sábado, 8 junio, 2019
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El mundo del fútbol ha sido testigo de miles de acciones solidarias. Los partidos amistosos muchas veces han tomado una tonalidad distinta al jugarse para colectar fondos a favor de fundaciones benéficas o solidarizarse con las más grandes tragedias que la Tierra ha visto pasar. Sin embargo, el partido más amistoso de todos fue oficial, se disputó el pasado 10 de marzo en Maracaibo y fue una importantísima lección para toda la dirigencia futbolística de Venezuela.

Desde comienzos de enero, Venezuela atraviesa una crisis política compleja de entender para propios y extraños. La lucha de poder entre Juan Guaidó y Nicolás Maduro ha dejado estadísticas y postales para el olvido, pero nada comparado con las incidencias del jueves 07 de marzo, donde un apagón total masivo dejó sin servicio eléctrico a todo el país.

Al lunes 11 de marzo, todavía el servicio eléctrico no se ha visto restablecido en su totalidad. Los representantes de la empresa estatal CORPOELEC responsabilizan al ‘imperio norteamericano’ de sabotear las instalaciones de la Central Hidroeléctrica del Guri, mientras que los encargados del gobierno de Juan Guaidó responsabilizan por el apagón a las gestiones de los presidentes Chávez y Maduro, que en 20 años no han dado el mantenimiento adecuado a la represa, desencadenando finalmente en un colapso total del sistema.

Lo cierto es que varios estados contabilizan hasta 80 horas sin servicio eléctrico, mientras que en la capital venezolana el servicio se mantiene inestable, perjudicando hospitales, negocios y viviendas propias.

El retrato de Venezuela sin luz refleja podredumbre hasta en las clases más altas. Los medios hacen eco de aproximadamente sesenta personas fallecidas por la falta de electricidad en los hospitales, que van desde neonatos hasta personas de la tercera edad.

En las calles, los negocios se ven obligados a resolver rápido con la mercancía perecedera: algunos la venden en divisas (moneda extranjera, que es más valiosa y sencilla de conseguir que la misma moneda en curso), otros la regalan y toman datos del ‘comprador’ para luego cobrarle a riesgo de no poderle contestar y los menos afortunados desechan la comida podrida en un conteiner de basura, donde a los quince minutos ya no hay nada porque la gente y los perros acaban con los restos de carne y frutas.

Dentro de una realidad insostenible, la Federación Venezolana de Fútbol suspende el inicio de la SuperLiga Femenina y el Torneo de Filiales, pautados para su arranque durante los primeros días de marzo, pero el torneo de primera división sigue sin impedimentos.

Los clubes son obligados a viajar, pese a no haber electricidad en los aeropuertos o los hoteles. Los futbolistas consumen alimentos al borde de su fecha de expiración y duermen entre las plagas de un país dónde –sin electricidad- no hay como atentar contra los diversos ‘bichitos’ que perturban la paz –y amenazan la salud- de cualquier ser humano durmiendo ante estas condiciones.

Llama particularmente la atención el duelo a disputarse en el Estadio José Encarnación ‘Pachencho’ Romero de Maracaibo. Alguna vez, la selección argentina con Leonel Messi y Juan Román Riquelme disputó un partido por Copa América allí; pero ahora el recinto en condiciones deplorables recibe al Caracas Fútbol Club en un duelo contra el Zulia Fútbol Club.

Ambos equipos son conscientes. Sus jugadores son críticos de lo más oscuro de la sociedad venezolana: elementos como Alain Baroja, Evelio Hernández, Ricardo Martins Cardoso, Frank Felstcher, Ricardo Andreutti o Néstor Canelón saben lo que es alzar su voz contra una situación país cada vez más insostenible. Maracaibo suma más de 78 horas sin electricidad y en las redes no hay ni siquiera una invitación de alguno de los dos equipos al partido. Algo se cocinaba.

