lunes, 18 octubre, 2021
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Cuando hablamos de Surinam una de las últimas cosas en las que pensamos es el deporte, y mucho menos, en los Juegos Olímpicos. Esto se debe, claramente, a la falta de recursos humanos de un país que actualmente cuenta con poco más de 550 mil habitantes en una superficie relativamente pequeña de 163 mil km². Pero hubo un atleta que puso a este pequeño país de habla neerlandesa en el centro del mapa gracias a sus actuaciones dentro de una pileta olímpica.

Pese a que Anthony Nesty nació en Trinidad y Tobago, es prácticamente un surinamés nato luego de que su familia emigrara a Surinam cuando él tenía tan solo siete meses en busca de un mejor futuro para todos. El menor de los cinco hermanos se interesó desde muy pequeño por la natación y a los cinco años ya estaba haciendo largos en el Paramaribo Dolphins Club de la capital del país. Era la única pileta de 50 metros que había en todo el territorio, aunque no era considerada olímpica dado que tenía seis carriles en lugar de los ocho que la FINA exige para la certificación olímpica.

Tuvo un ascenso meteórico al encontrar su zona de confort en el estilo mariposa, el mismo que lo llevaría a la gloria más adelante y que lo impulsó a participar de los Juegos Panamericanos de Caracas en 1983 con tan solo 15 años junto a su hermana Pauline. Como si esto fuera poco, un año después se encontraba en Los Angeles representando a su país junto a otros cuatro atletas en los Juegos Olímpicos de 1984. Sin una preparación remotamente cercana a la de un atleta profesional y sólo con directivas de su padre, Nesty obtuvo un 21° lugar anecdótico ya que su principal objetivo era disfrutar la experiencia al máximo al ser consciente de la inferioridad de condiciones en la que se encontraba con respecto al resto de sus rivales.

Sin embargo, fue esa misma experiencia la que le dio la inyección de madurez necesaria para cambiar el enfoque con el que afrontaba su disciplina. Ni bien retornó de Los Angeles aceptó la oferta de un scout para sumarse a The Bolles School, un instituto de enseñanza secundaria estadounidense privado conocido por sus programas para deportistas-atletas. Nesty llegó con un Juego Olímpico encima para ponerse bajo las órdenes de Greg Tony, uno de los entrenadores de instituto más reconocidos de la historia del país. De la mano del oriundo de Pennsylvania nuestro protagonista dio un salto de calidad impensado hasta para el más optimista de los escenarios que se había planteado: hasta su graduación en 1987 dominó el circuito estadounidense de su categoría y rompió el récord nacional de instituto de 100 metros mariposa que pertenecía a Pablo Morales, poseedor del récord mundial, medallista de plata en los 100 metros mariposa y campeón olímpico en la prueba de relevos 4×100 en Los Angeles 1984.

De a poco, Nesty se estaba convirtiendo en una eminencia del estilo mariposa en Estados Unidos. El desafío que tenía por delante era trasladar ese éxito al plano internacional, algo que comenzó a lograr en los Panamericanos de 1987 en Indianápolis donde obtuvo el oro en la prueba de 100 metros mariposa y el bronce en los 200 metros mariposa, una prueba que históricamente le iba a costar un poco más que la versión de 100 al exigir una mayor constancia en detrimento de una menor explosividad. Se puede decir que la performance del surinamés en esos Panamericanos fue el aviso de lo que estaba por acontecer en los años venideros.

El oro en esa prueba le garantizó un lugar en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. Los segundos Juegos de un Nesty que llegaba con muchos más kilómetros nadados, mayor masa muscular y con una técnica más pulida que su debut en Los Angeles cuatro años atrás. Ya no era un adolescente inocente que se preparaba de la forma que podía: ahora contaba con la experiencia del día a día en un instituto de la talla de The Bolles y el aprendizaje de haber estado bajo el tutelaje de un coach como Greg Tony.

Esto no quiere decir que partía como uno de los favoritos: todos los flashes estaban puestos en el estadounidense Matt Biondi, quien iba a competir en seis eventos distintos y era candidato a quedarse con una medalla en cada uno de ellos. En el Parque Acuático de Jamsil, Biondi superó el tiempo de Nesty en el heat por 4 milésimas, 2° y 3° del ranking general respectivamente, lo que les garantizaba un lugar en la carrera por medalla. En la final A las cámaras se volvieron a quedar con el americano antes de la largada y, hasta los 50 metros, no se habían equivocado: Biondi había bajado 5 milésimas el ritmo del récord olímpico en la llegada a la mitad de carrera y parecía estar encaminado a una victoria por más de medio segundo y con posible récord olímpico. Pero en el segundo tramo fue cuando el surinamés se hizo gigante: corrió a su rival y lo emparejó a 10 metros del final y entre ambos protagonizaron la llegada más reñida de la historia de la natación. Nesty clavó un tiempo de 53.00 y mientras que el reloj de Biondi se detuvo en 53.01. Una milésima convirtió a Nesty en campeón olímpico con récord incluido, ocho milésimas más rápido que el del alemán Michael Gross, para desatar su alegría dentro de la piscina.

