martes, 20 octubre, 2020
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La Quinta del Buitre. El Dream Team de Cruyff. Si a mitad de 1995 uno miraba la última década de fútbol en España encontraba a dos grandes equipos: el Real Madrid de la segunda mitad de los 80´, con cinco títulos al hilo de la mano de Emilio Butragueño y compañía y el Barcelona, conducido por el revolucionario holandés que había conquistado cuatro ligas seguidas y, además, había llegado a la cima europea en 1992. 

Antes de las cinco ligas madridistas, los culés habían obtenido el título en la temporada 84/85 y, para cortar la racha catalana, el conjunto merengue ganó la 94/95 con un infernal Iván Zamorano. Sí, los últimos 11 títulos les pertenecían a los dos gigantes. Para ir por fuera de esa doble hegemonía teníamos que remontarnos a la 83/84 cuando triunfó el Athletic, la última victoria local de los vascos. 

En ese escenario estábamos cuando de cara al inicio de la 95/96 ocurrieron algunas cuestiones que modificarían el mapa de esa Liga: por un lado, por primera vez se otorgarían tres puntos al ganador de cada partido. Y además, tras una serie de irregularidades por parte de la Liga Profesional de Fútbol, se constituyó una competición de 22 equipos. Un descenso administrativo que no fue del Celta y Sevilla, dos descendidos que finalmente se quedaron y dos que subieron generaron un engendro que le llevaría unos años desactivar a una dirigencia ya por entonces muy cuestionada (cualquier parecido con las competencias argentinas es pura coincidencia). 

Y llegamos a nuestro protagonista: el Atlético Madrid. Un gigante dormido, de siestas quizás demasiado largas. Su último título de Liga había sido en la temporada 76-77 con el argentino nacionalizado español Rubén Cano como gran figura (metió 20 de los 62 goles que convirtió el Colchonero en los 34 partidos). En el medio cosechó tres Copas del Rey y una Supercopa de España. Pero la novena Liga se estaba haciendo esperar demasiado. Ahora bien, ¿se podía poner de candidato a un equipo que en la Liga anterior se había salvado por un punto de jugar la Promoción y que prácticamente mantenía los mismos nombres? 

La llegada de Radomir Antic – que había dirigido al Real Madrid en los primeros dos años de los 90´ y luego al Real Oviedo – fue el disparador de una reconstrucción emotiva y futbolística de un equipo que aparecía muy a la sombra de los dos gigantes, pero también de otros conjuntos que venían dando batalla en los últimos años. Otro nombre para destacar como novedad era el de Milinko Pantic, un “soldado de Antic”, por el que el entrenador estaba dispuesto a poner dinero propio para que venga desde el Panionios de Grecia. Pero ya vamos a ver que su contratación – quizás sorpresiva – daría notables frutos. Y también podemos sumar al búlgaro Luboslav Penev, proveniente del Valencia. El resto de los nombres que serían protagonistas ya venían formando parte de la plantilla. 

Un comienzo furioso 

Nueve victorias y tres derrotas. Así fue el inicio arrollador del equipo de Antic, a lo que hay que añadirle los dos triunfos frente al Almería en la primera ronda de la Copa del Rey. En la sexta fecha asumió el liderazgo, pero lo perdería a manos del Barcelona en la fecha 13 en la caída contra el Real Madrid – vaya paradoja – por 1 a 0 con gol de Raúl. De todas maneras los colchoneros no tardaron en volver a recuperarlo en la siguiente jornada al derrotar 3 a 0 al Oviedo, el ex equipo de Antic. Luego cayó ante el Betis de visitante, pero como el Barcelona tampoco ganó se sostuvo en la punta. Y ahí llegaría un duelo clave en esa primera mitad en el Vicente Calderón.

El Atlético, con un doblete de Penev y un tanto de Caminero, lograría imponerse 3 a 1 ante los catalanes y afianzarse en la cima. El año cerraría con dos triunfos más de enorme trascendencia: en Mestalla frente al Valencia, luego subcampeón, y el Compostela, sorprendente equipo que estuvo en el Top 5 casi toda la competición y en algún momento llegó a ser segundo. En el medio, también aseguraron clasificación a octavos de final de la Copa del Rey con un 8 a 5 global ante el Mérida. 

