sábado, 24 octubre, 2020
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Por Fernanda González

Steffi Graf, Mónica Seles y Martina Hingis fueron algunas de las jugadoras que dominaron el tenis femenino durante los años 90´, pero el final de la década vio crecer a una estrella que se mantiene vigente en la actualidad: la estadounidense Serena Williams ganó su primer Grand Slam en 1999 y, conforme avanzó el tiempo, demostró que es una de las figuras más grandes de la historia.

Nacida el 26 de septiembre de 1981 en Saginaw, Michigan, Williams comenzó a practicar el deporte desde que tenía cuatro años de edad y antes de convertirse en profesional -a los 14- tuvo que enfrentarse a situaciones como la desigualdad y el racismo por su color de piel; sin embargo, estos malos tragos no la detuvieron deportivamente, en tanto que mantuvo un excelente desarrollo académico.

Sus muestras de talento destacaron desde el Abierto de Ameritech de 1997, cuando, ubicada en el lugar 304 del ranking de la Asociación Femenina de Tenis (WTA, por sus siglas en inglés), derrotó a Seles y Mary Pierce, quienes se ubicaban en los puestos dos y cinco de la clasificación. Pese a ello, aquel año no logró coronarse porque en semifinales cayó ante su compatriota Lindsay Davenport.

A pesar de ese descalabro, Serena siguió adelante hasta terminar el año en el top 100 del ranking y su rápido ascenso la llevó a ganar su primer Grand Slam en dobles junto a su hermana mayor Venus. Se trató de Roland Garros el 24 de mayo de 1999. Aquel día, las norteamericanas superaron a la pareja conformada por la suiza Martina Hingis y la rusa Anna Kournikova en tres sets.

Meses antes de aquella victoria, ya se había coronado en cancha dura individualmente en los torneos de París e Indian Wells, siguió el de Los Ángeles y clasificó al Abierto de Estados Unidos como séptima de cabeza de serie. No obstante, la favorita era Hingis, la número uno, quien además llegó a la final con solamente un set perdido y lo concedió ante Venus Williams en la semifinal.

Siete pasos rumbo al título

Serena debutó en el torneo contra la estadounidense Kimberly Po-Messerli, a quien superó con facilidad por 6-1 y 6-0, para después enfrentar a la croata Jelena Kostanic y perder solo un set hasta la tercera ronda contra la belga Kim Lode Clijsters, a quien venció por 4-6, 6-1 y 7-5. Por si fuera poco, su siguiente rival fue “Conchita” Martínez, en un partido que también se jugó en tres episodios, con Williams recuperándose y ganando por 4-6, 6-2 y 6-2.

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Si bien los encuentros anteriores ya habían sido un reto para la joven de 17 años de edad, los cuartos de final significaron otro gran desafío, pues chocó con la cuarta mejor clasificada a la competencia: Mónica Seles. La serbia naturalizada estadounidense tomó ventaja en el primer set, pero la resistencia de Williams la llevó a reponerse una vez más y los cartones finalizaron 4-6, 6-3 y 6-2.

Conforme pasaron las rondas incrementó el nivel de dificultad y mientras Venus Williams quedó eliminada a manos de Hingis en semifinales, Lindsay Davenport era el rival a vencer para la gran sorpresa del torneo. Las dos estadounidenses brindaron un emocionante duelo que se definió con un potente saque de Serena y una devolución que salió por el lado derecho de la cancha. Al terminar el partido y los saludos correspondientes, la tribuna se deshizo en una ovación de pie para la tenista que concretó su primera participación en finales de los “Cuatro Grandes” y la emoción era muy evidente, Williams no podía dejar de sonreír en la entrevista posterior mientras su familia recibía felicitaciones.

Sin embargo, la hora de la verdad llegaría el 30 de agosto en la cancha central. Con 18 años, únicamente uno de diferencia con su rival, Hingis ya buscaba conquistar su octavo Grand Slam. Contrario a lo que se pensaba por los resultados anteriores de ambas jugadoras, Serena dominó el primer set para llevárselo por 6-3 y a pesar de que la suiza intentó reaccionar en el segundo, no fue suficiente para neutralizar las habilidades de la estadounidense.

El esfuerzo de las dos tenistas fue máximo, con servicios y devoluciones muy fuertes, disputaron varios -y emocionantes- puntos en la red, pero Williams dominó en los momentos clave. Cuando se jugó la pelota final del partido, la cancha central quedó en silencio; el último tiro de la suiza salió y con él, Serena se convirtió en la primera mujer afroamericana en ganar un torneo grande desde Althea Gibson en 1958.

