viernes, 18 junio, 2021
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No existe la magia, todo es ilusión, las cosas solo cambian cuando nosotros las cambiamos.. pero tienes que ser hábil… hacerlo en secreto, y entonces parece MAGIA.

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Los magos en el deporte mundial han existido a través de los años, gracias a sus habilidades, sus gestos, su técnica, sus pinceladas con las que juegan a ser artistas de circo; dominan el diábolo, el monociclo y las clavas. Ha sido gracias a su magia y destreza que han impactado al mundo del deporte.

Pero es un hecho que quien ha llevado la magia y el apodo a otro nivel sobre las duelas fue Earvin Johnson Jr., más conocido como Magic’ Johnson, nacido el 14 de agosto de 1959 en Míchigan y que desde sus primeros años mostró que el apoyo de su padre, un balón de básquet y la magia, marcarían su vida.

El apodo

Magic’ Johnson no tiene esa historia donde el deporte o el estrellato llegó por casualidad, desde niño Johnson demostraba que tenía magia en las manos e incluso cuando entró al baloncesto en secundaria, ya era sensación. A los 15 años consiguió un triple-doble de 36 puntos, 16 rebotes y 16 asistencias, por lo que el periodista Fred Stabley le propuso ponerle un sobrenombre para que fuera identificado.

Debemos de darte un apodo. El Gran E no podría ser porque estaba Elvin Hayes, tampoco Dr. J por Julius Erving y le dije: ‘¿qué tal ‘Magic?’ y me dijo que le parecía bien”.

Johnson no pensó que el apodo fuera a trascender, pero se volvió de inmediato en su carta de presentación y le sirvió para llevar a los Vikings de Everett al campeonato estatal, ganándolo en dos ocasiones consecutivas antes de entrar a la Universidad de Michigan State para ser fiel a sus raíces y sus valores infundados de su padre.

Con los Spartans, Johnson siguió demostrando su magia y robándose el show. La prensa escrita ya lo catalogaba como showman y las arenas universitarias a donde iba con Michigan State se llenaban para ver a Johnson malabarear y hacer ilusiones ópticas con el balón.

El liderazgo de Johnson empezó a quedar en evidencia con duelos trascendentales en la universidad, como jugando lesionado ante el clásico rival Ohio State para sacar el triunfo y, aunque ya pintaba para ir a la NBA al terminar ese año, ‘Magic’ decidió quedarse con los Spartans y buscar el título nacional.

En el siguiente año y con una rivalidad naciente con Larry Bird, el equipo de Magic llegó a la final ante Indiana State, en un clásico que se volvió en una de las rivalidades con más clase en el básquet colegial y después en la NBA. En un duelo de ida y vuelta, los Spartans se quedaron con el campeonato, gracias a una gran actuación de Johnson que opacó a Bird en la duela y en el marcador. Michigan State y Johnson tenían su título nacional colegial y un final feliz, antes de que la leyenda iniciara en la NBA.

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Magic y los Lakers, química especial desde el principio

En el Draft de 1979, Johnson fue la elección número 1 por parte de Los Angeles Lakers. Una de las cosas que más atrajo a ‘Magic’ fue la posibilidad de jugar a lado de Kareem Abdul-Jabbar, líder histórico de anotaciones en la NBA y que marcaría la carrera de Johnson para bien.

La conexión con los Lakers y su público no tardó, y es que más allá de los buenos números que empezó a registrar, su agilidad en la cancha, su magia que brotaba con naturalidad, Johnson tenía una carisma casi infantil que empezó a conquistar a propios y extraños, no solo en Los Ángeles, si no alrededor del mundo.

Esa carisma y pasión fue la característica que acompañó a Johnson durante toda su carrera, que disfrutaba cada canasta, cada asistencia, cada rebote que él o sus compañeros hacían. ‘Magic’ era la sonrisa que jugaba, que levantaba a la gente de las gradas con festejos particulares e internamente ya empezaba a ser un líder para el equipo.

Magic’ representó un paréntesis en la NBA. Sin duda fue uno de los primeros jugadores que destacaba por gestos técnicos que opacaban a la fortaleza física o la rudeza, muchas veces innecesaria con la que se jugaba en los años setenta y ochenta. Fue esa misma valentía y precisión en su juego la que llevó a los Lakers a las finales de la NBA en 1980. Con un Johnson intratable y siendo el líder del equipo tras la lesión de Kareem, vencieron a los Sixers con un dominio y fuerza imparable en el sexto juego de la serie por parte de un ‘Magicque acabó como MVP de las Finales con apenas 20 años.

El descontrol del fenómeno ´Magic´

Para la temporada 80-81, ‘Magic’ ya era un referente mundial, una figura en el baloncesto que estaba destinado a estar en el Salón de la Fama y a ganar más anillos en los futuros años. Sin embargo, una lesión en la rodilla lo alejó de las canchas y, aunque regresó a los playoffs, los Lakers no pudieron repetir el título.

Al año de ese traspié, el fenómeno ‘Magic’ le dio al jugador un contrato de 25 años por 25 millones de dólares, una locura aún para estos tiempos donde los contratos para los deportistas son estratosféricos. Ese jugoso contrato no evitó que Johnson estuviera molesto con la gerencia del equipo y, tras una derrota contra Utah, declaró: “No puedo seguir jugando más en este equipo”. A toda acción hay una reacción y, aunque no fue sancionado o multado, su entrenador, el Dr. Buss, fue despedido. El que sí castigó a ‘Magic’ fue su propio público, que no se cansó de abuchearlo.

