martes, 24 septiembre, 2019
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El camino que llevó a Rusia al Mundial de Japón 2019 fue de los menos ortodoxos de la historia del rugby. Mientras la mayoría llegó a base de victorias que los posicionaron en los puestos que garantizaban un lugar en la Copa del Mundo, el elenco europeo no había conseguido llegar ni siquiera a pelear por entrar al repechaje. Entonces, ¿cómo clasificaron?

Primero hay que entender el complejo sistema de plazas en Europa. Si ninguna de las selecciones que no integran el Seis Naciones finalizó en los primeros doce lugares del Mundial anterior (Inglaterra 2015 en este caso) los resultados de todos los partidos se tienen en cuenta en una tabla bianual. Como Georgia finalizó tercera en el grupo C cuatro años atrás, sus encuentros no iban a ser tenidos en cuenta a la hora de ver qué equipo había sumado la mayor cantidad de puntos en los últimos dos años.

¿Qué torneos se toman en cuenta? En Europa hay competencias con equipos de tres niveles distintos. El primero, y el que se lleva todos los flashes, es el Seis Naciones que, salvo Italia, está compuesto por equipos del tier 1. El segundo es el Campeonato Europeo en donde participan Georgia, Rumania, Alemania, España, Rusia y Bélgica; y el tercero es el Trofeo Europeo, integrado por Portugal, Holanda, República Checa, Suiza, Polonia y Moldavia.

La selección campeona del Campeonato Europeo clasifica directamente a la Copa del Mundo mientras que la subcampeona se enfrenta en condición de local contra la vencedora del Trofeo Europeo en un único partido. La triunfadora de ese duelo accede a un cruce de interconfederación contra un equipo de Oceanía. Es una serie de ida y vuelta en donde el ganador consigue su pasaje al Mundial mientras que el perdedor continuará su búsqueda en un cuadrangular contra el perdedor del repechaje de América y los ganadores de los repechajes de África y Asia en un formato de todos contra todos.

¿Qué ocurrió en Europa? A la última fecha del Campeonato Europeo Rumania y España llegaban cabeza a cabeza con el mismo record: tres partidos ganados y uno perdido. Como Georgia ya estaba clasificada e invicta en el torneo, ambos seleccionados peleaban por el segundo lugar, pero, al mismo tiempo, por el boleto directo a Japón. Los rumanos tenían una ventaja de un punto en la tabla aunque debían enfrentarse a los georgianos, mientras que Los Leones tenían un encuentro accesible, sobre papel, ante Bélgica.

No obstante, hubo un aliciente que tuvo una importancia más significativa de la que debió haber tenido. Los árbitros que impartirían justicia en el cruce entre españoles y belgas eran rumanos, cuya selección se iba a ver beneficiada si su más acérrima competidora caía derrotada. Pese a que España no mostró su mejor versión y cometió varios errores, el réferi tuvo una serie de fallos muy cuestionables que derivaron en penales para Bélgica que Vincent Hart convertía en tres puntos. Después de 80 minutos, el resultado final decretaba que Los Leones cayeron 18 a 10 y que Rumania hizo lo propio frente a Georgia por 25 a 16, quedándose con la clasificación directa a Japón 2019.

Tal fue la actuación del árbitro rumano que los jugadores españoles lo increparon una vez finalizado el partido, y estuvieron a nada de pegarle, mientras que la Federación Española de Rugby (FER) presentó un reclamo ante la World Rugby (WR) para que se repita el encuentro. No solo que esto no ocurrió, si no que España también fue descalificada del torneo por la inclusión indebida de dos jugadores durante ocho partidos. Se trataba de Mathieu Belie y Bastien Fuster, quienes habían disputado los Mundiales Sub-20 con la camiseta de Francia en 2008 y 2012 respectivamente. Según el reglamento 8 de la WR, esto bastaba para que sólo pudieran jugar con los Galos ya que en 2008 la Federación Francesa había inscripto al seleccionado Sub-20 como equipo B.

Pese a la apelación de la FER basada en que Francia no había respetado el plazo de cuatro años que establecía la WR para cambiar el equipo que figura como B, en 2007 habían establecido que la selección Sub-21 ocuparía ese rol, el ente madre del rugby mantuvo su postura y utilizó el mismo criterio con Rumania y Bélgica. Los rumanos habían alineado a Sione Faka´osilea, quien había jugado una fecha del Circuito de Seven en Gold Coast con Tonga, mientras que los belgas contaban con ocho jugadores que habían disputado un Mundial Sub-20 con otra selección.

Al quedar las tres selecciones descalificadas, Rusia ascendía automáticamente al segundo puesto del Campeonato Europeo y, en consecuencia, clasificaba por segunda vez en su historia a una Copa del Mundo luego de su participación en Nueva Zelanda 2011. Alemania, por su parte, escalaba hasta la tercera posición y disputaría el play-off final frente a Portugal para definir quién se mediría ante Samoa en el repechaje interconfederacional.

Para poner en contexto la campaña de los rusos, finalizaron con cuatro partidos ganados y cuatro perdidos mientras que España y Rumania habían ganado seis y perdido dos. Una oportunidad histórica para una selección que desde la asunción de Lyn Jones como head coach adoptó un estilo intrépido y vertical, pero inconsistente al mismo tiempo. El desorden y los salteos hacia las puntas son las principales características de este equipo que se tendrá que medir frente a Irlanda, Escocia, Japón y Samoa en la fase de grupos del Mundial.

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Facundo Osa
¡Buenas gente! Soy Facundo Osa, tengo 20 años y me gusta escribir de todo un poco. Últimamente estoy en una parte más polideportiva de mi escritura ya que me alejé del fútbol porque dejó de atraparme como antes. Así que ya saben, cada vez que vean alguna nota que sea de algún deporte que no frecuentamos tanto en la página, seguro sea mía jajajaja. Ya que están, síganme en Twitter (@FacuOsa) si no se quieren perder de nada del mundo polideportivo (especialmente rugby, básquet y automovilismo).

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