lunes, 23 septiembre, 2019
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El fútbol de los Estados Unidos estaba en shock. El Team USA, amplio dominador a nivel mundial (campeón de dos mundiales y tres medallas doradas hasta ese fatídico 2010), veía como se le escapaba la chance de entrar de manera directa al torneo a disputarse en Alemania un año más tarde. Era de noche en Cancún y México, que apenas si había podido disputar una Copa Mundial de la FIFA (siendo, para más inri, última en aquel 1999), daba uno de de los golpes más grandes de la historia del deporte, derrotando a sus vecinas por 2-1. Ni los fans, ni la prensa, ni las propias jugadoras podían creerlo. Siempre que habían participado del Campeonato de la CONCACAF habían salido victoriosas, pero ese 5 de noviembre la historia tomaba un rumbo diferente. Si, los Estados Unidos eran, al fin y al cabo, un conjunto lleno de humanas.

Luego de vencer a Costa Rica en el partido por el tercer puesto, las estadounidenses se vieron en la necesidad de disputar un repechaje intercontinental. Habría que viajar hasta Italia para jugar el encuentro de ida y eso sería el 20 de ese mismo mes, por lo que no había tiempo suficiente de asimilar el golpe. Era a todo o nada, y era ya. En un Stadio Comunale Euganco de Padova a medio llenar, las norteamericanas buscaron por todas las vías posibles destruir la valla protegida por una Anna María Picarelli tocada por los dioses. Nadie entendía que maldición se cernía de repente sobre aquellas mujeres de barras y estrellas en pecho, pero algo no andaba bien. Para las italianas, aquel empate significaba un virtual triunfo, ya que, de conseguir un gol en el Toyota Park de Bridgeview (Illinois) una semana después, todo cambiaría en el fútbol femenino: las líderes de este deporte podían quedarse afuera de un Mundial por primera vez en la historia.

La entrenadora sueca Pia Sundhage decidió hacer una apuesta fuerte en medio de un compromiso caliente. Corría el minuto 86 cuando sacó de la cancha a Amy Rodríguez para poner a Alexandra Patricia Morgan Carrasco. Nacida en San Dimas, California, Alex venía de ser figura en el Mundial Sub 20 del 2008 ganado por su país y era una de las sensaciones del fútbol universitario, pero la mayoría se preguntaba si no era mejor contar con una veterana de guerra en aquel caliente partido, en vez de alguien que ni siquiera era profesional.

Pero Sundhage, que tiene un sentido del humor un tanto particular, decidió que necesitaba un par de piernas frescas en el campo. “No tienes que ser complicada, no tienes que ser inteligente, solo debes ir a la portería, porque eres más rápida que los demás” le dijo la sueca a Morgan, y esta no le falló: corría el minuto 48, Carli Lloyd metió un pelotazo que fue a parar a la cabeza de Abby Wambach, quién se la bajó con toda la claridad del mundo a una Morgan que corría como un relámpago en medio de la oscura noche. Esta le ganaría en velocidad a su defensora y lograría vencer, por fin, la resistencia de una por entonces inexpugnable Picarelli. Era el 0-1, era el final. Una semana después, el Team USA lograría ganar por el mismo marcador y sellaría un sufrido pero anhelado pasaporte para Alemania 2011.

 

 

Desde entonces, la carrera de Morgan crecería como la espuma de una cerveza recién servida. Sería escogida por las Western New York Flash en el pick uno del 2011, pasando así al profesionalismo. Unos meses después, se convertiría en una de las piezas clave del conjunto norteamericano que volvería a enganchar a su afición, primero venciendo a Brasil por penales en los cuartos de final (en uno de los mejores partidos femeninos de todos los tiempos) y luego marcando el último tanto del 3-1 ante Francia en semifinales y el de la victoria parcial ante Japón en la final -la que terminarían perdiendo en los penales; logrando todo esto viniendo desde el banco en cinco de los seis partidos. Aunque luego ella y sus compañeras se vengarían de las niponas, venciéndolas tanto en la final de los Juegos de Londres 2012 como en el Mundial del 2015, siendo escogida incluso en el once ideal de este último torneo.

Morgan (también escogida dentro del XI histórico de los Estados Unidos, un honor solo para los verdaderos fenómenos) se erigió como una de las delanteras más letales de esta década, al punto tal de tener anotados ya 106 goles en 164 encuentros. Claro, quizás los cinco tantos convertidos ante Tailandia en el debut del Mundial de Francia pierdan lustre ante otros más importantes que ha anotado en su carrera (donde consiguió un par de ligas estadounidenses, una Champions League con el Lyon o varias preseas con su país), pero bien es cierto que, gracias a esta gesta, logró entrar nuevamente en la historia de las Copas del Mundo, ya que solo Michelle Akers pudo alcanzar semejante cifra de goles.

Para Alex, este torneo significará otro lugar más donde expresar su excelso y veloz juego en el verde césped, pero también será otra ventana para pedir una mayor igualdad. Junto a varias compañeras, se animó a denunciar a su propia federación, ya que ven que reciben muy poco dinero de todo lo que generan, más teniendo en cuenta que sus resultados son muchísimo mejor que los de sus pares masculinos. Morgan sabe que el Team USA no solo debe ganar el título por el honor de cada una, sino porque son una fuente de inspiración para todas las niñas que vienen detrás, quiénes, esperan, no tengan que pasar por tantas luchas.

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Juan Pablo Gatti
Me estaba por retirar del periodismo -no iba a ser una gran pérdida la verdad- pero TLB apareció para salvarme la vida. Escritor de corazón, podcastero amateur y contador de historias por vocación. Orgulloso del equipo que supimos formar y deseoso por seguir creciendo en este mundo tan competitivo.

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