jueves, 23 septiembre, 2021
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20 de septiembre de 1973. En el Astrodome de Houston se ven las caras Robert Larimore Riggs, de 55 años y Billie Jean King, de 29. En juego no había ningún Grand Slam. Ni siquiera un título oficial del circuito, obviamente debido a que no existe el tenis mixto en la categoría singles. Pero había mucho más en disputa, algo intangible pero a la vez trascendental, y era el hecho de demostrar que las mujeres poseen los mismos derechos que los hombres y que merecen respeto por lo que hacen, en este caso jugar al tenis. ¿Cómo se llegó a dicho encuentro?

Bobby Riggs había sido uno de los mejores tenistas del mundo durante las décadas de 1930 y 1940. Había conseguido tres Grand Slams y alcanzado el número uno del ranking en 1939, antes de pasarse al profesionalismo (lo que implicaba en aquel momento dejar de ser parte del circuito oficial). Tras su retiro, se dedicó más que nada a aprovechar su fama para retar a otros jugadores, siempre con el afán de juntar la mayor cantidad de dinero posible. Fue por ello que en 1973, y viendo como las tenistas habían decidido unirse para pedir mejores condiciones en los torneos -sobre todo en los premios-, aprovechó para generar revuelo, con tal de que alguien agarrase el guante.

Las mujeres son inferiores a los hombres. Con 55 años puedo derrotar a cualquiera de las tenistas top” expresó, generando que todo el mundo hablase de él y de su reto. “De hecho, no creo que me puedan ganar y soy alguien de 55 años que casi no puede caminar, correr, saltar o aguantar una raqueta en la mano” agregaría, además de sumar que estas, básicamente, apestaban. La olla estaba encendida y ya no había vuelta atrás.

Bobby desafió directamente a Jean King, aunque esta no aceptó, tomando su lugar Margaret Court, una de las mejores jugadoras de todos los tiempos, ganadora de 24 grandes de manera individual y 4 Fed Cups entre otros tantísimos logros. Para 1973 contaba ya con 30 años e iba para su séptimo año como número uno del ranking, por lo que era una opción lógica para el match. El encuentro se disputó un 13 de mayo en California y se lo denominó como la “Masacre del Día de las Madres”, ya que Riggs despachó a su contrincante con un cómodo 6-2 y 6-1. Tan humillante fue el encuentro que Sports Illustrated se preguntó si aquello era tenis o un mero divertimento.

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Pero Riggs, lejos de darse por satisfecho, fue por más. Él quería a Billie, la líder del grupo de mujeres que pedía por las mejoras y un trato más digno dentro del circuito. “Nunca nos vendimos o nos etiquetamos como mejores, hay genes que no tenemos y eso es un hecho científico. Pero creemos que cada persona, cada ser humano, tiene el derecho a ser lo mejor que puede ser, sea él o ella” expresaría años más tarde a la BBC la nacida en Long Beach un 22 de noviembre de 1943. Bobby la atacó diciendo que si no podía “vencer a un anciano que apenas podía moverse no merecía ni la mitad de su dinero“.

Al final, la californiana aceptó el reto, ya que sabía que era una oportunidad para dejar en claro su mensaje. “Sentí que tenía el peso del mundo sobre mis hombros. Pensé que si perdía podríamos retroceder 50 años, habría arruinado todo lo recorrido y afectado la autoestima de todas las mujeres” recordaría años más tarde la ganadora de 12 Grand Slams a lo largo de su carrera y también llegó a ser número uno del globo.

A diferencia del duelo ante Court, esta vez si que se promocionó mejor el choque. Hubo 100 mil dólares en premios, la cadena televisiva ABC retransmitió el choque en el prime time y se preparó toda la parafernalia posible para hacer del duelo algo enorme, denominándolo como la “Batalla de los Sexos“. En su día ya hubo enfrentamientos entre hombres y mujeres, pero estos fueron duelos descontracturados, sin tanta relevancia. Ahora si que había algo en juego para Billie: tenía que vencer a Billy para cerrar su boca y la de miles de personas que apoyaban su forma de pensar.

 

Billie Jean King y Bobby Riggs

 

Más de 30 mil personas vieron como Jean King llevaba adelante su gran plan de juego, uno que consistió básicamente en cansar a su oponente, haciéndolo ir de un lado a otro de la pista, algo que funcionó sobremanera, ya que terminaría ganando por 6-4, 6-3 y 6-3. “Fue una clínica de tenis por parte de Billie Jean” manifestó Sports Illustrated. En ningún momento el nacido en Los Ángeles (25 de febrero de 1918) pudo proponer su juego ofensivo, y se vio sorprendido por un estilo que lo hizo siempre pelotear con sus peores golpes.

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El triunfo de Billie sirvió para que su mensaje tuviera más fuerza. Gracias a su voz es que el US Open se convirtió en el primer grande en dar un premio igualitario. Incluso cuando se retiró luchó por los derechos de las mujeres, tanto en el mundo del tenis como en general, ya que nunca buscó dar un paso atrás. Incluso también ayudó a Riggs a darse cuenta de su error. Estos, con el tiempo, terminarían haciéndose amigos. Y el día anterior a su muerte (la cual ocurrió un 25 de octubre de 1995 por un cáncer de próstata que lo tuvo a maltraer en sus últimos años) ambos tuvieron una emotiva charla y uno de los puntos que recordaron fue justamente el duelo entre ambos. “Yo le decía que se trataba de hacer historia, y él: ‘No, es dinero’. Pero esa noche me dijo: ‘En realidad hicimos diferencia, ¿verdad?’, y yo le dije que sí, la hicimos“.

Fuentes

  • BBC
  • Sports Illustrated
  • El Español
  • Punto de Break
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Me estaba por retirar del periodismo -no iba a ser una gran pérdida la verdad- pero TLB apareció para salvarme la vida. Escritor de corazón, podcastero amateur y contador de historias por vocación. Orgulloso del equipo que supimos formar y deseoso por seguir creciendo en este mundo tan competitivo.

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