En las entrevistas posteriores, Hingis aceptó que el 1999 estuvo lleno de altos y bajos que le permitieron vivir grandes momentos y, aunque enfatizó en la victoria de Williams, resaltó que tendrían más torneos por delante para enfrentarse y, por supuesto, para “buscar venganza el año siguiente”.

Por su parte, la más joven de las hermanas Williams mantuvo la sonrisa nerviosa que lució durante las dos semanas de competencia, derramó algunas lágrimas de emoción y recibió varias ovaciones del público, al que agradeció por su apoyo; asimismo, destacó la labor de sus padres al criarla dentro y fuera de lo deportivo.

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Un estilo que perdura en la actualidad

Las imágenes posteriores son icónicas en su carrera al tratarse de la primera ocasión que levantó el trofeo del US Open. La joven lucía el cabello trenzado y adornado con cuentas color blanco que, además de caracterizarla, generaron revuelo en las transmisiones televisivas, pues algunos comentaristas las calificaban como “ruidosas y perturbadoras”.

Este estilo no sólo fue impuesto por Serena, ya que su hermana Venus también las utilizaba y la única diferencia era la forma: las suyas eran completamente redondas. Las críticas hacia ambas se daban cuando estos pequeños accesorios caían de sus cabezas y rodaban en las pistas debido a sus potentes movimientos, así que en ocasiones los recogepelotas también se encargaban de levantarlas.

Durante décadas -y hasta la fecha- todavía aparecen ciertos comentarios racistas o discriminatorios para las costumbres que algunos individuos consideran “diferentes”, mas no han sido un impedimento para que la número nueve en el ranking de la ATP se sienta orgullosa de sus raíces, sus tradiciones y las comparta con Alexis Olympia Ohanian Jr., su hija de tres años de edad.

Las trenzas comenzaron en África con el poblado Himba de Namibia. Hemos trenzado nuestro cabello durante siglos. Comenzó con los ancianos trenzando el cabello de sus niños, después los niños aprendían a hacerlo. La tradición y la conexión perduró por generaciones y rápidamente llegó a todo el mundo. Estoy honrada por compartir este lazo con mi propia hija y agregar otra generación con tradiciones históricas”, redactó la tenista en sus redes sociales el año pasado junto a una fotografía en la que trenza el cabello de su pequeña.

Conforme pasaron los años y los torneos, también evolucionó el estilo de las icónicas hermanas, pero particularmente Serena fue la que recibió constantes juicios hacia su forma de vestir para jugar, algo que debería pasar a un segundo plano tratándose de una de las estrellas más grandes del deporte, no sólo del tenis.

Aquel fue sólo el primero de 23 títulos individuales de Grand Slam para Williams, que también consiguió 14 en dobles; pero más allá de los campeonatos, su fortaleza y talento provocaron que se adjudicara el respeto y la admiración del mundo del deporte. Figuras como John McEnroe han corregido sus declaraciones sobre ella, ya que en 2017 aseguró que en caso de jugar en el circuito masculino Williams estaría en el puesto 700 del ranking; después, destacó sus hazañas y el ex tenista se encargó de compararla con figuras como Michael Jordan y LeBron James.

“Olvidemos que tiene un gran juego y que su poder es intimidante. Es la determinación, nunca se rinde. Ella ha demostrado ser uno de los mejores atletas, hombre o mujer, en los últimos 100 o 50 años; está en la misma liga estratosférica que Jordan o James, las leyendas de todos los tiempos. Desde que se convirtió en madre, la gente la ve de una forma diferente y se da cuenta del impacto que ha generado”, afirmó McEnroe este año en una sesión de preguntas y respuestas con el New York Post a cargo del columnista Steve Serby.

A partir del Abierto de Estados Unidos del 99´, Serena levantó otros 22 trofeos de Grand Slam, para sumar una cuenta de 73 títulos individuales, 23 en dobles, cuatro medallas en Juegos Olímpicos y muchos reconocimientos otorgados por la Federación Internacional de Tenis (ITF, por sus siglas en inglés), por la WTA, y medios de comunicación como canales de televisión y revistas.

No obstante, su camino todavía es largo. Su siguiente objetivo es igualar y superar a la australiana Margaret Court como la máxima ganadora de Grand Slams (24), algo que se le ha negado durante varios años, pero que podría conseguir en 2021.

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