1996 

Todo ese gran 1995 debía llegar a algún destino al año siguiente. Y el Colchonero arrancó como para ratificar lo realizado en la primera parte de la temporada, con dos victorias y un empate para lograr el honorífico título de campeón de invierno. Habría tropezones y grandes triunfos de cara a una doble gloria inédita. De los primeros, curiosamente cada cuatro fechas: Real Sociedad en la 22, Sevilla en la 26, Valladolid en la 30, otra vez el derby contra el Real Madrid en la 34 (un conjunto merengue que haría una de las peores campañas de su historia, un sexto puesto a 17 puntos del futuro campeón) y la más fuerte de todas, contra el Valencia en la 38 a cuatro fechas del final, un 3 a 2 de local que hizo tambalear la estructura de un equipo que ya se perfilaba para festejar. De los segundos, la espectacular semifinal de la Copa del Rey – ya había eliminado al Betis en octavos y al Tenerife en cuartos – contra el equipo Ché dirigido por Luis Aragonés, a quienes vencería con un global de 6 a 5 y el Barcelona, siempre Barcelona. 

Cada vez que el Real Madrid aparecía como sombra colchonera, surgía el Barcelona como contraparte, como luz que daba energía. 10 y 20 de abril, en apenas diez días habría dos cruces fundamentales entre estos dos equipos. Primero, la final de la Copa del Rey. Luego, la jornada 37 en Camp Nou con ambos peleando el campeonato. 

El doblete 

Milinko Pantic solía ejecutar los tiros libres y los córners en el Atlético. Nunca se imaginó que esa noche en La Romareda le tocaría poner la cabeza a él. Un desborde por derecha de Delfí Geli derivó en un gran centro y el cabezazo del yugoslavo anticipando al arquero Busquets en el minuto 102 le dio la Copa del Rey a los de Antic. Era el primer gol de cabeza en la carrera de un jugador que atravesaba su mejor momento. 

A los 10 días, y luego del empate contra el Betis, el Camp Nou fue el escenario. Pero el Barça no tuvo revancha. Los visitantes lograron un 3 a 1 formidable que remató el argentino Leonardo Biagini a poco del final. La Liga se empezaba a encaminar y el nuevo enemigo pasó a ser el Valencia, que una fecha después lograría un gran triunfo que pondría alguna zozobra. 

Pero el Atlético no dudó en ese sprint. Victorias ante Compostela y Salamanca y empate ante Tenerife antes de llegar al capítulo decisivo. 25 de mayo de 1996, Albacete en un Vicente Calderón colmado. El Cholo Simeone y Kiko anotaron los goles de un 2 a 0 que sería historia pura. El Colchonero volvía a festejar una Liga tras 19 años y lo hacía además con un doblete fantástico en apenas un mes y medio. 

Los mejores en cada rubro

Diego Pablo Simeone fue elegido el mejor jugador de La Liga. El Cholo, como se caracterizó a lo largo de toda su carrera, fue el alma de aquel equipo. Todavía no sabía que varios años después escribiría otra historia de resurrección (no olvidar que el Atlético descendió a Segunda División en la 99/00) pero ya desde la conducción en el banco de suplentes. 

José Francisco Molina tuvo la valla menos vencida con apenas 32 tantos y se llevó el Trofeo Zamora. Hoy es director deportivo de la Selección de España y jamás podrá olvidarse que su debut con la Roja no fue como arquero, sino que tuvo que entrar por una lesión como jugador de campo. Integró el plantel que jugó en Francia 98, aunque no tuvo minutos en cancha y formó parte del gran Deportivo La Coruña que, luego de la liga conseguida a finales de los 90´, disputó competiciones europeas tumbando, entre otros, al gran AC Milán. 

Luboslav Penev fue el máximo anotador del Atlético con 16 goles (de los 75 que anotó el Atlético, dos menos que el equipo más goleador que fue Valencia). Alguna vez Milinko Pantic dijo: “La clave es que teníamos un gran equipo. Era una plantilla corta pero todos aportaban. Los suplentes tenían una calidad tremenda y nunca se notaban las ausencias. Hay un dato que siempre me gusta recordar: todos los jugadores de campo marcamos al menos un gol”. El Pichichi de La Liga fue un tal Juan Antonio Pizzi, que hizo 31 de los 54 que convirtió el Tenerife. Una locura. 

Radomir Antic dirigiría hasta 2015 en diferentes equipos pero esos fueron sus últimos títulos. Había sido campeón antes con el Partizan de Belgrado y el Fenerbahçe. Falleció el 6 de abril. Milinko Pantic dijo tras su muerte: “Hoy no se ha muerto solo mi Míster, ha muerto mi amigo, alguien que era como un padre para mí, un abuelo para mis hijas… Míster, descansa en paz“.

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Sebastián Tafuro

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