jueves, 6 junio, 2019
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Por Facundo Osa (@FacuOsa)

 

Cuando alguien habla de la World Wrestling Entertainment (WWE) se imagina millones de cosas: desde estadios desbordados hasta maniobras que dejan boquiabiertos a los espectadores. Sin embargo, nadie la relaciona con Argentina, y hasta con Sudamérica, debido a la escasez de luchadores de esta zona del mundo.

Y es cierto que, a diferencia de Asia en el último tiempo, Latinoamérica no es uno de los principales mercados a los que apunta la compañía. Si bien en 2018 hubo exhibiciones de Main Event en Chile y Argentina, se sigue tratando del show menos visto de los cinco semanales (Raw, Smackdown, NXT y 205) ya que, generalmente, participan pocas de las grandes estrellas que la gente quiere ver.

Esto no significa que nunca hubo luchadores de estas tierras. Los más conocidos de la historia son los mejicanos Rey Misterio y Eddie Guerrero, que murió el 13 de noviembre de 2005, pero hubo un argentino que a mediados del siglo XX fue la principal atracción de la compañía, por entonces conocida como Capitol Wrestling.

Antonino fue el inventor de las “luchas aéreas” en la WWE.

Se trata de Antonino Biasetton, un hombre nacido en 1921 en Treviso, Italia, cuya familia emigró a la Argentina cuando él era un bebé. Desde chico mostró interés y cualidades para todo tipo de deportes, desde la gimnasia acrobática pasando por el fútbol y el rugby, en el cual se destacó en el Atletico del Rosario y en el seleccionado de la Unión de Rugby del Litoral.

Su vida cambió cuando a principios de la década del 40′ llegó al país Stanislasius Zbyszko, un antiguo y famoso luchador polaco que se había transformado en entrenador y que se encontraba en busca de nuevos talentos. Zbysko convenció a Antonino de convertirse en su pupilo para aprender las nociones básicas de la disciplina y probar suerte en los Estados Unidos, donde el catch se había convertido en un fenómeno en los 30′ y su popularidad aumentado durante la década siguiente.

Después de más de un año de practicar en un gimnasio de Texas, Biasetton comenzó a competir, primero, en la Midwest Wrestling Association en 1942, luego en la American Wrestling Association en 1944, pasando allí al renunciar a la primera, y en la National Wrestling Alliance (NWA) en 1948.

Las primeras dos eran organizaciones regionales con poco reconocimiento a nivel nacional, pero le permitieron a Biasseton tener contacto con el público y con la exigencia que implica una lucha seria, fuera del entrenamiento. La NWA, por su parte, era la mejor compañía del momento, por lo que haber sido campeón de los pesados en dos ocasiones tuvo un gran impacto en su carrera.

Su desempeño y el cariño que se ganó por ser un luchador face (aquellos que hacen todo como se debe y no recurren a la trampa para poder ganar), lo llevaron en 1952 a Capitol Wrestling, que en ese momento dependía de la NWA, de la mano de Vincent James McMahon, donde se convertiría en un ícono sin precedentes.

Muchos de los shows de esta empresa se llevaban a cabo en el Madison Square Garden, donde Biasetton competía bajo el alias de Antonino Rocca. En Nueva York, su ascendencia ítalo-argentina hizo que la mayoría de los espectadores se identificaran con él, dado que la comunidad italiana y la latina eran las minorías más preponderantes de aquel entonces. Esto, sumado a su increíble capacidad aérea en una época donde los luchadores pocas veces usaban las cuerdas, lo llevaron a protagonizar los eventos principales de cada jornada aún sin ser el campeón.

Pese a que en 1957 ganó el campeonato de parejas junto al puertorriqueño Miguel Pérez, no tuvo una oportunidad por el título de los pesados hasta 1963. Una vez que la Capitol Wrestling se desligó de la NWA y pasó a conocerse como WWE, Rocca cayó ante Buddy Rogers en la final del torneo que coronó al primer campeón de Peso Pesado de la compañía.

Sobre el final de su carrera quedó eclipsado por Bruno Sanmartino, recordado como la primera Superestrella de la WWE, por lo que su rumbo viró a exhibiciones en Japón como luchador y, en ciertas ocasiones, como árbitro invitado. También fue comentarista junto a Vincent Kennedy McMahon, hijo de Vincent J. y actual dueño de la empresa, para terminar apartándose sobre el final de la década. Probó suerte como entrenador, siguiendo los pasos de Zbyszko, pero no demostró tener las aptitudes necesarias para ser un buen scout ni para llevar talentos a Estados Unidos.

En 1976 integró el elenco de la película Alice, Sweet Alice y, un año más tarde, falleció a causa de una infección que lo tuvo a maltraer durante todo 1977.
Hasta finales de los 80′ fue el único argentino en pisar un ring de WWE. En 1989 llegó el debut del Gigante González para la WCW en el pay per view Capital Combat y en 1993 pasó a la WWF, ambas divisiones dependientes de la WWE.

 

 

Su pelea con Superman

 

Antonino se animó a “luchar”, incluso, ante el mismísimo Hombre de Acero.

En 1962, su popularidad era tal que fue incluido en el comic número 155 de Superman titulado The Downfall of Superman. En el mismo, el superhéroe organiza una pelea contra Rocca para luego poder atrapar a un delincuente al que le apasionaba el catch.

Sin embargo, ni bien comenzó la pelea, Rocca termina lanzando a Superman fuera del ring, donde un duende de otra dimensión que molestaba al Hombre de Acero se hizo presente. Allí le explicó que había dotado a Rocca de una fuerza descomunal para dejarlo en ridículo y, para demostrar que no era un invento, invocó a Sansón y a Hércules, quienes también sufrieron los poderes sobrenaturales que se le habían atribuido al argentino.

Sin embargo, en el final de la historieta, Rocca ayuda a Superman a atrapar al hombre que buscaba, uniendo sus fuerzas para “combatir el mal”.

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