesión, pues esta se produjo en plena preparación hacía las olimpiadas, en un entrenamiento rutinario: “Esta vez no fue al apoyar la pierna después de un salto, sino que se quedó clavada”. Además la lesión llegó en un momento en que la onubense estaba en un gran momento de forma: “Respecto la vez anterior he ganado en que sé que tengo más paciencia de la que pensaba, aunque se pasa mal”. Con el sueño frustrado de poder revalidar el título olímpico y así igualar a Zhang Ning, Carolina charlaba con Ruth Beitia (campeona olímpica en Río 2016, en salto de altura), de lo difícil que es ver por televisión unos Juegos en los que debería estar participando en persona.

Ahora, el objetivo de Carolina Marín es llegar a pleno rendimiento al Mundial que se va a disputar en su tierra del 12 al 19 de diciembre. A su favor cuenta con que es la segunda vez que se han atrasado las fechas y aunque apenas habrán pasado seis meses desde la fatídica lesión, el poder participar en una cita histórica para el bádminton nacional, en el pabellón que tiene su nombre, se antoja como uno de los momentos más emotivos de su carrera. Las esperanzas están puestas en una completa recuperación para así presentar batalla en su casa. Carolina Marín es ejemplo de superación e inspiración para miles de niñas españolas, las cuales han encontrado en la onubense una figura a la que emular. Por su ética de trabajo y perseverancia, Carolina Marín debe permitirse el lujo de pelear por la victoria en el pabellón que cuenta con su nombre en la fachada.

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Fuentes: Carolina Marín Web, MARCA, COPE, El Comercio, Huelva Hoy

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Estudiante de periodismo. Tuve la suerte de crecer viendo la mejor generación de futbolistas de la selección española. Me gusta el deporte, así como todo lo que rodea al mismo, sus causas y consecuencias. Por ello es importante contar las historias de los protagonistas. Del 2001.

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