Con su uniforme azul y negro tradicional, el Zulia Fútbol Club saltó al terreno del ‘Pachencho’ Romero ante una cuantiosa cantidad de aficionados que veía en el fútbol un mejor espectáculo que el encierro en la privacidad de su casa sin electricidad. Luego de ellos con su uniforme de visitante, los futbolistas del Caracas hicieron acto de presencia en la cancha tras salir de un camerino sin energía. Tampoco la había para que sonara el himno nacional.

Dispuestos sobre la cancha, el árbitro principal del encuentro indicó el silbatazo inicial y la pelota rodó hacia los pies de Alain Baroja, cancerbero del cuadro visitante. Ninguno de los veintidós protagonistas se movió de su lugar los primeros cinco segundos. Fue Néstor Canelón el encargado de ‘romper el hielo’ al cruzar el mediocampo y empezar a conversar con el ecuatoriano Abel Casquete, del elenco rival.

La pelota circuló hacia los pies de Leonardo Flores y así pasó –equitativamente- por todo el verde rectángulo del recinto marabino. Los jugadores se dividieron en grupos y comenzaron a conversar entre sí, ante los aplausos de un público que comprendió que el futbolista se estaba colocando del lado del pueblo con un mensaje contundente: “No hay condiciones para jugar al fútbol. No vamos a jugar ni porque estemos obligados a hacerlo”.

Algunos se quedaron hasta el final, a ver la tertulia entre los jugadores. Otros se marcharon reflexivos ante el show que pudieron presenciar. El partido duró los noventa minutos. Se realizaron cambios y minutos de hidratación –con agua sin hielo- por el inclemente sol característico de la región. Cumplido el tiempo reglamentario y dados los tres silbatazos que indicaban el final del compromiso, comenzaron a llover las señales de apoyo.

Fernando Aristeguieta, exdelantero del Caracas y hoy jugador de América de Cali en Colombia fue uno de los primeros en aplaudir la gesta. Evelio Hernández se ocupó de pedir disculpas por el show protagonizado y solo recibió mensajes de apoyo ante semejante gesto. Igual ocurrió con Frank Felstcher en el Zulia. Ricardo Andreutti fue en Caracas el primero en alzar la voz, siendo secundado minutos más tarde por el mismo Baroja y Rubert Quijada, capitán de los ‘Rojos del Ávila’.

“Llega un momento en que la conciencia toma las riendas de tus decisiones, y cuando la conciencia es colectiva y las razones son justas, enalteces tu entorno. Siempre estaré orgulloso de mi fútbol, y de las personas que buscan enaltecer este hermoso país.” (Ricardo Andreutti)

Simón Bolívar decía en uno de sus pensamientos que cuándo la tiranía se hace ley, la rebelión es un derecho. La jornada no se disputó con regularidad, ya que no todos los equipos pudieron viajar para disputar sus encuentros. Unos se hicieron la vista gorda, otros jugaron porque es su trabajo.

El plantel profesional de Carabobo Fútbol Club se expuso al hampa común en su viaje de regreso a Valencia, cuando el reloj marcaba las 09:50 p.m. y el bus que trasladaba a la plantilla estaba varado en el peligroso poblado de Tinaquillo por una protesta de sus ciudadanos. Son los riesgos que corre el futbolista. Por eso se aplaude el gesto de gallardía que tuvieron los representantes ‘petroleros’ y ‘avileños’. La rebelión es su derecho. Y entregaron una poderosa lección a la más sucia dirigencia del continente.

¿Pretende la F.V.F. seguir pretendiendo que todo está normal en un país dónde ni siquiera la seguridad de los protagonistas está garantizada?

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Fabrizzio Cuzzola
Loco según los conceptos de Marcelo Bielsa. En la radio me llamaban el rockero del gol y sobrevivo en la fúrica ciudad de Caracas. Diestro de pierna y ambidiestro con una cámara. Analizo futbol desde los 14 en La Pizarra del DT y relato mis historias en este rinconcito de la web.

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