martes, 20 octubre, 2020
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La presencia de Alex Caruso en el quinteto inicial de los Lakers para el sexto juego de las Finales de la NBA tomó por sorpresa a varios aficionados que comenzaron a frecuentar la liga como consecuencia de las diversas cuarentenas a nivel mundial. Pero aquellos que llevan un par de años dentro del mundo del básquet estadounidense pudieron ver de primera mano la evolución desde cero de este jugador.

A diferencia de la mayoría de sus compañeros en Los Angeles Lakers, Caruso no fue el foco de los flashes y de las cámaras de televisión desde una edad temprana. Todo lo contrario. En su último año de High School, ecuánime de secundaria o preparatoria en Latinoamérica, consiguió meterse en los últimos puestos del top 100 anual que realiza ESPN sobre los mejores prospectos de cara a la siguiente temporada de básquet universitario gracias a su producción en la Consol High de su oriunda Texas.

Esto hizo que le llegaran numerosas ofertas de universidades de la Division 1, la mejor categoría del campeonato de la NCAA (que tiene tres), aunque ninguna de estas fue de las más poderosas como Duke, Kentucky o North Carolina. Sin embargo, fiel a su estilo de vida simple, decidió quedarse en casa y jugar para Texas A&M, equipo con el cual había tenido su etapa de ball boy cuando era pequeño y donde su padre ocupaba el puesto de director deportivo.

Allí se vio otra diferencia más entre el camino que él tuvo que recorrer y el que sus compañeros transitaron. Mientras LeBron James dio el salto a la NBA directamente desde la escuela o Anthony Davis ganó el título de la NCAA en su único año con Kentucky, Caruso pasó los cuatro años de su beca deportiva en Texas con un promedio de 8 puntos, 4,7 asistencias y 2,02 rebotes, una producción bastante pobre hasta para un prospecto del final de la segunda ronda del Draft. La única ventaja que tuvo en ese lapso, que nada tuvo que ver con su desempeño en  la cancha, fue que su cuerpo desafió a la herencia genética de sus padres, quienes no superaban el metro setenta de altura, y creció hasta llegar al 1,96 que mide hoy en día.

Al no ser elegido por ningún equipo en el Draft de 2016, disputó la Summer League, donde los equipos filiales de cada franquicia utilizan sus propios jugadores jóvenes y descartes del Draft a modo de prueba, con los Philadelphia 76ers, a quienes tampoco impresionó. Lo cortaron una vez terminada la competencia y un mes más tarde firmó con Oklahoma City Blue, el filial del Thunder con los que disputó la G-League 2016/2017.

A mediados de 2017 firmó con los Lakers para jugar la Summer League de ese año, en donde comenzó a construir las bases del éxito que hoy lo rodea. Integró uno de los mejores equipos de la historia de la competencia junto a Lonzo Ball, Brandon Ingram y Josh Hart, todos incluidos años más tarde en el paquete que los Lakers enviaron a Nueva Orleans a cambio de Anthony Davis, Thomas Bryant, titular en los Washington Wizards actualmente, y Kyle Kuzma, con el cual anoche consiguieron el 17° anillo de la franquicia.

Su producción en el perímetro junto a Lonzo lo llevó a firmar un contrato de dos vías o two way en el que esporádicamente podía ser llamado al equipo oficial para ciertos partidos mientras se desempeñaba regularmente en la G-League. Esa temporada terminó jugando 37 encuentros con Los Angeles Lakers, logrando su máximo de 15 puntos en un partido contra los Clippers.

Como en la gerencia general lo seguían teniendo como un proyecto con un resultado abierto, lo volvieron a llamar para la Summer League de 2018, aunque lo mejor llegaría al final de la temporada. Con LeBron James lesionado y los Lakers matemáticamente eliminados de la carrera por ingresar a los playoffs, Caruso gozó de varios minutos en la rotación, en los que sorprendió al mundo con un look que no lo hacía parecer un jugador de NBA, producciones propias de una superestrella como su partido de 32 puntos en una victoria 122 a 117 frente a los Clippers y posterizando a grandes defensores de la liga como Kevin Durant y Rudy Gobert. De la nada, un chico blanco que se estaba quedando pelado y que no había sido seleccionado en el Draft estaba presionando en defensa a los mejores anotadores del mundo y dejando jugadas y volcadas para los highlights diarios de las redes sociales.

Poco a poco se fue convirtiendo en el meme preferido de los usuarios de Twitter que irónicamente lo comparaban con Michael Jordan o lo llamaban “The Bald GOAT” (la cabra calva por el homónimo de las siglas GOAT –Greatest of All Time- en inglés), apodo que hasta el propio LeBron adoptó para referirse a Caruso. También “perdió” su apellido y las cuentas oficiales de los Lakers lo bautizaron Carushow en honor a lo que mostraba en el parquet.

Pero ni él ni la gerencia general se lo tomaban como un chiste. Si bien Caruso reconoce que el submundo de Twitter es gracioso y está lleno de ingenio, él se lo tomaba con humor hasta que llegaba la hora del salto inicial en el que se volvía a poner su vincha y se dedicaba a hacer lo que mejor sabía: asfixiar al oponente en defensa, no dejarle espacio a los tiradores, imprimirle ritmo al juego en ambos costados y penetrar al aro en ataque (al tiro de tres puntos lo fue mejorando esta temporada, aunque en el mencionado cierre de la 2018/2019 terminó con un 55% desde el perímetro).

Todo lo que acabamos de comentar le valió un lugar fijo en el equipo con un contrato oficial de 2 años por 5,5 millones de dólares. Su aporte al equipo se hacía notar cada vez más en las estadísticas avanzadas que mostraban que tenía el mejor net rating de la liga, el promedio entre puntos anotados y permitidos cada 100 posesiones, y que, junto a LeBron, formaban una de las mejores duplas en la categoría de net rating defensivo. El resto es historia: victorias, derrotas, clasificación a playoffs asegurando el primer puesto de la temporada regular y el camino que el equipo transitó desde el primer juego de la postemporada contra Portland hasta la coronación de anoche en el sexto partido de Las Finales frente a Miami con Carushow como titular.

Si bien estamos hablando de un jugador de 26 años, Caruso es relativamente nuevo en la liga. La 2019/2020 fue su primera temporada entera junto al equipo y por eso él remarca que, además de ganar, también quiere aprender. Muchas veces se lo ha visto dialogando con James o con Jared Dudley, el veterano del equipo, en las entradas en calor o mismo corrigiendo a sus compañeros en ciertas jugadas. Y eso lo hace tan especial para el equipo y para la base de fanáticos de los Lakers. Una persona normal que, pese a su meteórico ascenso, se mantiene conectado con su círculo íntimo en Texas, que siempre quiere mejorar y que, al mismo tiempo, hace mejores a sus compañeros cuando está en el parquet. Lo seguirá haciendo, ahora con un trofeo de campeón de la NBA bajo el brazo.

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Facundo Osa
¡Buenas gente! Soy Facundo Osa, tengo 20 años y me gusta escribir de todo un poco. Últimamente estoy en una parte más polideportiva de mi escritura ya que me alejé del fútbol porque dejó de atraparme como antes. Así que ya saben, cada vez que vean alguna nota que sea de algún deporte que no frecuentamos tanto en la página, seguro sea mía jajajaja. Ya que están, síganme en Twitter (@FacuOsa) si no se quieren perder de nada del mundo polideportivo (especialmente rugby, básquet y automovilismo).

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