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Esa temporada Johnson tuvo una motivación extra y logró 700 puntos, asistencias y rebotes, pasando a la historia como pocos y llevando a los Lakers a ganar otra vez el título de la NBA. Para ese entonces, ‘Magic’ ya era una marca y los Lakers el equipo más popular. Era como un héroe escribiendo su propia historieta. Tenis, ropa, comerciales, Magic estaba en todos lados y llenaba todas las arenas. A la par, los Lakers eran imparables en su manera de jugar y los rivales nunca sabían en qué podía acabar una jugada de Johnson, que cambiaba toda la ruta del balón con un simple movimiento. Un equipo tan asombroso, como devastador.

La rivalidad Bird-Johnson

Para toda buena historia debe haber un antagonista, y para Johnson y los Lakers esos fueron los Boston Celtics y Larry Bird. Para la temporada 1984, el guion pareció sacado de Karate Kid, dos de los mejores jugadores habían llegado a las Finales de la NBA, un duelo que Johnson ya había ganado en universidad y que ahora tenía que refrendar en lo profesional.

Fue una serie vibrante que se extendió hasta el juego 7, con un ‘Magic’ Johnson irreconocible, fallando tiros decisivos y perdiendo balones cruciales. Larry comandó a los Celtics a una victoria que quedará en los libros, pero que no fue el final de la historia.

La temporada 84-85 llegó la revancha y el duelo decisivo para desempatar una de las grandes rivalidades del basketball mundial. En busca de la redención, los Lakers empezaron con el pie izquierdo el primer juego de la serie, en la denominada ‘masacre de Boston’. En el segundo juego la historia empezó a sonreírle a ‘Magic’ y su equipo se llevó el título con la serie 4-2, además de que Johnson promedió 15,2 asistencias en los seis partidos de la Final, siendo el primer equipo en la historia en derrotar a los Celtics en una final como visitantes.

La rivalidad tuvo su desenlace en la mejor temporada de ‘Magic’ en toda su carrera, donde ganó el premio al MVP de la NBA por primera vez y tuvo un promedio de 23,6 puntos en la 86-87. En las Finales, nuevamente se encontraron a Larry y los Celtics. Los Lakers se volvieron a imponer 4-2 en la serie y Johnson reafirmó el dominio sobre Larry, en una rivalidad que dio más de 10 años de interminables historias y momentos memorables.

Johnson ganó un anillo más la siguiente temporada con los Lakers, cuando vencieron a los Detroit Pistons en una serie que tuvo que ir hasta el séptimo juego. En la temporada 88-89 y 89-90, ‘Magic’ ganó su segundo y tercer MVP de la NBA, pero los anillos empezaron a escasear y justo antes del ocaso, ‘Magic’ y los Lakers cayeron en la 90-91 ante los Chicago Bulls y su naciente estrella, Michael Jordan, al cual le pasó el mando de la liga.

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Pero más allá de los títulos y las condecoraciones que consiguió, Johnson dejó un legado fuera de las canchas, al dejar el fin de semana Mágico de verano, un evento al United Negro College Found que se estableció en 1986 y fue la colecta más grande del UNCF con más de 4 millones de dólares, que además reunió a los mejores de la NBA para dar espectáculo y apoyar esa noble causa, deleitando al público con tiros mágicos y jugadas sorprendentes, que luego dio paso a que se emulara para otros actos benéficos en el baloncesto norteamericano.

Los 90´ y el ocaso

Solo quiero decir que echaré de menos el juego y que me convertiré en vocero del virus VIH”.

El 7 de noviembre de 1991, ‘Magic’ Johnson anunció que era portador del VIH. Se enteró de su diagnóstico al querer contratar un seguro de vida y debido a su condición médica, anunció también su retiro prematuro que conmocionó a propios y extraños.

Magic’ era una figura tan impactante en Estados Unidos que mucha gente fue a hacerse estudios para saber si eran portadores del VIH; las ventas de preservativos crecieron y las donaciones a organizaciones contra el SIDA por igual. De hecho, ‘Magic’ creó la Fundación Magic Johnson para combatir la enfermedad, y también dio charlas alrededor del mundo sobre la enfermedad y organizó partidos benéficos.

A pesar de su estado médico, Johnson fue votado para el NBA All Star, elección que causo polémica entre algunos jugadores que no querían compartir duela con alguien enfermó de VIH. Al final, terminó jugando el encuentro y recibiendo un homenaje, así como el MVP del partido.

Magic’ fue convocado a la Selección de Baloncesto para los Juegos Olímpicos de Barcelona, siendo parte del Dream Team con su enemigo de toda la vida Larry Bird, Michael Jordan, Charles Barley, Karl Malone, Scottie Pippen, David Robinson y John Stockton, entre otros más. Y aunque Johnson no destacó, Estados Unidos consiguió el Oro. Esa participación a principios de la década significó el último gran truco, la última gran ilusión de una carrera que vino a cambiar el estilo de juego que se veía en la NBA y que sin duda, marcó la historia de los Lakers.

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