 

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El golpe había sido consumado. Surinam sumaba la primera medalla olímpica de su historia gracias a un chico de 20 años que se había visto obligado a emigrar para convertirse en héroe nacional. La bandera verde, blanca y roja flameaba en una posición totalmente inimaginable: por encima de la de Estados Unidos y de la de Gran Bretaña en un podio de unos Juegos Olímpicos. La historia de Nesty y el video de él cantando el himno en el podio dio la vuelta al mundo. Era el Rocky de la natación venciendo a Apollo Creed contra todo pronóstico en la cita más importante del deporte. Se convertía así en el primer nadador negro en coronarse campeón olímpico y el segundo en obtener una medalla luego de las dos de bronce que consiguió la neerlandesa Enith Brigitha en Montreal 1976.

Al volver a Surinam su estatus se elevó al de celebridad. El aeropuerto estaba colmado de gente esperando su llegada para recibirlo en un clima de efusividad en el que confluían gritos, lágrimas, saltos y cánticos. El Jefe de Estado Ransewak Shankar lo conmemoró poniendo su imagen en estampas y lanzando una serie de monedas de plata y bronce talladas con la imagen de Nesty nadando. Además, el estadio de Paramaribo fue renombrado en su honor y Surinam Airways nombró Nesty a uno de sus aviones.

Mientras estaba en la cresta del tsunami mediático que gozaba, tuvo una oferta que lo ayudaría a continuar cimentando su legado y provenía de la Universidad de Florida. Querían que Nesty se convirtiera en un Gator y se sumara al equipo universitario para el torneo de la NCAA. ¿Qué mejor adición que un campeón olímpico con doble experiencia en la máxima cita internacional del deporte? Al surinamés le atrajo la propuesta y decidió pasar los próximos cuatro años de su vida en el sureste de Estados Unidos asentándose como uno de los mejores nadadores de mariposa de la historia. 

 

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Mantuvo un invicto de tres años en la prueba de 100 metros mariposa, fue tricampeón de la NCAA en esa modalidad entre 1990 y 1992, campeón de los 200 metros mariposa en 1990, campeón de la prueba de relevos 4×100 en 1991 y medalla de oro en el Campeonato Mundial de la FINA 1991. Para seguir sumando récords y reconocimientos, tuvo 16 menciones All American, un promedio de cuatro por cada año que estuvo en la Universidad de Florida.

El envión que había conseguido en su etapa universitaria lo mantuvo en los Panamericanos de La Habana 1991, donde repitió la actuación de la edición anterior en Indianápolis: oro en los 100 metros mariposa y bronce en los 200 metros mariposa, consiguiendo el boleto para sus terceros Juegos Olímpicos.

Así como el Nesty de 1988 no era el mismo que el de 1984, el de 1992 era una versión híper mejorada del campeón olímpico de 1988. Ahora las cámaras se quedaban con él la mayor cantidad de tiempo posible y era tenido en cuenta como uno de los favoritos a quedarse con el oro en la prueba. En la final las apuestas se dividían entre él, Pablo Morales y el polaco Rafal Szukala, la relevación de esa edición. Como admitiría años más tarde, el inicio condicionó a Nesty, que se sumergió más de lo que se acostumbra en la largada, lo que hizo que perdiera milésimas valiosas de cara al final. La carrera estuvo dominada de principio a fin por Morales, quien estuvo medio cuerpo por delante de sus rivales a lo largo de los 100 metros. Esta vez nuestro protagonista se tuvo que conformar con la medalla de bronce, dado que el Szukala lo adelantó por seis milésimas para quedarse con la de plata, aunque eso no cambiaba el hecho de que Nesty le había dado a su país la segunda medalla de su historia, cifra que no ha cambiado hasta la actualidad.

La vida post Barcelona fue una de reconocimientos para Nesty: fue inducido al Salón Internacional de la Fama de la Natación en 1998 y en el de la Universidad de Florida en 2002 y en 2008 fue invitado para ser el abanderado de Surinam en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Beijing. Desde 1999 integró el staff técnico de la Universidad de Florida con actuaciones como asistente del equipo estadounidense en las Olimpiadas de 2011, como head coach de Surinam en Londres 2012 y Río 2016 y como entrenador principal de Florida desde 2018 hasta el momento.

 

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Me declaro ferviente enemigo del monopolio del fútbol en los medios e impulsor de historias polideportivas. También soy fanático del olimpismo, su espíritu por lo que creo que hay que contarlo y difundirlo todos los días, no cada cuatro años.

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