sábado, 24 octubre, 2020
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Hace algunos días escribí para esta misma serie lo sorpresiva que había sido la Selección de Bulgaria en el Mundial de USA 1994. Y es que bajo ningún pronóstico se contemplaba la posibilidad de que un equipo balcánico llegara tan lejos en la cita orbital, siendo eliminada por Italia en ronda semifinal. Aun así, seguramente la gran presentación de Hristo Stoichkov y sus muchachos no fue lo más atípico dentro de un campeonato atípico por naturaleza, sino el olvidado protagonismo de Oleg Salenko, delantero ruso, quien sin superar la primera ronda y vistiendo los colores de una de las peores selecciones de dicho evento, fue goleador y hombre récord, por encima incluso de aquel dios búlgaro, Balón de Oro meses después.

Más que ser el goleador con solo disputar la ronda inicial, Oleg Salenko fue el goleador del Campeonato Mundial en menos de 80 minutos, suplicando incluso por un milagro para poderse clasificar a octavos de final entrando por el cupo de mejor tercero. Ni para eso le alcanzó al equipo europeo, que junto a Corea del Sur fueron los únicos terceros que se despidieron antes de tiempo. Algo paradójico fue la gran participación en las redes del ya mencionado Hristo Stoichkov, quien marcó gol en cinco de los siete partidos que jugó, pero al final tuvo que consolarse con compartir el premio de máximo artillero con un incógnito y efímero delantero de doble nacionalidad.

El 28 de junio en el Stanford Stadium de California, Salenko decretó el hito que a día de hoy no es superado todavía y, tal vez, no se vuelva a ver durante mucho tiempo. Curiosamente, otros dos récords se firmaron en ese partido ante Camerún por autoría de Roger Milla, un viejo africano más reconocido a nivel mundial que el artista principal de la obra.

Pero primero vamos a conocer un poco sobre el intrépido Oleg Salenko para comprender que tan utópico fue su logro, además de saber lo insignificante que resultó para él y para el resto del mundo futbolístico, pese a ser casi irreal lo que los aficionados norteamericanos presenciaron bajo una temperatura de 40 grados centígrados.

Un tal Salenko

Si bien su carrera no fue exitosa en demasía, y considerándose incluso como un delantero de condiciones limitadas, Oleg Salanko se destacó por ser protagonista en hechos históricos para su país, los cuales no tuvieron repercusiones sustanciales, tal como ocurrió en el extraño Mundial del 94. Con tan solo 16 años, Salenko debutó para el Zenit de Leningrado (actual San Petersburgo) y en su primer partido como futbolista profesional marcó un gol ante Dinamo de Moscú en una emotiva victoria 4-3. Con ese inicio, su carrera prometía goles de cantidades masificadas que terminó reservando para un solo partido. En total, Salenko anotó 88 goles en su carrera, siendo un mal llamado delantero goleador.

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Ya para 1990, Oleg, de biotipo corpulento y típico gen ruso, se convirtió en el primer futbolista de la Unión Soviética en ser transferido monetariamente entre dos equipos locales; el Dinamo de Kiev pagó una pequeña cantidad por el artillero, que apenas superaba los 20 años y que en su historial ya ostentaba 10 goles oficiales a nivel de clubes. En 1989, con la selección Sub-20 de la URSS, había sido goleador del Mundial de dicha categoría, mismo que se disputó en Arabia Saudita y que tuvo a Portugal como campeón.

Hasta hoy, Salenko es el único futbolista en ser goleador de dos mundiales de diferentes categorías. Lo logró en 1989 y 1994. Y otro dato curioso es que lo hizo con dos camisetas diferentes; en categoría Sub-20 representó a la Unión Soviética, mientras que en Estados Unidos lo hizo con la madre Rusia. Y aunque en Italia 1990 la URSS fue uno de los seleccionados presentes, Salenko no tuvo un espacio. Era el típico jugador de goles aislados, siempre a la sombra de los verdaderos artilleros. Igualmente, sus pocos goles fueron en momentos importantes, asunto que envalentonó su trayectoria.

Sin embargo, el solo hecho de ver lo que hizo ante Camerún en ese Mundial de Estados Unidos, a priori, es hablar sobre un killer sin misericordia. Su récord se hace más sorprendente al venir de alguien que con las redes y los postes en realidad no se llevaba bien. Tampoco, digo yo, con el fútbol de élite.

