viernes, 24 enero, 2020
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Se cumplen 15 años del Sudamericano Sub 20 de Colombia, el primer torneo oficial de Leo con un seleccionado argentino. Un certamen en donde dio algunas pinceladas de lo que iba a ser en los siguientes años.

A fines de los 90’ y principios de los 2000 era una costumbre mirar los Sudamericanos Sub 20. Motivos sobraban: era la época de apogeo del proceso liderado por José Néstor Pekerman y en cada seleccionado había jugadores que empezaban a cumplir lo que prometían. Por caso, en Chile 97’ estaba aquel mediocampo de lujo con Juan Román Riquelme, Pablo Aimar y Esteban Cambiasso. Estos dos últimos liderarían en Mar del Plata 1999 al seleccionado que tenía a un Luciano Galletti en estado de gracia. Ecuador 2001 fue la puesta a punto para una selección que meses después se consagraría en el estadio de Vélez y Carlos Tévez, Fernando Cavenaghi y Javier Mascherano fueron los abanderados en Uruguay 2003. 

Pero para esta historia hay que dirigirse al 2005. Argentina tenía que revalidar las credenciales obtenidas en Montevideo dos años atrás. Equipo había, ya que el grueso de aquel grupo fue campeón continental y bronce mundial Sub 17. En aquella camada estaban, entre otros, Oscar Ustari, Pablo Zabaleta, Ezequiel Garay, Lucas Biglia, y Fernando Gago. Y a esos nombres se iba a sumar un juvenil proveniente del Barcelona de cuya existencia recién se percataron el año anterior: Lionel Messi.

Habían pasado poco más de seis meses de aquel urgente partido amistoso que la AFA organizó para blindar a Leo de cualquier intento de convocatoria por parte de España. Aquel partido contra Paraguay en la cancha de Argentinos que casi todos habían ignorado en su momento, pero que con el correr de los años empezó a ser considerado como una fecha patria. Hugo Tocalli volvía a convocarlo, a pesar de que el rosarino no era una primera opción para él. De hecho, Messi usó la casaca número 18, en lugar de la 10 con la que solemos verle en la actualidad, ya que ésta la portaba Pablo Barrientos, y arrancó el torneo contra contra Venezuela desde el banco de suplentes.

Aquel encuentro tuvo un comienzo difícil para Argentina que sufrió las ocasiones claras de los venezolanos, pero se encontró con la apertura del marcador gracias a la colaboración del defensor Raúl González. Igualmente, ese tanto no cambió la tónica del encuentro, a tal punto que Miku Fedor tuvo el empate en sus pies con un penal que estrelló en el travesaño. Ante este panorama, en el complemento de aquel encuentro Leo saltó a la cancha reemplazando a Ezequiel Lavezzi y minutos después anotó su segundo gol con la albiceleste (contando aquella apilada del 29 de junio ante los guaraníes) con un gol 100% Messi: diagonal y zurdazo desde fuera del área para descomprimir la situación y empezar a liquidar una historia que terminó de resolverse con un gol cerca del final de Barrientos.

Más allá de su vital aporte para ese 3 a 0, dos días después volvió a sentarse en el banco de suplentes frente a Bolivia, en una noche que terminó siendo casi una fotocopia del debut: marcador exiguo al entretiempo (esta vez fue Barrientos quien abrió la historia en los primeros minutos), el 18 que ingresó al inicio del complemento (quien salió fue Cardozo), e instantes después anotó dos tantos para tranquilizar las aguas. El primero de ellos fue para enmarcar: una jugada personal que arrancó a mitad de cancha, prosiguió con una larga carrera para terminar con un bombazo al palo lejano. Aquella jugada del 2 a 0 (que finalmente mutó en 4 a 0 con la anotación final de Mauro Boselli) terminaría siendo 11 meses y monedas después su debut en un reconocido programa de televisión argentino con el que su nombre se hizo aún más conocido (incluso a pesar de anotar golazos en el Mundial de Holanda ante España y Brasil).

En el encuentro siguiente ya no había dudas: Leo estaba en el 11 inicial de Tocalli. Perú fue el rival de su primera titularidad, y también una nueva selección que lo sufrió cuando sobre el cierre de la primera parte el rosarino metió el quinto de los seis goles albicelestes en ese partido (Juan Manuel Torres -2-, Barrientos, David Abraham y José Sosa completaron la cuenta). La igualdad 1-1 (gol de Hernán Peirone) contra los locales fue el punto final del seleccionado en el Grupo A, donde finalizaron primeros con 10 unidades, 14 goles a favor (4 de Messi) y apenas uno en contra.

El hexagonal final tuvo a una albiceleste con demasiados empates en su haber, y a un Messi con la pólvora mojada. Más allá de la victoria 1 a 0 ante Venezuela (autogol de José Luis Granados), las igualdades ante Chile (1-1, gol de Lavezzi), Uruguay (0-0), y Colombia (1-1, gol de Garay) hicieron que la selección perdiese toda oportunidad de ser campeones, más allá de haber logrado el pasaje a los Países Bajos, donde iba a estar al mando Francisco Ferraro, reemplazando a un Tocalli afectado por la Copa Confederaciones de aquel año. 

Igualmente quedaba la función final, nada menos que contra Brasil. Messi esperaba nuevamente en el banco. Argentina fue la que recibió el primer golpe, con el tanto de Evandro. Pero Leo ingresó por Cardozo y, tal como pasó en los primeros encuentros, el semblante de la ofensiva mejoró: tras el empate transitorio de Pablo Zabaleta, el rosarino empujó el centro atrás de Barrientos y estableció el 2-1 definitivo, para cerrar con un buen sabor de boca este Sudamericano.

Un Sudamericano que tuvo como principal figura a Hugo Rodallega, quien anotó 11 goles (5 más que Lionel), e incluso se osó comparar con el argentino: “Soy mejor que Messi. La diferencia es que él juega en Barcelona y yo en Quindío”. Sin embargo, y más allá de su dilatada trayectoria en clubes europeos, no pudo plasmar en los siguientes años esa afirmación.

Este Sudamericano tuvo nombres ilustres: Falcao en Colombia, Godín y “Cebolla” Rodríguez en Uruguay, Matías Fernández en Chile, Antonio Valencia en Ecuador, Fernandinho y Filipe Luis en Brasil… pero ninguno se comparará con este jugador que, si bien ahora luce distinto al que fue, buscará volver 15 años después a ese país para poder levantar el pagaré más gordo de su carrera deportiva.

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Santiago Ludueña
Periodista deportivo, aunque también pueden decirle Licenciado. Escribió un libro, el árbol y el hijo aún los debe. Fanático de los deportes, pero también de los libros. Colaboró en varias revistas y webs.

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