martes, 19 enero, 2021
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Tenemos que reconocerlo, cuando pensamos en Aruba no pensamos en fútbol. Está paradisíaca isla, ubicada a 25 kilómetros de la Península de Paraguaná (Venezuela), tiene un historial algo vago en el deporte rey, uno que no ha terminado de calar como su vecino Curazao, aunque de eso hablaremos más adelante. Cabe recordar que ellos compitieron por casi sesenta años como las Antillas Neerlandesas, hasta que en 2010 esta figura dejó de existir políticamente (finalmente Curazao y Sint Maarten obtenían el status de país dentro del Reino de Países Bajos), siendo su despedida la Copa del Caribe de ese año.

Su condición es similar a la otras regiones que forman parte de naciones de la Unión Europea, como Groenlandia (Dinamarca) o la Polinesia Francesa (Francia). Ya Aruba se había escindido de la misma algún tiempo atrás, logrando su afiliación propia a FIFA y CONCACAF en 1988, aunque llevaran disputando partidos desde la década de los 30 sin reconocimiento como tal.

Al poco tiempo integró la fase clasificatoria a la Copa del Caribe 1989, siendo un desastre total su debut: derrota 11-0 ante Trinidad y Tobago. También disputarían las Eliminatorias rumbo a la Copa Mundial 1990. Aún tienen que recorrer camino en el desierto: nunca han logrado estar en fase de grupos de competencia absoluta alguna, retirándose un par de veces de la Copa Oro (1993 y 2005).

Actualmente viven momentos de cierta incertidumbre, con la salida el año pasado de Martin Koopman, el seleccionador que más tiempo ha estado al frente del equipo. Destacar que no era la primera experiencia ‘exótica’ para Martin, ya que luego de dirigir en categorías inferiores de varios clubes en Países Bajos decidió tomar rumbo, pasando por Congo, China y las selecciones de Arabia Saudí y Maldivas. Anteriormente dos argentinos pasaron por el seleccionado, Ángel Botta y Marcelo Muñoz.

Sus mejores momentos tuvieron lugar en 2014, de la mano de Giovanni Franken, logrando vencer consecutivamente a Turcos y Caicos e Islas Vírgenes Británicas (siendo este 7-0 el mayor resultado a favor de su historia). Estos partidos, correspondientes a una fase preliminar de la Copa del Caribe, le permitieron alcanzar el lugar 120 del ranking FIFA, todo un hito entonces para un equipo que apenas ha podido superar la decena de victorias en su historia.

Ahora, claro está, se ubican algo más lejos de lo que ellos quisieran, compartiendo el puesto 200 con Pakistán. Ni siquiera la Nations League, torneo que ha ayudado a selecciones menores de otras confederaciones futbolísticas a tener su momento de gloria, ha supuesto un alivio: en la última edición acabaron últimos en su grupo, con seis derrotas en la misma cantidad de partidos. En el camino a Rusia la ilusión fue transitoria: Barbados fue sancionado por alineación indebida, lo que permitió el avance hasta que San Vicente y las Granadinas (global 3-2) acabó con su campaña mundialista.

Tienen sus esperanzas puestas en jóvenes como Edward Clarissa, Javier Jiménez y Andrew Martínez (Clase 2000), o Glenbert Croes, que a sus 19 años ya es un habitual de la selección mayor. A diferencia de su vecino, en la isla no se ha realizado un trabajo de scouting y captación de talento que motive a chicos nacidos en el territorio o que tengan antepasados en el mismo, y que hagan vida en el Viejo Continente, a vestir la zamarra nacional. En sus últimas convocatorias apenas hay un jugador, el atacante Joshua John (VVV Venlo), que juega en  alguna Primera División europea. La mayoría está en divisiones inferiores neerlandesas o casos como el mencionado Jiménez (Brandenburg 03 alemán), Randell Herrevelt (Pallo-lirot Rauma finés) o Josh Gross (Asarum sueco). El grueso del plantel, como salta a la vista, disputa la llamada Division di Honor, fundada en 1960 y cuyo máximo ganador histórico es el SV Dakota. 

En ese mismo distrito se encuentra el Estadio Guillermo Próspero Trinidad, nombrado en honor a un político local y que hace las veces de sede de la selección. Allí también tiene mucha relevancia el torneo de Copa, llamado Bético Croes. Otros clubes representativos son Racing Club Aruba y SV Estrella, ganadores en 1965 y 1970 respectivamente de la Copa de las Antillas Neerlandesas. Incluso hay un River Plate en la liga, que luce los mismos colores que el Millonario argentino. Al final de cada torneo el décimo lugar desciende a la llamada División Uno (Segundo nivel) y el octavo y noveno lugar disputan un playoffs de ascenso y permanencia ante el segundo y tercer lugar del mencionado campeonato.

A pesar de las dificultades, en la isla creen en sus posibilidades, confiando en la joven camada que viene pujando fuerte y en una liga que poco a poco va creciendo. En el área del Caribe las cosas se han estado igualando los últimos años. De cualquier manera, el partido ante Bermuda de marzo se hace esperar.

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Juan Zavala
Venezolano del 96. Literatura, geopolítica y deportes. Contando aquellas historias que tanto nos apasionan desde otro punto de vista.

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