Oleg Salenko

El ruso ha sido el único futbolista en marcar más de cuatro goles en un partido mundialista. Foto: FIFA

Su récord en cuestión:

Oleg Salenko tiene un récord tangible y otro intangible; el intangible es haber sido el jugador más incognito y de condiciones más bajas en coronarse como máximo artillero de una cita orbital. Claramente es una exageración del autor de este texto, pero comparándolo con sus similares a lo largo de la historia, es difícil encontrar alguien más malo y desconocido. Además, en condiciones normales, el goleador de un mundial suele llegar hasta las instancias finales, factor que no tiene nada que ver con lo ocurrido en la selección rusa y su eliminación esperada en primera ronda.

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Su récord tangible, el que quedó físicamente demostrado y que le quitó más condición de figura a Hristo Stoichkov sucedió ante Camerún, en el tercer partido de la fase de grupos. Ambas escuadras llegaban sin sumar de a tres, además de tener una ausencia clara de atención. Salenko, que se convirtió por 77 minutos en un superhéroe, marcó cinco goles que le dieron la victoria a su equipo por 6-1 ante los africanos. Sin precedentes de dicha valía, Oleg rompió lo que habían hecho jugadores como Leônidas da Silva, Sándor Kocsis, Just Fontaine y Eusébio, al marcar más de cuatro goles en un solo partido mundialista.

Con un calor insoportable, sin nada por que luchar y con la peor asistencia en dicho estadio californiano, Salenko abrió el marcador al 16’, convirtiendo por entre las piernas de Jaques Songo’o; en el 41’, luego de una desatención africana; al 45’ desde el punto penal con un remate tenue; al 73’ tras un centro rasante y que conectó potentemente; y al 75’ luego de un pase filtrado que lo dejó a merced. Todos con la derecha. El parable se volvió imparable y se multiplicó para presentarse en las pesadillas de los defensores contrarios y los asistentes que morían con cada rayo de sol. El sexto gol, convertido por su buen amigo Dmitri Radchenko fue gracias a un pase fulminante del cinco veces goleador.

Roger Milla había marcado en el 47’ para descontar, gol que significó otro récord. El jugador más longevo en anotar: tenía 42 años. Ya había marcado el récord de jugador más viejo en tener minutos en un Mundial de fútbol. Tal vez ese hito ha tenido más repercusión que los cinco goles de nuestro amigo el desconocido.

“Dijeron algo por la megafonía sobre el récord, pero al estar concentrado en el juego no lo oí muy bien. Además era en inglés. Me resultó más fácil marcar los cinco goles a Camerún que pasar el control antidopaje”, respondió Salenko tiempo después para una entrevista con FIFA. Es importante aclarar que para dar su muestra de orina al antidoping tuvo que tomarse cinco cervezas y un litro de agua debido a la deshidratación. Sus goles se efectuaron en un lapso de 75 minutos, mientras que el examen demoró más de dos horas.

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Salenko antes, Salenko después:

Oleg Salenko llegó a Estados Unidos con su mejor campaña goleadora a nivel de clubes. Sin ser una temporada de excelencia, jugando para el Logroñés español marcó 16 goles en 31 partidos de Primera División, teniendo un sueldo inferior a los 400 euros por mes. Gracias a su buena actuación pre mundial, el ruso fue trasferido al Valencia, donde firmó al acabar la temporada 93-94. Igualmente, ya con nueve temporadas consolidado como jugador profesional, Salenko desembarcó en Norteamérica con 61 goles en 185 partidos disputados.

En el debut contra Brasil, nuestro goleador de un partido apenas tuvo 35’ minutos entrando desde el banco y cayendo derrotados por 2-0. Ya en la segunda aparición y una nueva derrota 3-1 ante la sorprendente Suecia, Salenko marcó el único gol de su equipo a los 4’ minutos de juego y una actuación aceptable de su papel como delantero. Ese gol de penal le permitió, marcando sus cinco goles ante Camerún, ser el máximo artillero del torneo en compañía de Hristo Stoichkov.

No volvió a tener un año con más de 12 goles y, en sus últimas cuatro temporadas previas al retiro, Oleg Salenko estuvo en sequía. Su gol concluyente fue en 1997, habiéndose retirado en el año 2000 jugando para equipos de Turquía, España y Polonia.

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